OPINIÓN: Candidato ultraderechista en Chile peor que Pinochet. Por Atilio Borón

KAKA

La estrecha victoria de Kast  en la primera vuelta de la elección presidencial (apenas unos 150.000 votos de diferencia con Gabriel Boric sobre 7 millones) coloca a Chile país al borde de un siniestro desenlace.

Detrás de este Führer de opereta, orgulloso de sus ancestros nazis y admirador confeso de un tirano –y también ladrón- como Augusto Pinochet, hoy se agrupan en tropel los restos en descomposición de la derecha chilena tradicional. Sus pérfidos personeros, anidados en varios partidos, que al principio lo despreciaban y se mofaban de sus ridiculeces ahora lo exaltan como el mesías destinado a salvar a Chile de las garras de los vándalos de la izquierda, o de los alienígenas que la esposa del presidente Sebastián Piñera creyó ver en las grandes jornadas de octubre del 2019.

Kast, como Jair BolsonaroDonald Trump y Santiago Abascal (el líder de Vox, de ardiente nostalgia por los buenos tiempos de Francisco Franco y la Santa Inquisición en España) son las excrecencias que segrega la sociedad capitalista una vez comenzado su irreversible ocaso. Las buenas maneras y las hipócritas invocaciones a la democracia y los derechos humanos ceden su lugar a los vómitos de estos esperpentos que aceleran la marcha de la humanidad hacia su destrucción. Desde allende los Andes llegó el saludo exultante de Javier Milei, otro demagogo de la misma estirpe, que en un tuit enviaba sus “felicitaciones por lograr plasmar en votos una propuesta superadora para Chile y que al mismo tiempo lo aleje del socialismo empobrecedor. VIVA LA LIBERTAD CARAJO.” En plena sintonía con la estupidez del argentino, Kast respondió diciendo “Muchas gracias querido Javier. ¡Viva la libertad en Chile y Argentina carajo!”


Más allá de estas manifestaciones lo que importa es lo que este sujeto y la caterva reaccionaria que lo rodea y aúpa (y que celebró su triunfo el día lunes con una significativa suba en la Bolsa de Comercio de Santiago) es el proyecto concreto que se propone imponer en caso de ser electo presidente de Chile. El “Programa de Gobierno” de Kast está expuesto en un extenso documento de 204 páginas que lleva por título «Atrévete Chile» y que se abre con un “Manifiesto Republicano” en el que se exponen los males que aquejan a ese país: “el castigo progresivo a la propiedad; el fomento de un estado interventor; la identificación de enemigos irreductibles como la empresa privada y el sistema de mercado; la protesta violenta y el vandalismo como justificación a la trasgresión de normas e irrespeto a la autoridad; resurgimiento de un discurso falaz de corte neo-marxista de lucha de sexos, razas, orientaciones sexuales, visiones corruptas de derechos humanos, de interpretación de la ciencia (y el) hostigamiento a la fe cristiana.” (pg. 3) A continuación viene una extensa enumeración de los 829 (¡Sic!) correctivos exigidos para remediar tan lacerante situación. No viene al caso reproducirlos aquí, pero invito a mis lectores que hagan un esfuerzo y se animen a hurgar en ese maloliente basural de propuestas reaccionarias para caracterizar con precisión lo que le espera a Chile si este Führer de cantinas de mala muerte llegara a La Moneda.

Como muestra, algunos botones:

# 72 “reforzar la vinculación de Chile con Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Alemania, como cabeza de la Unión Europea, como socios políticos estratégicos. También propiciamos estrechar vínculos con países del Asia Pacífico, por su creciente importancia económica.” Por supuesto, para Kast y sus sesudos consejeros China no existe.

# 74 “un aspecto importante en el tema de la seguridad es evitar que actores políticos nacionales busquen alianzas transnacionales con el objeto de aumentar sus probabilidades de llegar al poder en Chile, e incluso hacerlo de manera irreversible. Un grave peligro es la tendencia histórica de regímenes subversivos como Cuba y Venezuela de apoyar por medios ilegales y ocultos a grupos y partidos políticos de la extrema izquierda chilena, frente a lo cual nuestros gobiernos electos han mostrado extrema debilidad y tolerancia.” La vieja teoría que dice que los conflictos y las luchas sociales llegan al idílico Chile desde el exterior; antes desde la Unión Soviética, hoy desde Cuba y Venezuela.

Y a continuación otro dislate propio de un cavernícola y que yo como orgulloso graduado de la FLACSO no puedo dejar de mencionar. La recomendación número 77 de su programa advierte que “caso especial merece la situación de la FLACSO, entidad de pretendido carácter académico, que desde hace décadas ha derivado en el activismo político y en el refugio laboral de ex políticos nacionales y extranjeros. Esta entidad será notificada del fin de sus operaciones en nuestro país.” La verdad es que hacía años que no encontraba a personas tan ignaras y primitivas como los redactores de este adefesio, incapaces de valorar las credenciales académicas internacionales de la FLACSO. El programa continúa afirmando en su numeral 82 que “Retiraremos a Chile del Consejo de Derechos Humanos de la ONU”, algo que ya se presentía en el numeral 30 donde se anunciaba la “Clausura del actual Instituto Nacional de Derechos Humanos y su reemplazo por una institución transversal dedicada a la defensa efectiva de los DDHH de todos los ciudadanos.” El acápite siguiente, el 31, promete “más cárceles para Chile y más protección y beneficio a Gendarmes…. Se acabó el Garantismo”.

El remate de este proyecto fascista y grotesco a la vez es una re-edición del lúgubre Plan Cóndor, que en tiempos de Pinochet, Videla y compañía cegara la vida de miles de latinoamericanos y condenara al exilio a otros tantos. El # 33 declara, sin ambages, que se avanzará en la “Coordinación Internacional Anti-Radicales de Izquierda. (¡Sic!) Lo que está pasando en Colombia no es casualidad. Se repite modelo del estallido antisocial en Chile. Nos coordinaremos con otros gobiernos latinoamericanos para identificar, detener y juzgar agitadores radicalizados.” Pinochet ejecutó el Plan Cóndor, pero jamás confesó su existencia. Kast, en cambio, lo anuncia con el pecho inflado de prepotencia y buscando el guiño cómplice de Washington.

En resumen: un programa pautado según el grito de guerra del franquismo: “¡Viva la Muerte!” y combinado con un programa económico ultraneoliberal. En pocas palabras: este energúmeno ha logrado lo que hasta ahora parecía imposible: que apareciera en Chile un político más reaccionario, despótico y violento que Pinochet. Kast lo hizo. Ojalá que el electorado despierte a tiempo y evite que este monstruo acceda a la presidencia y hunda a la tierra de Salvador Allende, Victor Jara, Pablo Neruda, Gladys Marín, Violeta Parra y tantas otras y otros en la barbarie.

ATILIO BORON, Sociólogo, académico y politólogo argentino.

 

 

DECLARACIÓN: En defensa del Estado y la función pública, ANEF llama a votar en 2da. vuelta por Gabriel Boric.

ANEF2

La Agrupación Nacional de Empleados Fiscales ANEF, consecuente con su historia, con su liderazgo sociopolítico, con su visión de país, de sociedad, con sus propias reivindicaciones del sector de trabajadores y trabajadoras del Estado que representa, ante la crucial e histórica decisión ciudadana que enfrenta nuestro país, expresa su decidido respaldo a la opción por la candidatura presidencial que encabeza Gabriel Boric Font, porque ella reúne y convoca a las fuerzas históricamente democráticas y progresistas de nuestro país. Esta mayoría es la que quiere profundizar la democracia, el desarrollo con justicia social y mayores libertades no sólo individuales sino colectivas, con una nueva Constitución Política Democrática y con un Nuevo Trato Social y Laboral.

La ANEF aspira a un País para las Mayorías, a una sociedad democrática, con justicia social, igualdad de oportunidades para todos y todas, y con derechos políticos, sociales, económicos y culturales que sean universales, Más y Mejor Estado. Un Estado activo, participativo, solidario, con capacidad de regular y fiscalizar el accionar del mercado, con políticas públicas y servicios públicos de calidad, por lo que rechazamos la visión de un Estado meramente subsidiario, asistencialista, paternalista y autoritario. Estos principios que nos rigen no podrán desarrollarse con el plan de gobierno del candidato de derecha.

En esta segunda vuelta presidencial debemos concitar las fuerzas necesarias y asegurar la dignidad de las próximas décadas para construir ese país de mayorías, inclusivo, respetuosos de la vida y la biodiversidad.

El candidato de la derecha pone en riesgo la función pública que se ejerce desde el Estado a través de sus trabajadores/as hacia la ciudadanía, eliminando ministerios y haciendo anuncios de despidos masivos de más de 30 mil funcionarios/as públicos/as, jibarizando sus recursos, infraestructura y personal, minimizando las capacidades del Estado en materia de políticas públicas para atender las necesidades de la población.

Adicionalmente en materias de libertades y derechos sociales, rechaza la gratuidad de la educación, tan urgente para los niños/as y jóvenes del país. Está contra el matrimonio igualitario, se ha manifestado contra la comunidad LGBT+ y el movimiento feminista, está dispuesto a derogar leyes como el aborto en tres causales, la Ley Cholito, la Ley Zamudio y la Ley de Identidad de Género. En materia de derechos humanos ha expresado perseguir a quienes piensan distinto, como en los peores momentos de Chile, donde nuestro presidente mártir Tucapel Jimenez Alfaro fue asesinado por agentes del Estado, intenta reducir el estado entregando los servicios y concentrando el gasto público en personas que sean “normalmente” heterosexuales, casadas/os, con hijos/as, desconociendo la diversidad de las familias que abraza nuestra patria y agregar un impuesto a la flora y fauna de nuestro país por su derecho a crecer en su tierra. Inhumanamente propone que nuestros/as adultos mayores, trabajen hasta los 85 años, sin tocarles un peso a las AFPs y manteniendo el actual sistema fracasado en materia de pensiones.

Este 19 de diciembre debemos votar contra el retroceso civilizatorio que propone una de las candidaturas, por la defensa de la Democracia, la paz, la equidad, y los derechos sociales, valores y principios que nuestra confederación ha representado históricamente, con una conducta consecuente a través de sus luchas y acciones. Tenemos la convicción que el candidato que encarna y representa estas ideas y principio es el candidato GABRIEL BORIC FONT, por lo cual llamamos a las y los trabajadoras/es públicos junto a sus familias, a las chilenas y chilenos, a participar sin miedo, con esperanza y activamente en la segunda vuelta de la elección presidencial.

EN DEFENSA DEL ESTADO Y LA FUNCIÓN PÚBLICA, CON GABRIEL BORIC MÁS DEMOCRACIA, MÁS LIBERTAD Y JUSTICIA SOCIAL

DIRECTORIO NACIONAL ANEF

COMUNICADO: La Sociedad de Escritores y Escritoras de Chile ante el fascismo.

SECH

La Sociedad de Escritores y Escritoras de Chile manifiesta su profunda preocupación ante el avance político del fascismo en el territorio y la amplia vitrina y cobertura otorgada a los históricos líderes nazi en la uniforme prensa nacional, que hoy se expresan en la arremetida electoral de José Antonio Kast, un personaje que, burla las disposiciones de la justicia, ampara en forma explícita a los más perversos sicópatas que perpetraron horrendos crímenes de lesa humanidad y a los cuales promete total impunidad; que celebra las aberraciones infames de la dictadura militar, y que anuncia en su programa el mayor retroceso de las últimas décadas en materia de derechos sociales y económicos, salud y pensiones, y de género contra la mujer, en particular. Ante ello, queremos recordar que la Casa del Escritor ha estado desde su fundación hace 90 años, estrechamente ligada a los procesos democráticos y a la más amplia libertad, y ha sido bastión de lucha cada vez que los tiempos históricos lo exigieron para salir en defensa de nuestro pueblo, de los derechos humanos y de la democracia.

Cuando nuestro gremio cumple 90 años de existencia, nos corresponde una vez más salir en defensa de la vida, de la cultura de la vida, de la esperanza de un pueblo que ha sido arrojado a la deriva de un sistema capitalista salvaje, excluido de una formación humana y pedagógica, que lo limita e impide crear espacios democráticos donde volcar su creatividad y energías.

Por todo ello hacemos un llamado a las y los escritores de nuestro país a volcar todos nuestros esfuerzos para salir en defensa de la democracia, orientando desde nuestro rol social, desde la palabra escrita y poética, aportando ideas y espíritu democrático a nuestro pueblo en estos tiempos de barbarie, sorteando así el cerco comunicacional de los medios hegemónicos de desinformación y tergiversación que sostienen al sistema, que impiden la libre y democrática circulación de ideas, el pensamiento crítico, fundamental para analizar y comprender las circunstancias históricas en las que nos encontramos atrapados.

Por todo ello llamamos a nuestro pueblo a rechazar las intentonas de resucitar el fascismo y sus representantes, que sus ridículas, trasnochadas y añejas campañas del terror no toquen nuestro espíritu, porque ese miedo que quisieran inocular en Usted, es otra de sus maniobras y manipulaciones. Nuestras ideas, nuestros programas son de esperanza y de paz, de soluciones ciertas a la marginación y a los bajos salarios, de soluciones ciertas a las pensiones de miedo, a una educación discriminatoria por una educación gratuita y de calidad, a una salud digna y en paz y en armonía.

Con el ejemplo de Gabriela Mistral y Pablo Neruda, nuestros nobeles, cantando a la vida con Violeta Parra, y Carlos Pezoa Véliz, Baldomero Lillo, Manuel Rojas, Carlos Droguett, Isidora Aguirre, Nicomedes Guzmán, Marta Brunet, María Luisa Bombal, Francisco Coloane y tantas y tantos otros que instalaron la belleza de lo humano en el centro de su poesía, en un diálogo con Chile y sus pueblos, y entregaron reflexión y dignidad a través de su obra. Que su memoria y su obra, sea el antídoto al fascismo y a la cultura de la muerte que cada tanto se apropia y enseñorea como la dictadura pinochetista en nuestra tierra.

Hoy, cuando ganamos el derecho a una nueva Constitución, es vital otorgarle a ésta un gobierno afín a los imaginarios sociales de nuestro pueblo, para recuperar efectivamente la dignidad con una Constitución hecha palabra y texto, que nuestra rica tradición cultural se asiente sin ceder espacio a políticas mercantilistas utilitarias que denigran al hombre en vez de ubicarlo en el centro de sus desvelos y objetivos.

Como escritores y escritoras comprometidos con Chile y su historia, llamamos a mantenernos alertas y a trabajar duramente para detener el peligroso avance del fascismo militante.

Directorio Nacional Sociedad de Escritores de Chile

Santiago, 23 de noviembre de 2021.

La carta de renuncia de Izkia Siches a la presidencia del COLMED para apoyar a Gabriel Boris en 2da. vuelta.

Jueves 25 de noviembre 2021

izkia

Carta a los médicos y médicas

A la comunidad médica,

 Me dirijo a ustedes para compartir el fruto de una reflexión personal y de mi deber como Presidenta del Colegio Médico.

Nací en Arica, me crié en Maipú y llegué a la Universidad de Chile luego de atravesar los obstáculos de una educación que nos separa. Como médica me formé en un Hospital Público, conozco las virtudes y desafíos de nuestro sistema de salud. Aprendí que la vida nos obliga a estar en constante tensión en la ruta hacia el desarrollo individual y colectivo. En lo personal, y al igual que muchos otros colegas, ha sido un reto muy difícil poder crecer en mi rol como médica, desenvolverme en mi rol como dirigente gremial y hacer florecer mi familia y mis seres queridos. Creo firmemente que tanto en estos como en otros ámbitos, el objetivo final no es otro que la construcción de una sociedad mejor, respetuosa de nuestras diversidades, atenta a las necesidades del otro, donde todos podamos colaborar con el fruto de nuestro trabajo. En suma, una sociedad más justa y así más saludable.

En este sentido, el proyecto que iniciamos hace años en el Colegio Médico buscaba mejorar las condiciones del trabajo médico, para poder entregar una mejor atención a quien lo requiera. Sabemos que la salud se determina en espacios mucho más alejados de la actividad asistencial: en los lugares de trabajo, en la interacción con el ambiente, en las condiciones materiales y sociales de existencia, en el respeto al otro. Ese ha sido nuestro norte, y en pos de este ideario hemos dedicado lo mejor de nosotros, y buena parte de nuestra vida profesional.

Tengo un gran respeto por nuestra institución, he crecido en ella y creo que en los años que hemos tenido el privilegio de conducir el Colegio Médico, hemos continuado el camino que ha sido trazado a través de varias generaciones de dirigentes de nuestro gremio. Asimismo, tengo un profundo cariño por la labor que hemos desempeñado y a la cual hemos dedicado lo mejor de nosotros. Hoy podemos decir que somos parte de una de las instituciones más confiables por la ciudadanía.

Nuestro país enfrenta un reto crucial hacia el futuro. En este momento histórico, creo que todos estamos llamados a dialogar y a contribuir a modelar el proyecto que soñamos para

nuestro país. En lo personal, estoy convencida que quiero colaborar en este camino hacia una sociedad mejor, un camino de derechos, en paz, en orden y entre todos.

Hoy creo necesario tomar una nueva avenida y contribuir para que el proyecto liderado por Gabriel Boric sea ciudadano, incorpore todas las miradas, avance en derechos y camine con la tranquilidad y seguridad que nuestros compatriotas piden.

Así como mi deber ético ha sido cuidar a nuestro Colegio Médico y colaborar en que sea una institución querida y respetada, siento que mi deber hoy es contribuir a que los desafíos que tenemos en salud comiencen por reconocer y defender lo logrado por décadas y alcanzar las mejoras que la población de forma transversal anhela.

Seguramente existirán colegas que no compartirán mi posición en relación a la elección presidencial en ciernes. Es especialmente por respeto a ellos que creo necesario delimitar claramente ambas avenidas. Por consideración a la historia y tradición de nuestro Colegio, he decidido dejar la presidencia del Colegio Médico, teniendo absoluta tranquilidad que el liderazgo y fortaleza de nuestros dirigentes continuará los desafíos de nuestro mandato.

Quisiera agradecer, a todas y todos, quienes han compartido este camino y nos han apoyado de manera incondicional. En especial a los dirigentes con los cuales me ha tocado construir y con los que hemos generado una relación de colaboración y trabajo fraterno.

Al dejar mi rol como Presidenta, dejo también una parte de mí, pero queda también intacto mi compromiso a colaborar en lo que se requiera ante los nuevos desafíos que se abrirán al interior del Colegio Médico. Convencida de que necesitamos aportar a mejorar nuestro país, me despido esperanzada en que en el futuro cercano todas las nuevas generaciones gocen, sin importar su condición social, de una salud que les permita desarrollar sus proyectos de vida, y de una medicina que los acompañe y trate en función de sus necesidades. Esto hemos soñado desde nuestra formación como médicos y ese sigue siendo hoy también mi sueño como médica, ciudadana y madre.

Izkia Siches Pastén

Ex-Presidenta Colegio Médico de Chile

Directorio Nacional FENPRUSS llama a votar por Gabriel Boric el 19 de diciembre.

boris
DECLARACIÓN PÚBLICA: ANTE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL EN NUESTRO PAÍS

Ante los resultados de la primera vuelta electoral del pasado domingo 21 de noviembre, y de cara al proceso de votación de segunda vuelta presidencial, a realizarse el próximo 19 de diciembre del 2021, el Directorio Nacional de la Confederación Fenpruss, organización sindical que representa a las y los profesionales de la salud pública de Chile desde Arica a Puerto Williams, declara:

  • Desde su constitución, nuestra organización se ha comprometido con la promoción y defensa de los derechos de las personas, especialmente el derecho a la salud, a la seguridad social y al trabajo decente. Como parte de las y los trabajadores, hemos luchado junto a otros sindicatos en la conquista de derechos laborales y sociales para todos y todas quienes con su trabajo hacen posible el desarrollo del país.
  • Frente al proceso de elección presidencial que se definirá en las próximas semanas, y ante el análisis de los programas de gobierno de quienes siguen en carrera, observamos con preocupación que la propuesta del candidato que representa a la derecha significaría, de implementarse, un retroceso y una limitación cierta al ejercicio de múltiples derechos conquistados por la ciudadanía, las y los trabajadores y grupos vulnerables e históricamente excluidos, llegando incluso a proponer la derogación de leyes como la despenalización del aborto por 3 causales o la Ley Zamudio. Así también, apunta a aumentar las desigualdades e injusticias que vive gran parte de nuestra población, fortaleciendo los privilegios de la élite.
  • Ante este escenario, se nos hace un deber declarar que no da lo mismo quien gobierne. Debemos ser claros en señalar que, en la eventualidad de que el próximo gobierno sea conducido por la extrema derecha, no solo veremos afectados los derechos sociales y políticos que hoy tenemos, sino también se verán mermadas las posibilidades de construir un país más solidario, de avanzar hacia un sistema de seguridad social que asegure pensiones dignas, de garantizar la salud como un derecho pleno para toda la población y de avanzar en condiciones de empleo decentes con respeto a los derechos laborales individuales y
  • El 19 de diciembre lo que se define es una concepción de país, y la posibilidad de pavimentar o no un camino hacia un Chile más igualitario, de derechos sociales, sostenido por una nueva Constitución. Estamos ciertos de que el proceso constituyente en marcha requiere un gobierno disponible para las transformaciones en curso y reconocemos que la candidatura de Gabriel Boric Font, y en general el mundo democrático, ha valorado y apoyado esta senda institucional de cambios. Por lo mismo, por ese sueño de una salud pública fortalecida a partir de la solidaridad y la universalidad; por el reconocimiento a la función pública de quienes impulsan el desarrollo, las tareas sanitarias, educativas, de servicios sociales; por el respeto irrestricto a la igualdad de oportunidades y de derechos de los chilenos y chilenas, es que como Directorio Nacional llamamos a apoyar la candidatura de Gabriel Boric como espacio de esperanza para ese otro Chile que creemos posible y para esa salud que hemos soñado como profesionales del área.
DIRECTORIO NACIONAL CONFEDERACIÓN FENPRUSS

24 de noviembre de 2021

Segunda vuelta presidencial: 4 consideraciones ineludibles. Por Pavel Guíñez Nahuelñir.

boric

1)Visto en una perspectiva larga, solo en la última década hemos asistido a un alza sostenida de los proyectos transformadores si tomamos como referencia el ciclo abierto el 2011, y que en el ámbito electoral se expresa desde el 2013, lo del 21 de noviembre, no era lo que se quería (básicamente porque siempre queremos ganar) pero de ninguna manera es una derrota, en retrospectiva la primera aventura de estas características fue Marcel Claude, quien obtuvo el 2.6%, luego Beatriz Sánchez con el 20% y hoy con Gabriel Boric se registra un 25.83%, así las cosas es dable afirmar que un proyecto postneoliberal se consolida a expensas de un desfonde de la Nueva Mayoría (NM), mientras que la ultraderecha se parapeta y crece a costas de la «centro derecha» y/o «derecha popular».

Hay fenómenos que alegran: el crecimiento en el rendimiento de Apruebo Dignidad es relevante en términos de diputados y senadores, el Partido Comunista (PC) vuelve al senado y queda con 10 diputados, los partidos del Frente Amplio (FA) multiplican sus diputaciones y se consolidan los bloques de izquierda mientras se debilita la ex NM, en el centro, se cambian los ropajes entre el independentismo de Parisi, Sichel y Provoste, y la derecha en tanto se radicaliza, la UDI comienza a sufrir el síndrome DC, e ingresan al parlamento esperpentos como Gonzalo de la Carrera, del Partido Republicano.

2)Sin perspectiva histórica, los resultados parecen demoledores. Revisando votaciones previas, Parisi ,por ejemplo, que hoy se concibe como un fenómeno por su 12.8%, el 2013 obtuvo el 10.11% ya convirtiéndose en tal, al tiempo que las votaciones en La Araucanía el 2017 Piñera y Kast, juntos, obtuvieron el 54.20%, hoy Kast y Sichel suman el 52.56%.

Pero además Kast, numéricamente, obtiene los votos del rechazo y 326 mil más (lo que no es «tanto» mas) y por su parte Boric obtiene números similares a los obtenidos en la primaria de Apruebo Dignidad con 67mil más a su haber, lo que representa cuando menos, un estancamiento.

El escenario es complejo no porque Kast salga 1ro, sino porque su alza es constante, mientras que Boric en el mejor de los casos, se estanca en ese electorado, lo que indica que no hay más espacio a errores y se requiere un giro muy relevante que permita convocar al 52% que no votó o en su defecto, al 80% del Apruebo, disperso en los otros candidatos que no superaron la primera vuelta.

3) Mientras la borrachera del 80-20 se disipa, hay que entender que la gente ansía tanto los cambios como las seguridades y odia más la delincuencia que el origen de su causa, y en ese claroscuro, ubicado entre la necesidad del cambio y el temor a él, es normal que triunfe el miedo cuando no hay certezas de que la transformación ocurra sin dolor, sin hambre.

Esa certeza, de que podemos cambiar para mejor, es la que debemos construir preocupándonos de los temas que de verdad duelen en las mayorías: derechos con seguridad; propuestas claras, viables, de corto alcance y con fechas definidas.

4) La oportunidad a la que asistimos es histórica, no solo porque por primera vez en más de 40 años, la gente quiere transformaciones fundamentales y hay un proyecto que las encarna, pero no nos olvidemos que también, esa misma gente quiere tener la seguridad de que no lo pasará mal y así lo demuestra la votación de ayer.

Ganar implica ser capaces de convocar a ese amplio pueblo con sus temas y banderas, no las nuestras asumiendo además que las carencias del comando, o los comandos, se pueden trabajar adecuadamente si se abren los espacios que permitan que el sol entre al cuarto oscuro de la definición política que, hoy por hoy, solo incluyen a los asesores técnicos PhD y caballeros poderosos de las directivas partidarias.

Hoy, para construir mayorías en una sociedad que dejo de ser oveja hay decisiones que requieren incluir otras miradas, sus miradas, nuestras miradas, «menos cuicos y más pueblo«, compartir poder sin subordinar y eventualmente, en varias áreas, ceder el protagonismo a actorías sociales que, de seguro, no olvidaran los índices numéricos formales.

Vencer al fascismo requiere el mayor de nuestros sacrificios y la mejor de nuestras disposiciones.

Por Pavel Guíñez Nahuelñir,  Mapuche, Sociólogo

La Defensa, las FF.AA. y la Constitución para un Chile que cambió – GADFA

milicos

Todos los Estados cuentan con una Política de Defensa Nacional como una responsabilidad más de sus relaciones con otros Estados. En lo que sigue, haremos una crítica a la concepción que prevalece en la actual Constitución chilena y desarrollaremos algunos conceptos generales respecto a qué concepción de defensa proponemos para nuestro país y qué rol deberían desempeñar las FF.AA. en ella. Para finalizar, nos referiremos a aquellos aspectos de la Defensa y las Fuerzas Armadas que debería contemplar nuestra nueva Constitución.

I.     La Defensa: algo más que lo militar

Siguiendo la Carta de las Naciones Unidas, la Defensa se refiere al conjunto de políticas que permiten al Estado responder a la amenaza o al uso de la fuerza contra su integridad territorial o su independencia política. En este marco, el aspecto militar (las FF.AA.) tiene un rol central, pero no es el único en intervenir. Hay otros factores necesarios de tener en cuenta, como, por ejemplo, la política exterior implementada por el Estado, el grado de gobernabilidad y desarrollo económico del país, su estabilidad institucional y cohesión social, entre otros. El conjunto de estos diversos aspectos determina lo que se conoce como la “estatura estratégica” del Estado. Mientras mayor sea esta estatura estratégica, estará en mejores condiciones de influir en su región para establecer relaciones pacíficas con sus vecinos y, por lo tanto, defenderse de posibles agresiones.

De esta manera, la Defensa es un tema político general, no solo un tema militar; es una función del Estado que involucra un abanico de políticas desplegadas a lo largo del tiempo. Las FF.AA. son tan solo uno de los instrumentos con que cuenta el Estado para su defensa militar; en estricto rigor, son un servicio público y, en tanto tal, no deben ser autónomas ni actuar sin una orden de sus órganos superiores. Es, por lo tanto, una inconsistencia democrática considerarlas un poder del Estado. Y en esa perspectiva, nos parece un grave error reducir la función estatal de la Defensa a solo su aspecto militar.

II.    Las FF.AA. en la actual Constitución: confusiones conceptuales y la tendencia a la militarización

Una de las principales medidas de la dictadura militar fue refundar las FF.AA. y de Orden, lo cual quedó encarnado principalmente en los capítulos XI y XII de la actual Constitución, que las conforma como un nuevo poder del Estado (el poder de Seguridad), otorgándoles una amplia autonomía institucional e incluyéndolas en organismos facultados para tomar decisiones en diversos ámbitos no militares del Estado.[1] Estas prerrogativas no las tiene ninguna institución vinculada a áreas tan importantes como la salud, la educación, el sistema de pensiones, la vivienda, ni ninguna otra necesidad social, que son componentes esenciales para el desarrollo y la cohesión social que sustentan la estatura estratégica del Estado. Analicemos con más detalle algunos ejemplos.

[1] En la actual Constitución aparecen como poderes del Estado: Cap. IV: Presidente de la República; Cap. V: Congreso Nacional; Cap. VI: Poder Judicial; Cap. VII: Ministerio Público; Cap. VIII: Tribunal Constitucional; Cap. IX: Justicia Electoral (Tribunal Calificador de Elecciones); Cap. X: Contraloría General de la República; Cap. XI: Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública; Cap. XII: Consejo de Seguridad Nacional; y Cap. XIII: Banco Central.

  1. En el primer párrafo de su Art. 101 del Cap. XI, la Constitución actualmente vigente plantea: “Las FF AA. dependientes del Ministerio encargado de la Defensa Nacional están constituidas única y exclusivamente por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Existen para la defensa de la patria y son esenciales para la seguridad nacional”. En este párrafo se condensan los principales problemas de que adolece el ordenamiento jurídico respecto a la Defensa en nuestro país. Estos son:
  2. La defensa es una política de carácter general, que abarca diferentes dimensiones. Al Ministerio de Defensa le corresponde conducir las FF.AA., es decir, la dimensión militar de la defensa.
  3. El uso de los conceptos “patria” y “seguridad nacional” para definir el rol de las FFAA.,[1] con su vaguedad y múltiples significados posibles, contribuye a crear la idea de que las FF.AA. defienden una suerte de esencia de la sociedad, por lo que su ámbito de acción no puede ser delimitado claramente.
  4. Otro aspecto confuso y no menos intencionado se refiere al concepto de “seguridad”, que aparece en el mismo Art. 101 citado anteriormente, y que trata sobre los objetivos de las FFAA., porque en él se agrega: “Las Fuerzas Armadas y Carabineros, como cuerpos armados, son esencialmente obedientes y no deliberantes. Las fuerzas dependientes de los Ministerios encargados de la Defensa Nacional y de la Seguridad Pública son, además, profesionales, jerarquizadas disciplinadas”.
  5. Se puede apreciar que se incluyen, en un mismo artículo, temas y objetivos de las Fuerzas de Orden y Seguridad y temas de las FFAA., solo por la similitud en uno de sus aspectos, el ser “cuerpos armados”. Vale decir, se toma un factor externo, un conjunto de instrumentos, como identificación y esencia de una categoría conceptual. Se pretende, además, asentar aún más esta identificación, aplicando el término de “seguridad” a ambas realidades, sin considerar la fundamental diferencia de objetivos, doctrinas y medios con que se cuenta en cada ámbito. Esto lleva a diluir la gran diferencia que hay entre la Defensa (que por su esencia se refiere a la seguridad exterior) y el Orden Público (o referido al interior). Amparándose en el concepto general de “seguridad”, se intenta identificar el campo externo con el interno y construir la idea de que una inseguridad general acecha al Estado, abriendo una nueva puerta para la intervención de las FF.AA. en la política interior. Por ello es preferible utilizar el concepto de Orden Interno en lugar de Seguridad Pública, ya definido por la Corte Suprema como la protección del pleno ejercicio de las libertades y derechos civiles.
  6. Por lo dicho, los objetivos y especificaciones de los roles de ambas instituciones, por una parte, y el ser obedientes, no deliberantes, jerarquizadas, profesionales y disciplinadas, por otra, deben ser definidos tanto para las policías como para las FFAA., de manera independiente, en sus leyes específicas, y no fundidos en un artículo único de la Constitución. También en esta idea, a nivel de leyes y no de la Constitución, debería definirse un Ministerio de Defensa del cual dependerían las FF.AA., y otro Ministerio de Orden Público, del cual dependerían las policías, con objetivos y funciones muy claras y con una política con proyección estratégica, distanciándola de la política coyuntural que tiene el Ministerio del Interior.

Cabe acotar que esta ambigüedad conceptual no solo está presente en la Constitución, sino también en las leyes referidas a las FF.AA. y en otros documentos emanados desde el Ministerio de Defensa; entre ellos, por ejemplo, el Libro de la Defensa Nacional de Chile 2010, donde se incluye una serie de conceptos, bajo el rubro de “Supuestos Constitucionales de la Defensa”, tales como “preservación de la nación”, “mantenimiento de la soberanía”, supuestos que permitirían “orientar y dar coherencia a la actividad global del Estado en materia de Defensa”. Por otra parte, en el Libro de la Defensa de Chile 2017 se reemplaza el concepto de “Supuestos Constitucionales” por el de “Bases Constitucionales de la Defensa”, entre las cuales aparecen conceptos como “seguridad nacional”,

[1] Así también, nuestra actual Constitución, en el Cap. III De los Derechos y Deberes Constitucionales, en su Art. 22 inc. 2º declara que “los chilenos tienen el deber de defender su soberanía y de contribuir a preservar la seguridad nacional…”.

  1. “protección a la población”, “defensa de la patria”, “defensa de la soberanía”, “resguardo de la soberanía física”, “preservación de la nación”, “seguridad interior”, “defensa de la Constitución”, entre otros. Analicemos brevemente alguno de estos términos.

Defensa de la soberanía: Se conocen tres tipos. La soberanía nacional (referida a la autodeterminación sin injerencia externa), la soberanía popular (referida a que todos los poderes deben emanar del pueblo) y la soberanía física (referida a la preservación de la integridad territorial). Al portar esta triple significación, el “defender la soberanía” en general da pie a que las FF.AA. intervengan en la soberanía popular; vale decir, en las decisiones que tome el soberano. Sin embargo, no deben ser las FF.AA. quienes deban defender el derecho que tienen los pueblos a generar sus organismos de poder; por el contrario, este soberano es el que tiene que ejercer su poder sobre las propias FF.AA.

Defensa de la patria: También es una idea demasiado vaga para adjudicarla como objetivo de las FF.AA., pues en la noción de patria pueden incluirse la cultura, las tradiciones, el sistema político, etcétera, como sus componentes y, por tanto, objetos de la defensa.

Preservación de la nación: El concepto de nación se ha utilizado para la preservación de un supuesto ethos inmaterial, trascendente e inmodificable y único, que definiría la esencia de un pueblo. En esta concepción no solo se desconoce la plurinacionalidad y la diversidad cultural, sino que de ella han derivado todos los chovinismos conocidos.

Seguridad interior: Se habla de seguridad interior, sin definir de modo preciso tal concepto. Esta vaguedad abre la puerta a la participación de las FF.AA. en la política interior.

Defensa de la Constitución: No es lo mismo respeto a la Constitución que defensa de la Constitución. Las FF.AA. no están para defender la Constitución, solo deben respetar la Constitución vigente y las modificaciones o cambios de esta que hagan los organismos democráticos del sistema político. En otras palabras, la defensa de la Constitución es una labor política y jurídica, no militar.

Seguridad nacional: Este concepto solo está definido —y de manera vaga— en el DS Nº 216/1960 del Ministerio de Defensa Nacional, según el cual “se entenderá por seguridad nacional toda acción encaminada a procurar la preservación del orden jurídico institucional del país…”. Tal enfoque está presente, además, en los códigos Orgánico de Tribunales, Procesal Penal, Aeronáutico, Minería, del Trabajo, Ley Orgánica Constitucional de los Estados de Excepción, Ley Sobre el Sistema de Inteligencia del Estado y la que creó la Agencia Nacional de Inteligencia. Ahora bien, es razonable procurar la preservación del orden jurídico institucional del país (si dicho orden responde al ejercicio de la soberanía popular), no obstante, tal noción de “preservación del orden jurídico institucional”, según los términos establecidos en el mismo Decreto 216, no tiene relación alguna con ningún peligro exterior. Y si las FF.AA. son llamadas a defender la seguridad nacional según ese significado, y no como la acción necesaria frente a un peligro exterior, ello les abre las puertas para su intervención en la política interior, en muchos ámbitos que la ley actualmente vigente relaciona con la llamada “seguridad nacional”. El listado es largo, pero podemos mencionar, como ejemplo, la libertad de enseñanza, el derecho a huelga, la identidad nacional, los estados de excepción, las penas judiciales, entre otros. Catalogar esos distintos ámbitos como posibles fuentes de inseguridad nacional debilita la soberanía popular y opera como un principio ideológico y de control.

Polivalencia: Otro conjunto de problemas o situaciones a los que las FF.AA. se ven llamadas a enfrentarse —tales como la lucha contra el narcotráfico, el control de fronteras, la inmigración ilegal, los incendios forestales, la salud pública, las labores de seguridad interior, y otros— se derivan de su definición equivocada como polivalentes fuera del ámbito militar, lo que implica que puedan participar, incluso como conductores, en ámbitos que no le competen.

Los aspectos señalados crean —o llevan a crear— una nebulosa conceptual en la materia, en cierta manera intencionada, pues está profundamente vinculada a una concepción de la Defensa y las FF.AA. basada en la Doctrina de Seguridad Nacional vigente en la actual Constitución, y que favorece que ellas intervengan en la política interior del Estado.

Dado el escenario brevemente descrito, se hace imprescindible fortalecer la sintonía de las FF.AA. con las permanentes transformaciones observadas en la sociedad. El histórico problema cultural de su encapsulamiento social se ve reflejado en ciertas tradiciones o costumbres, tales como el juramento “por Dios y esta Bandera” (y no lealtad a la Constitución, como es habitual en países democráticos), establecido en la Ley N° 10.544/1952 (que fija la fórmula para el juramento a la bandera que deben hacer las FF.AA.). Su distancia de la sociedad civil también se hace evidente en otras situaciones, tales como un diferenciado y ventajoso sistema previsional, en la educación de sus hijos en colegios administrados por fundaciones presididas por oficiales superiores, en la relación especial con grupos de poder y en el uso de sistemas especiales de bienestar, salud y villas militares, entre otras manifestaciones de aislamiento social. En particular será importante incentivar y reglar la participación de las FF.AA., en conjunto con el mundo civil, en temas atingentes a la defensa nacional y a su desarrollo institucional. Para ello es imprescindible impulsar, a través del Ministerio de Defensa, su integración real con la comunidad, acorde con un proyecto común de país y según lo dispuesto en la Ley N° 20.500/2011 (sobre asociaciones y participación ciudadana en la gestión pública) y otras leyes específicas.

III.  Criterios de la política de Defensa en la nueva Constitución

Como hemos venido analizando, la actual Constitución conforma una arquitectura de conceptos ambiguos que se prestan a interpretaciones que permiten ampliar el ámbito de acción de las FF.AA. más allá del propiamente militar de la defensa. En la nueva Constitución Política de la República es necesario establecer que la Política de Defensa Nacional debe:

  • Tener un carácter preventivo y de respeto al derecho internacional, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas.
  • Estar vinculada con una política exterior que debe poner el acento en la colaboración y búsqueda de paz, basada en el multilateralismo, destacando una inserción colaborativa en la región.
  • Contemplar “resguardos democráticos” respecto a las FFAA., esto es, definiciones mínimas que expliciten sus objetivos generales y aspectos de su mando, para asegurar su dependencia estricta a los poderes democráticos.
  • Remarcar que la Defensa Nacional es distinta del Orden Interior.
  • No incluir a las FF.AA. como un poder del Estado.
  • Establecer que las FF.AA. serán reguladas a nivel legal.

Hemos planteado que el resto de las definiciones sobre las FF.AA. deben ir en leyes específicas:[1] lo referente a sus objetivos particulares, composición, estructuración, dependencia, presupuestos y otras materias pertinentes, deben ser materia de ley, al igual que lo son las políticas económicas, las de educación, de salud, y otras. Tales leyes deben resolver variados problemas. En particular:

  • La carencia de una conducción efectiva de las FFAA. por parte de los organismos democráticos.
  • La ausencia de una conducción única, pues actualmente cada rama tiene un alto grado de autonomía. Tal conducción debe darse no solo por parte de los organismos democráticos, sino también por lo que debiera ser el órgano superior de las FF.AA., el Estado Mayor Conjunto (EMCO), para hacer posible que el Ministerio de Defensa pueda dirigirlas con una política común a todas las ramas.

IV.   Propuestas para la nueva Constitución

Asumimos como ideas fuerza para la elaboración de la nueva Constitución, los siguientes criterios:

  • Eliminar la Doctrina de Seguridad Nacional.
  • Separar la defensa exterior de la protección del orden público.
  • Fortalecer un efectivo liderazgo y conducción de la Defensa por las autoridades democráticas.
  • Fortalecer el rol del Poder Legislativo.
  • Suprimir la autonomía militar.
  • Proteger la profesionalización militar.
  • Terminar con los efectos de militarización interna que se derivan de la “polivalencia militar” y el uso indiscriminado de las Fuerzas Armadas en los estados de excepción.
  • En la Constitución debe ir lo relativo a la Defensa; y lo que corresponde a las Fuerzas Armadas, en las leyes.

La forma en que se concreticen las propuestas que exponemos a continuación dependerá del sistema de gobierno que finalmente surja en la nueva Constitución. Por ello, nos referiremos a “poderes” (Ejecutivo, Legislativo, Judicial) más que a cargos (Presidente) o instituciones (Congreso), por ser términos que permiten adaptarse a diversos tipos de gobierno.

  1. En capítulo Poder Ejecutivo, proponemos que se señale que a la Jefatura del Estado le corresponderán las siguientes atribuciones en relación con las FFAA.:
  • Ejercer la Jefatura Suprema de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz, crisis y estado de guerra; disponerlas, organizarlas y distribuirlas para su desarrollo y empleo conjunto.
  • Designar al Jefe del Estado Mayor Conjunto, a los Comandantes en Jefe de la Fuerzas Armadas y conferir el grado a los oficiales generales, con acuerdo del Poder Legislativo.
  • Proponer al Poder Legislativo la Política de Defensa Nacional, con la asesoría del Consejo de Política Exterior y Defensa Nacional, que será materia de ley.
  • Pedir la aprobación del Poder Legislativo para declarar el estado de guerra.
  • Remover al Jefe del Estado Mayor Conjunto, a los Comandantes en Jefe de la Fuerzas Armadas y a los oficiales generales, informando al Poder Legislativo.

[1] Cabe destacar que la Constitución de 1925 no contiene ningún capítulo, ni ningún artículo especial que se refiera a las FF.AA. Solo aparecen referencias al tema militar en relación con las atribuciones de la Cámara de Diputados (Art. 39), atribuciones del Presidente (Art. 72), en el capítulo sobre Garantías Constitucionales, en su Art. 22 (“La fuerza pública es esencialmente obediente. Ningún cuerpo armado puede deliberar”) y referencias laterales en algunos acápites de los Art. 23, 39, 44, 66 y 72.

  1. En el capítulo Gobierno, proponemos que se indique:
  • Las Fuerzas Armadas tendrán como única y exclusiva función contribuir a la legítima defensa para responder a una amenaza o uso de una fuerza exterior contra la integridad territorial o a la independencia política, según lo establecido en la Carta de Naciones Unidas.
  • Formarán parte del Ministerio de Defensa Nacional.
  • Su organización y mando será conjunto, de acuerdo con lo dispuesto en su Estatuto Orgánico.
  • Serán profesionales, jerarquizadas, disciplinadas, no deliberantes y obedientes a los poderes democráticamente generados por el ejercicio de la soberanía popular.
  1. En el capítulo referido al Poder Legislativo, proponemos que se establezca entre sus funciones:
  • Discutir y aprobar la Política de Defensa Nacional presentada por la Jefatura del Estado.
  • Fiscalizar el cumplimiento integral de la Política de Defensa Nacional.
  • Aprobar la declaración de estado de guerra.
  • Aprobar, a proposición del Poder Ejecutivo, las designaciones del Jefe del Estado Mayor Conjunto, los Comandantes en Jefe y los oficiales generales de las distintas ramas de las FFAA.
  1. Respecto de los Estados de Excepción Constitucional, proponemos:
  • La participación de las FFAA. en labores relacionadas a catástrofes naturales, atendiendo a ciertas capacidades de su personal e infraestructura, sin que eso debilite a los organismos civiles que tienen la responsabilidad en ese campo.
  • Subordinar la fuerza militar a la conducción civil establecida para encabezar el Estado de Excepción Constitucional.

Grupo de Análisis de Defensa y Fuerzas Armadas (GADFA)