ARGENTINA: Para construir una izquierda popular nace Movimiento Patria Grande.

Nuestro país, en apariencia soberano, se encuentra sujeto a las nuevas formas de colonialismo del siglo XXI. Las redes de la actual dependencia, invisibles a los ojos, ya no emplean virreyes ni cabildos, pero no son menos despiadadas por eso. Someten mediante la dictadura de los organismos financieros internacionales, el lobby de las empresas transnacionales, los tratados de libre comercio, la exportación del sentido común liberal, y en último término pero no por eso menos presente, la amenaza militar.

Atrapan a nuestro país mediante una colonización económica que asfixia las posibilidades de una política soberana con la amenaza del “aislamiento mundial” y la retirada de las inversiones. Presionan para que cada una de las naciones de la PATRIA GRANDE acepten su “lugar natural” en la división mundial del trabajo, que nos reserva un sitio de honor para la explotación irracional de los bienes naturales y el agronegocio, formas modernas y ultra tecnologizadas de primarizar nuestras economías.

Después de diez años de gobierno del kirchnerismo, es necesario establecer con claridad que no estamos simplemente frente a la pesada herencia del neoliberalismo, sino ante una estructura económica forjada o reforzada en estos años. El crecimiento económico significó una mejora de las condiciones de vida de nuestro pueblo que es realmente insuficiente, sobre todo si se la compara con las ganancias extraordinarias de las grandes empresas, la fuga permanente de capitales y la riqueza nacional que se destinó en estos años a hacer frente a los “compromisos” internacionales.

Por eso la posibilidad de construir un país en el que prevalezcan los principios de la justicia social, la soberanía popular y la independencia nacional está necesariamente ligada a la dificil tarea histórica de forjar un camino alternativo y emancipador. Un proyecto de país que, basado en el protagonismo popular, se proponga el manejo soberano de la riqueza nacional y que coloque a las zonas estretégicas de la producción en síntonía con un desarrollo basado en las necesidades de las mayorías y la unidad latinoamericana. Es decir, un modelo contrapuesto a cualquier variante del capitalismo, que inevitablemente se apoya sobre la explotación del pueblo trabajador, que no cuestiona el papel rector del mercado y la ganancia económica, el consumo irracional y la dependencia.

Esta nueva dependencia no es gratuita para la clase trabajadora. Si bien ya no convivimos con las abultadas estadísticas del desempleo propias de la fiesta neoliberal, sí lidiamos día a día con el empleo informal y precario. Laburar nueve, diez o doce horas diarias es una rutina normal para millones de trabajadores y trabajadoras. Viajamos mal, muy mal y cada vez peor y hasta se pierde la vida en el intento de ir o volver del trabajo.

Las tareas domésticas dentro de los hogares siguen siendo mayoritariamente realizadas por mujeres, lo que duplica el esfuerzo de millones de personas que no solamente tienen que trabajar para un patrón sino también seguir su jornada laburando dentro de su casa. A esto se agrega la falta de derechos reproductivos en nuestro país, cuya máxima expresión es la penalización de la práctica del aborto, así como la existencia de reiterados casos de violencia de género y de trata de personas para la explotación sexual.

Acceder a una vivienda propia puede ser una tarea imposible para amplios sectores de nuestro pueblo. Los precios de las viviendas, liberados a la regulación del mercado, crecen espectacularmente al ritmo de la especulación inmobiliaria. Quien vive en una villa o en barrios suburbanos no puede acceder a los servicios básicos mínimos, porque las autoridades públicas se niegan a aplicar las leyes de urbanización o a reconocer la existencia de los asentamientos y realizar las obras públicas necesarias.

El empresariado local, que obtiene una porción nada despreciable de las ganancias de esta estructura económica, intenta instalar constantemente un sentido común neoliberal y conservador en vastos sectores de nuestro pueblo.

Este sentido común es la cobertura ideológica del colonialismo del siglo XXI y, por lo tanto, nuestro principal enemigo en la batalla cultural que nos proponemos dar. Su objetivo es obstaculizar los intentos de recuperación de las herramientas del Estado nacional, amputado desde la última dictadura militar y confrontar cualquier acción política que cuestione los privilegios que han gozado históricamente los sectores más poderosos.

Pero el liberalismo no sería tan peligroso si no contara con la complicidad del “posibilismo”, de ese discurso que afirma que “no se puede ir más allá de lo que hoy parece posible”. Esa resignación fatalista al presente asume la forma de un análisis concienzudo de la relación de fuerzas existente, para así impedir proyectar lo que todo proceso de cambio profundo siempre buscó: hacer posible lo imposible.

En función de aportar a esa tarea histórica fundamos PATRIA GRANDE, para contribuir a la construcción de una izquierda popular, a partir de la fusión de Marea Popular, el Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional, el Movimiento 15 de enero de Mar del Plata, el movimiento universitario por el cambio social Sudestada y la agrupación Cutral Co de Córdoba, la Corriente Unidad Sur de la provincia de Buenos Aires, Podemos y el espacio Chico Mendes de la Ciudad de Buenos Aires, el centro cultural El Barro de San Juan y otros compañeros y compañeras no agrupados en la actualidad. Damos así un paso concreto en el camino de la unidad del campo popular, que tantas veces se proclama como objetivo, pero que muy raramente se hace carne en las organizaciones militantes.

Esta gesta histórica, jalonada por el sacrificio y la entrega de miles de hijos e hijas del pueblo, no es una tarea que pueda ser llevada adelante por una sola organización política. Ni siquiera tampoco solamente por un gobierno popular. Es una tarea que exige la organización del propio pueblo argentino y latinoamericano. Que exige la construcción de Poder Popular desde las bases, desde las luchas y sueños de las clases subalternas como una de las principales ideas/fuerza que hagan parir el porvenir. Que exige la unidad amplia del campo popular, de sus organizaciones políticas, sociales, sindicales, estudiantiles, culturales, religiosas, ecologistas, de derechos humanos, feministas y en general de todo aquel que se siente comprometido con la esperanza de una vida digna para las mayorías populares en un gran movimiento emancipatorio.

Para ello convocamos a la juventud argentina y latinoamericana, que rechaza la injerencia del imperialismo; a la clase trabajadora de todos los rincones de la nación, dispuesta a pelear por la dignidad; a los hombres y mujeres comprometidos con los más humildes de nosotros, en todas las formas posibles de solidaridad; a los campesinos y a los agricultores familiares, que sostienen otro modelo agrario garante de la soberanía alimentaria; a los intelectuales y artistas, identificados con la construcción de una cultura contraria a los valores del individualismo y la mercantilización; a los estudiantes, comprometidos con las luchas y la construcción de un conocimiento crítico y emancipador en función de las necesidades sociales; a los luchadores contra la explotación irracional de los bienes naturales; a las defensoras de los derechos de las mujeres y de todas las identidades; a los comunicadores populares, que enfrentan la mentira de los grandes medios de comunicación; a los activistas por los derechos humanos de ayer y de hoy, a los continuadores de la experiencia ejemplar de las Madres de Plaza de Mayo. A todos los convocamos a unirse a construir PATRIA GRANDE. Parafraseando a viejos maestros, “no les ofrecemos un camino fácil, un panorama risueño ni una mentira más; le ofrecemos a cada uno un puesto de lucha”. Hablamos de pensarnos libres. Hablamos de construir el poder del pueblo hacia el socialismo del Siglo XXI.

3 de julio de 2014, desde el sur del Continente

Movimiento Patria Grande.

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OPINIÓN: Cuestiono al líder supremo del MSM Juan Granado. Desde Bolivia por Valeria Silva Q.  

Es Eladio o Juan Sin Fotos.

En los últimos días de junio ha fallecido en Cuba Eladio, Luis Renato González Córdoba, uno de los escoltas del compañero Salvador Allende. Eladio fue, además, uno de los cuatro sobrevivientes al combate de la Moneda del 11 de septiembre de 1976 y militante de la Juventud Socialista y del ELN  y Miembro del GAP (Grupo de Amigos Personales encargados de velar por la seguridad personal del Chicho) desde los 17 años. Tenía sólo 19 años cuando el militarismo fascista de Pinochet invadió Chile.

Precisamente aquella mañana de septiembre estaba escoltando a Allende, precisamente aquélla fue cuando se tomo la épica fotografía de él y otros compañeros de la GAP, en plena detención en puertas de la Moneda, con las manos en la cabeza y apuntados por armas letales.  Luis Casado dice en una nota publicada en

http://rsumen.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=9528:eladio-luis-renato-gonzalez-fallece-un-heroe-ordinario&catid=13:memoria-historica&Itemid=57 que Eladio en un país serio sería un héroe.

Lo cierto es que la República de Chile de la Concertación y hoy con Bachelet ni siquiera le han podido ofrecer a Eladio el tratamiento  de salud por el cual tuvo que volver a Cuba donde en la juventud vivió el exilio; pero eso no es de extrañarse en la democracia favorita de Obama.

Los documentos históricos tienen entre sus estelares a las fotografías; Eladio protagoniza una de las fotos más simbólicas del 11 de septiembre de 1973. Pero cuánto cinismo puede haber en quienes intentan falsear la historia para capitalizarla. Y cuánta vergüenza se puede sentir al ver que un panfleto pretenda hacer creer que el muchacho de la foto no es Eladio. Tan bajo ha caído Juan del Granado y su partido Movimiento Sin Miedo al pretender engañar a la población adjuntando esa fotografía al folleto “Juan Sin Miedo Vida y Compromisos”.

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El folleto recorre página a página la vida de Juan del Granado, desde su nacimiento en Cochabamba, pasa por la descripción de su carrera política y de su vida familiar. Cada fragmento de su vida viene acompañado de fotografías de cada época. “En 1980 vuelve la dictadura con Luis García Meza. Juan es perseguido y expulsado del país. Otra vez retorna clandestino para sumar su esfuerzo y restableces las libertades” dice una de las páginas que presenta la fotografía de Eladio, infiriendo que él es quien protagoniza la foto –siguiendo la línea del panfleto- ya que no se hace en ningún momento una aclaración al respecto, es más, ni siquiera se nombra a Chile, a Allende o a Pinochet. Es evidente que esto no se trata de un error de dedo.

Cuando se cuestiona una fuente, se cuestiona por inferencia al emisor de la fuente. Cuestiono entonces al líder supremo del MSM, Juan del Granado, y al MSM mismo por esta descomunal mentira y por este intento de borrar un capítulo tan importante de la historia de resistencia chilena y regional.

¿Será ésta la forma de proceder políticamente?, ¿el MSM piensa que las mentiras gráficas le van a sumar votos?, ¿tan seguros están de la ignorancia del pueblo como para creer que nadie iba a percibir su engaño? Se presenta ante nuestros ojos uno de los ejemplos del accionar de alguien que se autodefine como defensor histórico de la democracia equiparándose –en el mismo panfleto- a una de las principales luces del socialismo en Bolivia, Marcelo Quiroga.

El de la foto es Eladio, un soldado revolucionario, no un tránsfuga egocéntrico. Ojalá que Juan del Granado no haya perdido el miedo a la memoria histórica. En definitiva es sólo Juan Sin Fotos.

 

Desde Bolivia, especial para SICNoticias.cl, Valeria Silva*

*Es marxista militante.

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