TESTIMONIO: A 31 años de la Gran Fuga de la Cárcel Pública. Por Eduardo Asenjo.

 

gran fuga

A 31 AÑOS
Repito texto que debiera estar en los libros de historia

UN SALUDO A TODAS Y TODOS QUIENES SE ALEGRARON AL ESCUCHAR LA NOTICIA …
CON DECISIÓN, OSADÍA Y ORGANIZACIÓN

Fuimos 50 los Presos Políticos trasladados desde la “Peni” a la “Pública”, lo hizo Gendarmería, por orden de las fiscalías militares en Julio de 1988, días antes que realizáramos una gran actividad política en la “Peni” por el evento cultural “Chile Crea”.

La Cárcel Pública era completamente diferente a la que conocíamos, aquí sólo encontramos cemento, rejas, latas y un sistema represivo muy grande hacia los Presos Políticos.

Sin poder movernos por las diferentes galerías, sin ver a los otros P.P. cuando lo necesitábamos, con horas de encierro desde las 17 hrs.  hasta las 8 hrs. del día siguiente un grupo de P.P. empezó a imaginar, planificar y desarrollar la construcción de un túnel en la galería 5-6.

No fue fácil para ese pequeño grupo llegar a una idea operativa completa y que fuera posible de desarrollar. A pesar de que todos llevábamos varios años prisioneros de la dictadura y conocíamos las rutinas carcelarias, estábamos en un medio del que no conocíamos nada.
Una buena parte del plan de la fuga y su éxito pasó por una lucha en la cual logramos modificar completamente el medio. Con mucha dificultad, paciencia, disciplina y osadía logramos ese objetivo. Empezamos ganando una hora de desencierro y terminamos encerrándonos solos a las 2 ó 3 de la mañana; de la imposibilidad de trasladarnos de galerías logramos un tránsito expedito entre las 4 galerías de P.P. durante todas las horas de desencierro y con un tránsito “controlado” en las otras horas; prolongamos el horario de visita de 6 horas a la semana hasta 17 horas a la semana, pudimos realizar gimnasia en los patios sin que nos castigaran, nuestros hijos nos pudieron visitar en forma especial una vez al mes y construimos las carpas que los días de visita nos protegían del sol o la lluvia, las que no sólo entregaron cobertura para el amor sino que fueron de gran ayuda en nuestra fuga.

En Agosto del ‘88 se inició la construcción de un túnel en una celda del primer piso de la galería 5-6. A principio de Diciembre, cuando la primera parte ya estaba casi completa y en el mismo momento que gendarmería trasladó a la “Pública” a casi todos los P.P. que habían quedado en la “Peni”, los oficiales a cargo del penal nos comunicaron a los habitantes de la galería 5-6 que debíamos cambiarnos a la galería 7-8 o a la galería 11-12. Entre peleas, discusiones y explicaciones pudimos prolongar la medida un par de días, tiempo suficiente para cubrir toda huella y prepararnos para empezar de nuevo.

El mes de Diciembre, en este nuevo lugar, fue de preparación y mucha actividad, especialmente en lo político y por las fiestas de fin de año.
De Enero a Marzo del ’89 se construyeron Manzana, Pepino y Pera, así llamábamos a cada una de las tapas que ocultaban la entrada al túnel, la comunicación entre las celdas del primer y segundo piso y la entrada al techo.

Entre los meses de Abril y Julio excavamos un foso de 6 metros bajo la celda 4 del primer piso.

Por dificultades originadas en la comunicación con el equipo externo responsable de ayudarnos y por la indecisión del desarrollo de la siguiente fase de la operación sólo en el mes de Setiembre comenzamos el avance horizontal del túnel. Desde Setiembre del ’89 al 29 de Enero del ’90 se cavaron los casi 70 metros longitudinales que completaron el túnel.

El ingenio popular lo pusimos a prueba en esta operación, creamos muchas cosas y situaciones, desarrollamos un lenguaje codificado y nos preocupábamos de nuestra actitud para que no nos delate la felicidad de saber que pronto saldríamos en libertad. Todo el día nos pasábamos pensando en nuestro túnel y el qué hacer para que no lo pillaran.

Vivíamos bajo normas impartidas por el fiscal Torre (hoy preso en Punta Peuco) y la CNI, en una “cárcel de alta seguridad” con gendarmes cuidando las galerías las 24 horas del día, con allanamientos frecuentes y sorpresivos por lo que escondrijos y embutidos -que nunca detectaron- debieron construirse.

Todas las cosas que realizamos habrían sido insuficiente para proteger nuestra operación si nos hubiéramos dedicado sólo al túnel, una gran actividad en lo político, en torno a lucha por reivindicaciones, un permanente contacto con nuestro pueblo fueron entre otras muchas cosas lo que impidió que gendarmería obtuviera información desenmascarante de lo que realmente hacíamos un grupo de 19 P.P.

En esta resumida historia pareciera que fue simple todo el trabajo realizado para construir “LOLITA” -asi llamábamos al túnel-, fueron miles los detalles que tuvimos que cuidar, desarrollar un gran esfuerzo personal y colectivo, la creatividad en un medio totalmente adverso se puso a prueba con un resultado excelente por parte de quienes participamos en la fuga de la Carcel Publica de Santiago conocida hoy como “Operación Éxito”.

Producto de la velocidad de avance y de nuestros deseos se pensó que estaríamos listos para Diciembre del ‘89, pero al pasar “Lolita” sobre el tren subterráneo nos retrazamos. Sí en cada jornada de trabajo avanzábamos hasta 70 cm, sobre el metro el avance no era mayor a 20 o 30 cm en 6 u 8 o 9 horas de trabajo diario. Aunque llegamos a trabajar 17 horas al día -en diferentes turnos de mañana, tarde y noche- no logramos salir el 31 de Diciembre de 1989.

Habiendo pasado el túnel sobre el tren subterráneo y según los planos entregados por el equipo externo, el día miércoles 10 de enero, en una reunión con ellos, se decidió el 21 de enero como fecha de salida.
Para el día de la fuga había un plan que implicaba activar todo lo que en torno a la salida había preparado el equipo externo: Recepción a la salida, preparación de las casas que nos acogerían y el traslado a ellas. Todo con enlaces, señales de normalidad y peligro para los contactos y una compartimentación bastante estricta. En todo esto eran muchos los compañeros involucrados por lo que determinar un día significaba un compromiso muy grande.

Se trabajó mucho pero el túnel no se pudo terminar para el domingo 21 de enero. Sólo ese mismo día, en la que debió ser la reunión final con el equipo externo, se les pudo avisar de la situación y se aplazó la salida en 7 días, para el Sábado 27.

Esa semana fue de gran expectación, todos los que trabajábamos en el túnel sabíamos que esa era la semana final, la excavación se había terminado, el día 24 se se realizaron algunas pruebas para verificar donde estábamos saliendo y nos dimos cuenta que nos faltaban como 3 metros de túnel.

Estábamos saliendo en la vereda, frente a un puesto de vigilancia de la guardia armada de gendarmería y no en medio de las palmeras que estaban al otro lado de la pandereta de la Estación Mapocho; por lo que nuevamente se aplazó la salida, esta vez sería la última, para el Lunes 29 de Enero.

Continuamos avanzando en la construcción del túnel para sacar los últimos metros de tierra, pero como ya habíamos cerrado la entrada al techo colocamos esa tierra en todos los espacios que no eran absolutamente necesarios dentro del túnel.

El Lunes 29, después de la visita de nuestros hijos, que de parte nuestra fue una despedida y después de la cuenta vespertina, se dio inicio a la última etapa.

A las 18 horas ingresaron 3 compañeros para cavar los centímetros finales de “Lolita”.

A las 20 horas los 21 restantes nos acuartelamos en las 3 celdas, dispuestas para ello en la galería 7-8. El número de P.P. fugados en forma planificada finalmente sería de 24, hablamos incorporados 5 compañeros en la última semana, ellos no conocían el interior del túnel ni sabían donde estaba, por lo que otra preocupación se nos agregaba.
Con un control muy estricto de nuestro teatro operativo y según las señales convenidas, a las 21 horas empezamos a trasladarnos de los lugares de acuartelamiento a la celda 4.

En la galería los demás P.P. hacían una vida normal ajena a lo que sucedía.
Al llegar a la celda donde estaba la entrada a “Lolita” recibíamos dos bolsas preparadas con nuestras ropas, una tenida para la calle y otra para protegernos en nuestro desplazamiento.

Debíamos ir completamente vestidos pues por lo estrecho el túnel no podíamos llevar nada en nuestras manos.

A las 21,30 hrs. habíamos ingresado 22 compañeros al túnel, en la celda 4 aún estaban dos compañeros para vigilancia. El calor era insoportable y aumentaba por lo reducido del espacio “Lolita” sólo tenia 60 cm. de diámetro, los cuerpos y las ampolletas que estaban todas prendidas y los ventiladores casi no daban abasto y faltaba aire para respirar. (Los 4 compañeros que esa noche conocieron el túnel no se imaginaban como habíamos podido construirlo).

Fueron 30 minutos de desesperante espera, por los intercomunicadores, que habíamos construido para hablar con la celda 4 sabíamos que no habían “problemas” en la galería 7-8 y que todo el penal estaba normal, y, por la radio que tenían quienes estaban en la punta del túnel sabíamos que ya habían llegado los que nos esperaban a la salida.

A las 22 horas se sacaron los últimos puñados de tierra y el túnel que con tanto sacrificio y esfuerzo habíamos construido estaba terminado.
A la salida nos recibió Hugo Nenculeo Montupil y los demás compañeros y compañeras, que corriendo tanto o más riesgo que nosotros, se habían preparado para ese momento. Los abrazos de alegría se debieron postergar, la operación aún no estaba completa.

En 15 minutos salimos los 24 que participamos de la preparación y ejecución de “Lolita”, nos sacamos las ropas protectoras y con mucha precaución, guiados por quienes nos habían esperado, abandonamos el lugar.

Nos separamos en pequeños grupos y fuimos trasladados esa misma noche, por diferentes medios, a distintos lugares de Chile y Santiago.
Una nueva vida comenzaba para nosotros.

Un par de horas después que salimos, 26 P.P. que se dieron cuenta de nuestra fuga y se atrevieron a correr el riesgo, también lograron fugarse de la Cárcel Pública, a 7 de ellos los recapturaron esa misma noche.
Hoy, a 26 años de la fuga, son muchos los P.P. que aun debemos mantenernos clandestinos, ya sea en nuestro país o en el extranjero, pero nada impide que mantengamos una inmensa alegría de vivir en esta libertad conquistada con nuestras manos.

Un abrazo y un saludo a quienes construimos “Lolita”, un homenaje a los que ya nos están con nosotros y un agradecimiento a quienes nos ayudaron y nos protegieron para que “Lolita” se transforme en una acción completamente exitosa de chilenos encarcelados por terminar con la dictadura militar.

Dedico estas palabras a quienes confiaron y se esforzaron con decisión, osadía y organización.

Eduardo Asenjo

Santiago, 28 de enero de 2016

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