Segunda vuelta presidencial: 4 consideraciones ineludibles. Por Pavel Guíñez Nahuelñir.

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1)Visto en una perspectiva larga, solo en la última década hemos asistido a un alza sostenida de los proyectos transformadores si tomamos como referencia el ciclo abierto el 2011, y que en el ámbito electoral se expresa desde el 2013, lo del 21 de noviembre, no era lo que se quería (básicamente porque siempre queremos ganar) pero de ninguna manera es una derrota, en retrospectiva la primera aventura de estas características fue Marcel Claude, quien obtuvo el 2.6%, luego Beatriz Sánchez con el 20% y hoy con Gabriel Boric se registra un 25.83%, así las cosas es dable afirmar que un proyecto postneoliberal se consolida a expensas de un desfonde de la Nueva Mayoría (NM), mientras que la ultraderecha se parapeta y crece a costas de la «centro derecha» y/o «derecha popular».

Hay fenómenos que alegran: el crecimiento en el rendimiento de Apruebo Dignidad es relevante en términos de diputados y senadores, el Partido Comunista (PC) vuelve al senado y queda con 10 diputados, los partidos del Frente Amplio (FA) multiplican sus diputaciones y se consolidan los bloques de izquierda mientras se debilita la ex NM, en el centro, se cambian los ropajes entre el independentismo de Parisi, Sichel y Provoste, y la derecha en tanto se radicaliza, la UDI comienza a sufrir el síndrome DC, e ingresan al parlamento esperpentos como Gonzalo de la Carrera, del Partido Republicano.

2)Sin perspectiva histórica, los resultados parecen demoledores. Revisando votaciones previas, Parisi ,por ejemplo, que hoy se concibe como un fenómeno por su 12.8%, el 2013 obtuvo el 10.11% ya convirtiéndose en tal, al tiempo que las votaciones en La Araucanía el 2017 Piñera y Kast, juntos, obtuvieron el 54.20%, hoy Kast y Sichel suman el 52.56%.

Pero además Kast, numéricamente, obtiene los votos del rechazo y 326 mil más (lo que no es «tanto» mas) y por su parte Boric obtiene números similares a los obtenidos en la primaria de Apruebo Dignidad con 67mil más a su haber, lo que representa cuando menos, un estancamiento.

El escenario es complejo no porque Kast salga 1ro, sino porque su alza es constante, mientras que Boric en el mejor de los casos, se estanca en ese electorado, lo que indica que no hay más espacio a errores y se requiere un giro muy relevante que permita convocar al 52% que no votó o en su defecto, al 80% del Apruebo, disperso en los otros candidatos que no superaron la primera vuelta.

3) Mientras la borrachera del 80-20 se disipa, hay que entender que la gente ansía tanto los cambios como las seguridades y odia más la delincuencia que el origen de su causa, y en ese claroscuro, ubicado entre la necesidad del cambio y el temor a él, es normal que triunfe el miedo cuando no hay certezas de que la transformación ocurra sin dolor, sin hambre.

Esa certeza, de que podemos cambiar para mejor, es la que debemos construir preocupándonos de los temas que de verdad duelen en las mayorías: derechos con seguridad; propuestas claras, viables, de corto alcance y con fechas definidas.

4) La oportunidad a la que asistimos es histórica, no solo porque por primera vez en más de 40 años, la gente quiere transformaciones fundamentales y hay un proyecto que las encarna, pero no nos olvidemos que también, esa misma gente quiere tener la seguridad de que no lo pasará mal y así lo demuestra la votación de ayer.

Ganar implica ser capaces de convocar a ese amplio pueblo con sus temas y banderas, no las nuestras asumiendo además que las carencias del comando, o los comandos, se pueden trabajar adecuadamente si se abren los espacios que permitan que el sol entre al cuarto oscuro de la definición política que, hoy por hoy, solo incluyen a los asesores técnicos PhD y caballeros poderosos de las directivas partidarias.

Hoy, para construir mayorías en una sociedad que dejo de ser oveja hay decisiones que requieren incluir otras miradas, sus miradas, nuestras miradas, «menos cuicos y más pueblo«, compartir poder sin subordinar y eventualmente, en varias áreas, ceder el protagonismo a actorías sociales que, de seguro, no olvidaran los índices numéricos formales.

Vencer al fascismo requiere el mayor de nuestros sacrificios y la mejor de nuestras disposiciones.

Por Pavel Guíñez Nahuelñir,  Mapuche, Sociólogo