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OPINIÓN. El controversial debate militar en el conflicto Rusia-Ucrania, por Carlos Gutiérrez P.

rusia

Se hizo muy popular en la publicidad occidental la afirmación sobre la ineptitud y fracaso militar de la operación militar rusa, usando como aseveraciones la “imposibilidad de tomar la capital ucraniana”, “la contraofensiva ucraniana que hizo retroceder a las fuerzas rusas en la región de Kiev”, “la demora en derrotar a Ucrania”, el “estancamiento en la zona del Donbass”, la “heroica resistencia del ejército ucraniano”, y así un enorme etcétera.

Es claro que el último recurso en el relato occidental, ante la evidencia indiscutible de lo que sucede en el terreno militar y económico, dice relación con tratar de demostrar el fracaso de la operación militar por la lentitud misma de la guerra y los supuestos estancamientos operativos rusos. Por otra parte, alienta la posibilidad del éxito ucraniano en el terreno militar una vez que se entreguen armas pesadas por parte de Estados Unidos y sus países subordinados y se organice una contraofensiva general que derrote a los rusos.  

El éxito de un conflicto militar no se mide por si es rápido o lento (Estados Unidos estuvo más de 10 años en Afganistán y se tuvo que retirar derrotado estratégicamente; los países árabes se comprometieron en una guerra relámpago contra Israel en octubre de 1973, guerra del Yom Kipur, y perdieron); tampoco se mide por la cantidad de bajas, aunque pudiera ser éticamente criticable (la Unión Soviética perdió alrededor de 25 millones de habitantes en su guerra contra la invasión nazi, pero la derrotó y emergió como un poder global); incluso aunque pareciera ser paradójico tampoco es imprescindible ganar todas las batallas y aun así ganar la guerra (el caso más paradigmático es la guerra de Vietnam, donde efectivamente obtuvieron escasas victorias tácticas, pero fueron capaces de alcanzar sus objetivos políticos, independencia y unificación, derrotando a la súper potencia estadounidense). Por lo tanto, ejemplos en las múltiples opciones hay muchísimas.

El éxito de un conflicto militar se define por el logro de los objetivos políticos trazados, nunca olvidemos la máxima clausewitziana que la guerra es la continuación de la política por otros medios. El Plan Militar y la disposición de los medios y recursos militares estarán subordinados al logro de estos objetivos políticos. La conducción político-estratégica es responsabilidad del poder ejecutivo, y la conducción estratégica (o militar), es responsabilidad del Alto Mando Militar, en la forma en que cada país lo tenga estructurado y su responsabilidad es obtener las victorias militares que aseguren alcanzar los objetivos políticos. En este conflicto el conductor político ruso definió sus 4 objetivos:

1.- La no incorporación de Ucrania a la OTAN.

2.- La desmilitarización del país.

3.- La desnazificación de sus fuerzas

4.- La independencia de las regiones autónomas de Lugansk y Donetsk.

Veamos brevemente qué está pasando con cada uno de estos objetivos.

1.- Con el pasar del tiempo se han ido obteniendo mayores informaciones sobre la real presencia de la OTAN en Ucrania desde el año 2014, cuando ocurrió el golpe de estado. La presencia de asesores atlantistas, la entrega de armas y la formación de las fuerzas armadas ucranianas conformaban una realidad bastante creciente y se encaminaban directamente a un próximo ingreso formal a la alianza y una ocupación militar de las regiones que se habían autonomizado. Esto fue detenido por la operación militar rusa, y solo al final del conflicto se podrá despejar este punto, pero aparece evidente que la entrada en la OTAN no será posible.

2.- Los golpes militares rusos a la infraestructura aeroportuaria, centros de mando y control, comunicaciones, centros de entrenamiento y concentración de fuerzas, centros logísticos, han impedido el uso del poder aéreo ucraniano y especialmente la conducción unificada de la guerra. Lo que se aprecia técnicamente es que no existe un concepto de cómo enfrentar la guerra, no tienen la iniciativa estratégica, y por lo tanto solo pueden estructurar acciones defensivas usando posiciones fijas construidas durante estos 8 años en la línea de contacto con las repúblicas autónomas, y la morfología de las ciudades (barrios residenciales de edificios y centros industriales). El primer golpe estratégico ruso apuntó a desbaratar las condiciones básicas de la capacidad militar ucraniana.

Esto no implica una derrota total en sí misma, porque tienen todavía la capacidad de una defensa territorial parcial.

Recientemente el propio presidente Zelensky reconoció 1.474 ataques con misiles, disparando 2.275 tipos distintos de misiles (por simple sospecha debemos suponer que debieron haber sido más), golpeando duramente almacenamiento de combustible, arsenales, instalaciones del complejo militar-industrial, puntos de comunicación, sistemas de radio y los aeródromos.

La fuerza aérea ucraniana es casi inexistente. Fue golpeada en los primeros días en tierra y en los escasos combates aéreos producidos. Permanentemente siguen siendo derribados en las pocas salidas que realizan para apoyar acciones terrestres, pero siguen siendo aniquiladas por la aviación rusa y la defensa antiaérea (en estas bajas hay que considerar aviones y helicópteros de combate).

Los eficientes modelos de defensa aérea S-300 también han sido duramente golpeados, incluso los que fueron entregados por la República Checa a principios de mayo.

Junto a los sistemas de armas, hay que considerar a las tropas. Es evidente que un catastro verdadero de las bajas es inconcebible oficialmente, pero las pérdidas de efectivos ucranianos, en base a todas las fuentes relativamente serias, muestran que son muchísimas, ya sea en cuanto a muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros.

Al no tener cifras oficiales, es posible tener una noción por aproximación en base a otras noticias. La primera de ellas es que Ucrania ha convocado a cuatro movilizaciones, lo que implica población en condiciones de reserva o directamente gente sin instrucción formal. La amplitud etaria va de hombres entre 18 y 60 años (es claro que la población más adulta está poco condicionada para una guerra de este tipo). Se habla de que la población que ha emigrado es de alrededor de 6 millones, dentro de los cuales es altamente probable que se encuentre una cantidad de hombres entre 18 y 60 años que podrían haberse sumado a la “heroica defensa de la patria”. Todo esto a pesar del decreto gubernamental que prohíbe la salida de esta población.

Han comenzado a movilizarse a la zona del Donbass, las llamadas Brigadas de Defensa Territorial (Terobones), que es un reclutamiento de hombres al interior de sus respectivas regiones y que operan como una milicia en labores de gendarmería clásica (o Guardia Nacional). Esto ha implicado, en el mes de mayo, varias manifestaciones en contra de esta medida por parte de los propios reclutados, así como de sus familiares, argumentando que no están preparadas para este tipo de conflictos y legalmente solo están para operar dentro de su región respectiva.

Desde mediados de mayo, y sobre todo después de la rendición de las tropas bloqueadas en la acerería Azovstal, se han producido varios hechos de amotinamiento y rendición al interior de las fuerzas armadas ucranianas.

Las mejores y más curtidas unidades militares del ejército ucraniano son las que están desplegadas en la zona del Donbass, la que ha vivido la ofensiva rusa desde principios de mayo. Es aquí donde se han concentrado las principales batallas, los avances rusos, la conquista de ciudades, pueblos y territorio, las bajas diarias ucranianas en forma masiva (el propio Zelensky en fin de semana pasada reconoció en una conferencia de prensa que tenían 100 bajas diarias, que es mucho menos de los que afirman los rusos, pero mucho más de lo que decía en abril).

Las pérdidas de estas unidades, tropas y oficiales, serán muy difíciles de recuperar en el corto plazo, por el tiempo necesario de reclutar, entrenar y poner en disposición combativa, más el hecho de tener que superar la moral combativa ante la evidencia de sus derrotas.

3.- En occidente todavía no se toman en serio la existencia de una fuerte presencia neonazi o ultra derechismo nacionalista en la vida institucional ucraniana, particularmente al interior de sus fuerzas militares. La presencia de los batallones Azov, Donbass, Sector de Derecha, Aydar, Dnipro-1, Tornado, etc., desplegados en la zona del Donbass, son los más involucrados en el conflicto por sus posturas ideológicas y posiciones anti rusas.

La derrota en Mariupol (importante urbe con alta concentración de tropas neonazis) y la rendición de los asediados en el complejo industrial de Azovtal, significó un golpe clave a estas fuerzas, cayendo sus líderes Sergey Volynsky (Volin), Svyatoslav Palamar (Kalina), David Kasatkin, todos ellos parte de la comandancia del batallón Azov, así como el comandante del Grupo de Francotiradores. Aquí se rindieron 2.439, que sumados a los que ya se habían rendido en la industria Ilyich, suman en total 3.295. La mayoría de ellos miembros de unidades neo nazis. Hoy, todos ellos esperan juicios por crímenes de guerra.

4.- Las regiones de Lugansk y Donetsk fueron reconocidas como independientes por parte del gobierno ruso el 22 de febrero, y hoy aparece como imposible retrotraer esta realidad. A esto se suma que la conquista territorial de las regiones de Jerson y Zaporozhye han permitido una continuidad territorial con las repúblicas independientes y un corredor terrestre con la región rusa de Crimea, además de establecer el Mar de Azov como un mar interior, con un puerto estratégico como el de Mariupol, que ya comenzó a operar la semana pasada.

Los resultados finales de estos objetivos serán resueltos definitivamente al término del conflicto, ya sea en la variante de negociaciones de paz que le pongan término y se acepten las exigencias rusas, o ante la derrota militar total ucraniana que imponga una negociación en formato de rendición.  

También hay que considerar en cualquier evaluación de cómo se desenvuelve un conflicto la forma en que cada país hace la guerra. Por lo menos hay que tener en cuenta las definiciones doctrinarias (o la memoria doctrinaria de cómo han construido su propia ciencia y arte militar); los cambios contemporáneos que han ocurrido en los conflictos, sistemas de armas, condiciones tácticas, las características del terreno y las socio-nacionales.

En este sentido es necesario considerar las siguientes bajadas a estos términos:

1.- El Ejército Ruso tiene una vasta memoria doctrinaria, que entre otros elementos asienta en la batalla un gran poder de fuego encargada al arma artillera para el inicio de la ruptura (actualmente se suman las fuerzas misilísticas), la infantería para la ocupación de la línea defensiva enemiga, apoyada en una fuerza blindada que tiene como misión explotar la ruptura en profundidad.

El poder aéreo esencialmente ha estado concebido en el nivel operacional-táctico, por lo tanto, en apoyo al combate terrestre que junto a la artillería busca la ruptura, la eliminación de puntos de tiro, concentración de tropas enemigas y puestos de mando.

2.- En la variable socio-nacional hay que considerar dos realidades muy notorias. La primera es que este conflicto se da al interior del mundo eslavo, entre dos países que tienen una notable historia común, siendo la más fuerte y reciente la que significó la guerra contra la invasión alemana, aunque si bien una parte de la población ucraniana comulgó estrechamente con los ideales nazis, la mayoría de sus habitantes fueron actores importantes en la conformación del ejército rojo que los liberó. Por otro lado, la mayor parte del conflicto se ha desenvuelto en un territorio de presencia mayoritariamente rusófona, que fueron las regiones que se opusieron al golpe de estado del año 2014 y de las cuales dos de ellas lograron resistir la represión armada y auto declararse como territorios autónomos.

De aquí todos los esfuerzos de las tropas aliadas en evitar las bajas civiles, y teniendo en cuenta su concentración urbana, impactan en el modo real de hacer la guerra, que evidentemente la ralentizan.

3.- Las características particulares de este escenario táctico está dada por un combate armado esencialmente de tipo urbano, comprendiendo pequeños poblados y urbes modernas y pobladas. Todo conductor militar sabe que el problema táctico que presenta la lucha urbana es el más complejo de todos, tanto por las características morfológicas de una urbe, como del tipo de armas a emplearse. Aquí abundan las posibilidades de emboscadas, fijación de puntos de tiro más convenientes, oportunidades para tiradores escogidos, problemas de movilidad y maniobrabilidad por el tipo de calles y conjuntos urbanos, reductos para ofrecer resistencia, etc.. A esto debe sumarse que la “resistencia ucraniana” ha hecho uso expansivo de la población civil como escudos humanos, usando la táctica de ocupar los pisos superiores de los edificios y las plantas bajas para distribuir a los civiles. Los casos más emblemáticos en este conflicto han sido las tomas de las ciudades de Mariupol, Volnovakha y Popasna (actualmente están en curso batallas por otras urbes que serán determinante para la fase de liberación del Donbass, como son Severodonets, Lysichank, Lysan y Kramators).  

4.- Los sistemas de armas. La alianza atlántica ha entregado miles de sistemas de misiles antiaéreos portátiles y antitanques, lanzagranadas y armas pequeñas, ya desde abril empezaron a suministrar armas pesadas, y particularmente en el mes de mayo artillería de mayor calibre y alcance (M-777 de USA), tanques T-72 polacos y checos, S-300 checos y todavía esperan sus decisiones otros tantos países y sistemas de armas (por ejemplo, misiles anti buques de Dinamarca, misiles HIMARS de Estados Unidos, etc.).

Pero aquí hay una cierta dosis de chovinismo técnico por parte de Ucrania y del atlantismo (aunque también puede esconder el relato del fracaso de la defensa), de que la sola presencia de armas más pesadas puede definir el conflicto (recomiendo la lectura del gran libro de Vo Guyen Giap sobre “El hombre y el arma”). A principios del conflicto se construyó toda una imagen de la efectividad de las armas portátiles anti tanques, que con el tiempo hemos visto su ineficiencia estratégica, a tal punto que hoy el esfuerzo está todo concentrado en la artillería de largo alcance.

Según los informes rusos la destrucción de material ucraniano al 30 de mayo es el siguiente: 183 aviones; 128 helicópteros; 1.064 aviones no tripulados; 325 sistemas de misiles antiaéreos; 3.323 tanques y blindados; 451 lanzacohetes múltiples; 1.731 cañones y morteros; 3.294 vehículos de transporte militar (si quiere puede castigar estas cifras en un 10% y aun así son impresionantes). Todos los compromisos de ayuda militar del atlantismo no lograrían modificar esta realidad, más todavía si agregamos que es imposible cambiar una matriz armamentística en el curso de una guerra.

El ejército ruso hasta ahora ha usado armas de tierra relativamente tradicionales: tanques T-62, T-72 y T-80, blindados BMP y BTR. Hasta ahora no aparecen los T-90 ni los T-14 Armata, ni tampoco en cantidades importantes los Boomerang ni los Terminator.

5..- La resistencia del combatiente. La motivación del combatiente es un elemento muy importante al momento de entrar en batalla, y sobre esto se han construido dos relatos fundamentales. En el ejército ucraniano el valor de la defensa de la patria y su soberanía; en el caso del ejército ruso la lucha contra el neo nazismo y la defensa de los valores rusos (la lucha contra el nazismo en la memoria histórica rusa es demasiado fuerte). Todos los estudios sobre sociología y sicología militar nos remiten a la importancia de la motivación, pero también al sentido del grupo primario en las unidades.

En el caso ucraniano se ha percibido una cierta ruptura de estos lazos a partir de la derrota y rendición de las fuerzas en Azovtal. Se ha apreciado una mayor cantidad de amotinamientos y rendiciones de grupos pequeños y en algunos casos de unidades completas. El 24 de mayo se rindieron 50 paracaidistas y amotinaron 2 pelotones de la 115 Brigada Territorial. Otros eventos similares se vivieron en la 58° Brigada Infantería de Marina, 14° Brigada de Infantería, 101° Brigada, la 25° Brigada Aerotransportada, la 79° Brigada de Asalto Aerotransportada, la 71° Brigada Jaeger, 42° Batallón de Fusileros, 95° Brigada.

También ha generado un impacto negativo en las fuerzas ucranianas, la presencia especial y dominante de los grupos ultra nacionalistas y los grupos mercenarios, con un estatus distinto, pero que también influye en el relato heroico de la guerra.

En cuanto al desarrollo propiamente tal del encuentro bélico hay que considerar tres etapas para su evaluación: el diseño, la implementación y los resultados.

En todos los estudios y particularmente en la práctica de los militares está la máxima de que la planificación de la batalla termina cuando empieza directamente el combate, porque siempre la realidad, el enemigo, el azar y la fuerza propia son realidades cambiantes.

El pensador militar Clausewitz lo define en una frase “Todo en la guerra es muy sencillo, pero lo más sencillo es difícil. Esas dificultades se acumulan y producen una fricción que no se imagina del todo nadie que no haya visto la guerra”.

Es preciso tener en consideración que en la guerra siempre juega el azar y, como consecuencia de esto, se presentan hechos no esperados, lo que genera en los integrantes de un ejército pequeñas dificultades individuales y colectivas. Estas interactúan y se suman propagando su propia fricción en todas direcciones, no se puede concentrarlas en un solo punto.

A pesar de que toda la publicidad atlantista ha insistido permanentemente en el fracaso del plan militar ruso, lo cierto es que esas son solo divagaciones con un horizonte político ideológico, porque ninguno de esos actores conoce el Plan Militar o Plan de Guerra del Estado Mayor Ruso. Incluso lo más probable es que se conozca muy avanzado en el tiempo.

Como yo tampoco tengo la suerte de conocer el diseño y su correspondiente planificación, lo que queda es poder levantar hipótesis a partir de las acciones emprendidas, la concentración de fuerzas y los ejes de progresión.

Señalo en el Diseño los siguientes puntos:

1.- Golpe estratégico a los centros neurálgicos de mando y control, logísticos y poder aéreo.

2.- Invasión a territorio ucraniano por cuatro frentes con sus respectivos ejes de progresión (Norte, región de Kiev; Este, región de Jarkov; Sur, regiones de Jerson y Donbass).

3.- Definición de Teatros de Operaciones principales y secundarios (los teatros principales eran los de las regiones del sur: Jerson y Donbass. Los teatros secundarios tenían como misión la fijación de fuerzas).

4.- Operaciones que generen la mayor cantidad de bajas al enemigo y las mínimas en la fuerza propia, así como en la población civil. En la actual operación principal en la zona del Donbass, la progresión del avance se explica por la complejidad del terreno, las posiciones de defensa ucranianas (construidas durante 8 años), y la lógica de trituradora de fuerzas.

Los rusos están en la ecuación de Tiempo-Fuerza, es decir sacrifican tiempo por la mayor eliminación de fuerzas enemigas posible (durante la primera fase de la Gran Guerra Patria, los soviéticos articularon la ecuación Territorio-Fuerza, sacrificaron entrega de territorio por la mantención mayoritaria posible de sus fuerzas para una contra ofensiva).

En cuanto a la Implementación concentro la atención en los siguientes aspectos:

1.- Por las características de este conflicto no hemos visto el desenvolvimiento a través de maniobras de grandes unidades, sino la movilidad y maniobrabilidad de unidades a nivel de brigadas y de batallón, organizado en los grupos tácticos de batallón (GTB), que son una estructura de armas combinadas, con gran poder de fuego con infantería mecanizada, tanques y blindados de apoyo (BTRs, BMPs. Recientemente se incorporaron al combate los Terminator).

2.- Los golpes operativos esenciales a través de una experticia artillera y misilística de mediana y larga distancia, demostrando su eficacia, destruyendo los aspectos materiales y mucha fuerza combatiente.

3.- El uso mixto de fuerzas de infantería, particularmente en los combates por la conquista de las urbes más pobladas. Se han usado grupos de infantería de choque, fuerzas especiales, fuerzas especiales aerotransportadas y unidades de milicia.

4.- Una vez conquistada una urbe comienzan otros trabajos muy demandantes para las fuerzas desplegadas, las que tienen que ver con la organización del trabajo de prisioneros (que en este conflicto es muy importante debido a la presencia de fuertes contingentes nazis y que es uno de los objetivos políticos establecidos en la operación militar) y la limpieza de municiones abandonadas y los campos y edificios minados por las fuerzas ucranianas en retirada.

5.- Las derrotas infringidas a las fuerzas ucranianas en todos los contra ataques realizados hasta ahora (Isla de la Serpiente; Davydov en la región de Jerson; Ternoboy y Dergachi en la región de Jarkov; etc). Todas están mal coordinadas, fuerzas insuficientes, sin apoyo aéreo, vulnerabilidad aérea, fácil detección, lo que les trae más y nuevos problemas en vez que algún éxito táctico.

6.- El despliegue ruso ha mantenido una fuerza relativamente pequeña (se habla de un máximo de 200.000 combatientes sumados los milicianos de las repúblicas independientes) para los encargos militares, lo que ha demostrado hasta ahora la capacidad de innovación y aplicación táctica, además de la consideración de las pausas operativas habituales y los tiempos necesarios para las maniobras y despliegues de concentraciones de fuerzas.

Además, es necesario recordar que un contra ataque no es lo mismo que una contra ofensiva, que seriamente (más allá que la publicidad atlantista los denomine igual) las fuerzas ucranianas no están en condiciones de realizar.

Hasta ahora los resultados son visibles e innegables (excepto en la retórica del liderazgo ucraniano y en los publicistas atlantistas), y en esa dirección sostienen el logro de la victoria militar rusa, que impondría la conquista de sus objetivos políticos.

Si al comienzo de la operación militar rusa, la presencia de esta se remitía a partes de las regiones de Lugansk y Donetsk (menos de 50 % en cada una de ellas), al día de hoy se debe considerar que dominan el 100 % de la región de Kerson, el 70 % de la región de Zaporozhye, el 70 % de la región de Donetsk, el 95 % de la región de Lugansk y el 31 % de la región de Jarkov.

El dominio completo del Mar de Azov y tienen bloqueada la salida al Mar Negro.

La destrucción de parte importante de las fuerzas neo nazis y sus líderes, y las enormes bajas del ejército ucraniano, que según distintos expertos y por informaciones parciales afectan a alrededor del 40 % de las unidades formales. Ese nivel de baja, en cualquier ejército es insostenible en el mediano plazo.

Como puede apreciarse, el debate sobre lo militar en este conflicto tiene muchas aristas que todavía seguir descubriendo.

Por Carlos Gutiérrez Palacios, experto en defensa y miembro de GADFA

La victoria soviética histórica sobre el nazismo. Por Carlos Gutiérrez Palacios.

soviet

Este 9 de mayo tendrá un carácter muy especial la conmemoración número 77 de la victoria aliada frente a lo que fue la larga noche nazi sobre Europa, particularmente entre los pueblos que fueron parte de la Unión Soviética y que soportaron la carga más pesada y odiosa ideológicamente, con un costo de alrededor de 25 millones de personas muertas, la mayoría de ellos civiles producto de los ataques de las fuerzas militares alemanas, y de las represalias de las tropas especiales SS que se dedicaron a un verdadero genocidio en los territorios ocupados.

La bandera roja de batalla enarbolada en el edificio del Reichstag en 1945, perteneciente a la 150 División de Fusileros, del 79 Cuerpo de Fusileros, 3° Ejército de Choque, encuadrado en el Primer Frente Bielorruso comandado por el Mariscal Zhukov, hoy ha sido vista nuevamente en un campo de batalla europeo, en manos de ancianos liberados de los territorios del Donbass bombardeados permanentemente desde hace 8 años; en unidades blindadas del Ejército de la Federación Rusa que avanzan por el territorio ucraniano luego de iniciar una operación especial militar que tiene, entre otros objetos, la desnazificación de ese país; en movilizaciones sociales que se han expresado en contra de la actitud europea frente al conflicto.

Es muy llamativa esta resignificación de la bandera de la victoria, teniendo en cuenta que ya no existe la Unión Soviética, ni tampoco el Ejército Rojo, pero sí fuerzas políticas de extrema derecha que, con las consideraciones temporales correspondientes, reivindican postulados políticos e ideológicos enmarcados en una simbología, en una memoria de época y en artefactos culturales propios del nazismo.

Frente a aquello, funciona la otra memoria, la de pueblos que se enfrentaron a la barbarie nazi y la derrotaron, abriendo los espacios reales para la propia reconstrucción de sus estados, pero también liberando consecutivamente a las democracias liberales de Europa occidental, las mismas que hoy hipotecan su memoria bajo la subordinación a un liderazgo hegemónico agresivo y criminal estadounidense, que no trepida en acuerdos espurios con la finalidad de eliminar “competencias” en su desenfrenada lógica de un destino manifiesto contaminada de religiosidad.

Tal cual sucedió en las décadas de los años 20 y 30 del siglo XX, cuando las democracias europeas ignoraron todas las señales del programa violentistas y anti democrático del nazismo y el fascismo, hoy repitieron su accionar cuando giraron la mirada ante el golpe de estado de 2014 en Kiev, el asesinato de dirigentes sindicales comunistas en Odesa, la colonización del Estado por grupos y líderes de extrema derecha, particularmente en la creación de estructuras militares, y la guerra civil que han llevado durante 8 años contra sus propios connacionales legales en las regiones de Lugansk y Donetsk, pero que son estigmatizados por su lengua y origen étnico ruso.

Hay liderazgos occidentales actuales, que al igual que sus antecesores históricos, son consumidos internamente por su anti rusismo (ya sea en las variantes imperiales, soviética o capitalista actual), y avalan cualquier instrumento que les conduzca en la dirección de la derrota del pueblo eslavo. Así fue en su momento cuando constituyeron en 1918 la coalición que invadió a la naciente república soviética; el apoyo que entregaron a las fuerzas blancas zaristas en la guerra civil (1918-1923); en la negación del apoyo a la atacada república popular española (1936), con la secreta esperanza que la alianza ítalo-alemana la destruyera y detuviera el peligro rojo en Europa. Y también en la oculta estrategia durante la Segunda Guerra Mundial que se acomodaba esperando el desangramiento de los alemanes, pero especialmente del estado soviético y su proyecto bolchevique.

Esas actuaciones se reflejan hoy en el calculado velo que tienden sobre las unidades militares ucranianas auto identificadas con el nazismo (Azov, Donbass, Sector de Derecha, Aydar, Dnipro-1, Tornado, etc.) y sus actuaciones criminales contra la población civil del Donbass, así como la falta total de respeto a los protocolos de un conflicto armado, como son el trato de prisioneros, el uso de civiles como escudos humanos, y la infraestructura civil para instalar puntos de tiro. Nada de esto importa para la civilizada democracia liberal europea, si de matar rusos o pro rusos se trata. El fin último es derrotar al competidor estratégico, a Rusia, y allí el fin justifica los medios.

Tampoco genera resquemor alguno en los países europeos ser parte activa del conflicto, como un beligerante más, entregando armas por doquier a sabiendas de las propias restricciones diplomáticas convencionales y de que el instrumento en sí mismo no es lo determinante. La clave está en el mensaje.

Vuelven a repetir errores recientes, como fue el tráfico de armas destinado a grupos que le eran serviles a sus objetivos políticos de coyuntura (Libia, Afganistán, Siria y otros), y que prontamente terminaron en manos de organizaciones terroristas que se volcaron contra ellos mismos. En esta ocasión, tal activismo armamentista unido a las fronteras porosas de esos países y la tipología de grupos que rondan estas crisis, auguran futuros aún más inciertos para la seguridad de la región.

Así misma ha sido la actitud europea frente a las oleadas de mercenarios que han ido a ofrecer sus servicios a Ucrania. Según primeras estimaciones, bordearían los 20.000, provenientes de países europeos y de otros subordinados al imperio estadounidense, que conjugan un interés monetario, una cultura de la violencia y un pergamino ideológico, pero en ningún caso una odisea nacional ni democrática.

Cuando el relato del apoyo atlantista a Ucrania se viste de una lucha por la libertad y la democracia, está clara la obligación de ocultar estas realidades en el sótano de la vergüenza.

La realidad actual nos muestra que la lucha histórica contra el nazismo o el neo-nazismo sigue siendo una tarea permanente. Lo ideal es que las armas a usarse fuesen las propias de la democracia, la organización y la movilización de las sociedades, pero en esto las democracias liberales europeas una vez más no solo actúan tarde, sino que con desidia y una miopía muy interesada de corto plazo.

Hoy asistimos a que varios gobiernos europeos han suspendido la participación de representantes rusos en los homenajes a la victoria contra el nazismo de 1945, así como prohibir la exhibición pública de imágenes de diseño soviético relativas a esta conquista histórica. Líderes del gobierno ucraniano han amenazado con bombardear desfiles del Regimiento de los Inmortales (más allá del nombre, es bueno recordar que es una marcha de civiles, parientes de los caídos en la gran guerra patriótica) que se realicen en la región del Donbass (una amenaza terrorista que no ha tenido comentario alguno de los demócratas europeos).

Esta actual coyuntura crítica originada por el conflicto ruso-ucraniano tiene muchas variables, que seguramente determinarán el futuro mediato y de largo plazo en esas respectivas dimensiones. Sin lugar a dudas, una de ellas es la que dice relación con la memoria histórica y los significados presentes y futuros que tiene.

La victoria histórica del pueblo soviético sobre el nazismo es imborrable. La perspectiva de aquella epopeya sigue marcando el propio desarrollo libre y democrático del mundo actual y de Europa en particular, y seguramente continuará siendo un referente ineludible de luchas futuras contra la xenofobia, el racismo, el supremacismo blanco y el neo-nazismo.

Por Carlos Gutiérrez Palacios.

FENPRUSS: Llamamos a no seguir con campañas de mentiras y desinformación.

 

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6 de mayo del 2022

En las últimas horas se ha iniciado una campaña de desinformación que involucra a la ministra de Salud, María Begoña Yarza, y de paso a nuestra organización, que representa a más de 14 mil profesionales de la salud pública centralizada a lo largo de Chile.

De forma malintencionada, personalidades vinculadas al conservadurismo y la defensa del actual modelo injusto, han utilizado un fragmento de la intervención de la ministra en nuestra pasada Asamblea Nacional, realizada los días 29, 30 y 31 de marzo, para acusar “intervencionismo electoral” en el plebiscito de salida, y también para denunciar que las autoridades y trabajadores/as de la salud estaríamos “en contra de la libertad de elección”.

La primera acusación no resiste análisis, en tanto en ningún momento la ministra llama a votar por ninguna opción en particular, ni menciona siquiera la palabra “apruebo”. Por ende, consideramos que esta es una acusación infundada, y más parece otra maniobra comunicacional para manchar el proceso constituyente surgido de la voluntad de las mayorías.

Sobre lo segundo, las palabras de la ministra en toda su extensión hicieron referencia a la construcción de un Sistema Universal de Salud, materia que está en el programa del actual gobierno, en gran parte por ser una demanda histórica de Fenpruss, gremios y usuarios/as para mejorar la precarizada salud pública que hoy tenemos, ofreciendo atención de calidad de forma gratuita. Esto pasa por dejar atrás el modelo actual que privilegia el traspaso de recursos al sector privado bajo la falsa ilusión de la “libertad de elección” que tanto defienden ciertos sectores minoritarios.

A esos sectores les hace falta comprender que si hoy muchas personas eligen el sistema privado no es por gusto, sino porque no encuentran respuesta a sus problemas en un sistema público que ha sido desmantelado sistemáticamente. Como Fenpruss dejamos claro, y así lo hemos demostrado en el debate constitucional, que no estamos en contra de la existencia de la salud privada. Nuestro foco está en construir un Sistema Nacional de Salud que sea público, universal, gratuito, de calidad y basado en la seguridad social, para que nadie se vea forzado a pagar una atención privada porque su consultorio u hospital no pudo hacerse cargo. La libertad de elección será real solamente cuando la preferencia entre lo público y lo privado no sea una obligación por necesidad.

Las y los trabajadores de la salud somos un sector que ha dado su vida por combatir la pandemia. Conocemos de cerca los problemas de las personas y las precariedades del sistema de salud. Por eso estamos convencidos no solamente de la necesidad de una nueva Constitución, sino la consagración del derecho a la salud bajo un Sistema Nacional Universal, lo que felizmente está sucediendo en la Convención Constitucional. Sabemos que esta necesidad es compartida por la gran mayoría de las personas, por eso llamamos a no seguir con campañas de mentiras y desinformación, a pensar en Chile y no en los intereses privados, porque otro país es posible, y otra salud también.

CONFEDERACIÓN FENPRUSS

REPROBADOS: 500 abogados sacan al pizarrón a juristas que cuestionaron nueva constitución.

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ABOGADAS Y ABOGADOS…TAMBIÉN POR CHILE

Un grupo de abogados y abogadas –que se identificó bajo el lema de estar “por Chile”— expuso su preocupación por el borrador hasta ahora aprobado por la Convención Constitucional, en un inserto publicado en los diarios La Tercera y El Mercurio, el 24 y 25 de abril pasado. Quienes suscribimos la presente declaración somos abogadas y abogados que también estamos por Chile, lo que supone, a nuestro entender, poner todo lo que esté de nuestro lado para que el proceso constituyente culmine de manera exitosa. Por ello, manifestamos lo siguiente:

1.     Llama la atención la crítica vaga y general sobre supuestas transgresiones a las máximas de la experiencia, a la tradición constitucional occidental y a los tratados internacionales sobre derechos humanos, “entre otros”, sin detallar cuáles serían aquellas. Las serias y graves acusaciones que afirman exigen que estas sean demostradas fundadamente ante la opinión pública.

2.     Se critican “iniciativas que permanentemente buscan socavar la independencia del Poder Judicial”, pero no se nombra ninguna. Hasta ahora, el Pleno no ha aprobado norma alguna que la lesione, y las pocas iniciativas que podrían haber tenido ese efecto fueron pronta y correctamente rechazadas.

3.     Se critica la creación de sistemas de justicia paralelos. Se omite, sin embargo, que el Pleno aprobó que el ejercicio de la jurisdicción quedará bajo la autoridad final de la Corte Suprema, reafirmando así la unidad del Estado chileno.

4.     Se critica la noción de plurinacionalidad, insistiendo en la equivalencia entre Estado y una sola nación. Pero este es precisamente uno de los rasgos que el proceso constituyente busca superar, en línea con lo que ocurre en democracias occidentales modernas, donde se reconoce la existencia de más de una nación bajo un mismo Estado, sin que ello signifique secesión ni escisión alguna.

5.     Se afirma que existen iniciativas que “permanentemente (…) aumentan la burocratización, control y tamaño del Estado”, sin considerar que efectivamente uno de los objetivos políticos explícitos de la Convención es pasar de un estado subsidiario a uno que provee servicios públicos capaces de convertir los derechos sociales en una realidad perceptible para las personas, tal como acontece en democracias constitucionales desarrolladas.

6.     Se critica la aprobación de normas sobre derechos sociales “no financiados o que niegan la regla de responsabilidad fiscal”, pero se omite que el Pleno aprobó expresamente la regla de responsabilidad fiscal para el texto de la nueva Constitución.

7.     Se señala que existe “un retroceso de normas de garantías ante la expropiación de bienes” y la “certeza jurídica sobre la propiedad”. No reparan en que lo primero aún no está resuelto por el Pleno y que, además, del estado actual de la discusión en la Comisión respectiva se sigue que se reconocerán las principales garantías expropiatorias actualmente vigentes. Tampoco mencionan que el derecho de propiedad en sus elementos centrales ya ha sido aprobado por el Pleno, con una cláusula muy similar a la establecida en la actual Constitución, y más protectora que textos de democracias occidentales desarrolladas.

8.     También se reprocha la existencia de “propuestas de eliminación de concesiones sobre bienes nacionales de uso público”. Sin embargo, ninguna norma ha sido aprobada en ese sentido. Si bien se dispuso que el uso de los bienes naturales comunes inapropiables (como el agua) solo podrá realizarse mediante autorización, una amplia diversidad de bienes nacionales de uso público podrá seguir siendo objeto de concesiones, tal como sucede en la actualidad. 

Si bien la presente declaración responde al pronunciamiento de personas que utilizan su calidad de “profesionales del derecho” para sostener críticas al proceso constituyente, es fundamental recordar que el debate constitucional pertenece a toda la ciudadanía, no sólo ni prioritariamente a juristas; es un diálogo que se nutre del conocimiento de muchas disciplinas, incluido el derecho.

Para que el plebiscito de septiembre se desarrolle de forma limpia e informada, es imprescindible que quienes pretenden valerse de sus conocimientos técnicos sustenten sus afirmaciones. Así como decidir aprobar, es legítimo querer rechazar el texto que proponga la Convención; lo importante y deseable es exponer esa posición –incluso si se adopta precozmente– de cara a la ciudadanía.

 

Firman:

1               Abbas Abi-raad Gosen

2               Abel Piñones Cerda

3               Adolfo Weber Wenzel

4               Alamiro Cerda Marilaf

5               Alberto Coddou Mc Manus

6               Alejandra Boné Eugenín

7               Alejandra Krauss Valle

8               Alejandra Olave Albertini

9               Alejandra Osorio Ahumada

10            Alejandra Zúñiga Fajuri

11            Alejandro Awad Cheit

12            Alejandro Chaparro Uribe

13            Alejandro Gamarra Ávila

14            Alejandro Laura Teitelboim

15            Alejandro Vera Vera

16            Alejandro Zauschkevich Gonelle

17            Alex Álvarez López

18            Alexander Silva Lagos

19            Alexis Aguirre Fonseca

20            Alfonso Henríquez Ramírez

21            Alfonso Marcos Troncoso

22            Alfredo Peñaloza Figueroa

23            Alonso Ferreira Verdejo

24            Álvaro Bravo Villagra

25            Álvaro Flores Monardes

26            Álvaro González Espinoza

27            Alvaro Pérez Verde-Ramo

28            Amelia Núñez Llantén

29            Ana Lya Uriarte

30            Ana Piquer Romo

31            Anastassia Ottone Melis

32            Andrea Paz Díaz

33            Andrés Salazar Cádiz

34            Ángela Hernández Ramírez

35            Angie Olguín Muñoz

36            Antonella Oneto Avendaño

37            Antonia Berríos Bloomfield

38            Antonio Madrid Meschi

39            Ariadna Hermosilla Urquízar

40            Axel Eduardo Villar Ossandón

41            Bárbara Armijo Coloma

42            Beatriz Contreras Reyes

43            Belén Tomic Pérez

44            Benjamín Muhr Altamirano

45            Betsabé García Vargas

46            Camila Caneo Gómez

47            Camila Francisca Castillo Villaflor

48            Camila Guerrero Martínez

49            Camila Paz Ramírez Alcayaga

50            Camila Ramírez Alcayaga

51            Carla Andrea Uribe Vásquez

52            Carlos Cáceres Burgos

53            Carlos Gajardo Pinto

54            Carlos Klein Díaz

55            Carlos Pizarro Wilson

56            Carlos Quezada Orozco

57            Carlos Silva Núñez

58            Carol Schmeisser Carrera

59            Carolina Angulo Santana

60            Carolina Contreras Rivera

61            Carolina Fernanda Vega Pérez

62            Carolina Guardia Acevedo

63            Carolina Parraguez Piña

64            Carolina Sepúlveda Varela

65            Catalina Alarcon Ordoñez

66            Catalina Ojeda Oyarzún

67            Catalina Pastén López

68            Catalina Spuhr Ramírez

69            Celeste Jiménez Riveros

70            Claudia Arancibia Zambrano

71            Claudia Guzmán Miranda

72            Claudia Nuñez Montero

73            Claudia Rodrigo Silva

74            Claudia Salinas Moncada

75            Claudio Arrepol Escobar

76            Claudio Barría Fuentes

77            Claudio Urbina San Martín

78            Conall Patrick Morrison

79            Constanza Gumucio Solís

80            Constanza Ibarra Fuentes

81            Constanza Salgado Muñoz

82            Constanza Valdés Contreras

83            Constanza Witker Jiménez.

84            Consuelo Gutiérrez Leiva

85            Consuelo Labra Videla

86            Consuelo Ramírez Acuña

87            Cristián Castillo Velo

88            Cristian Moncada Valenzuela

89            Cristián Núñez Orrego

90            Cristóbal Carmona Caldera

91            Cristóbal Gutiérrez Muñoz

92            Cristóbal Leiva González

93            Cristóbal Olsen Cid

94            Cristóbal Valenzuela Cortés

95            Cynthia Viviana Yañez Vasquez

96            Dafne Natacha Sandoval Fuentes

97            Daniel Hasson Kalkstein

98            Daniel Mondaca Garay

99            Daniel Soto Muñoz

100         Daniela Arce Ramírez

101         Daniela Cabrera Pérez

102         Daniela Cabrillana Godoy

103         Daniela Hirsch Vergara

104         Daniela Horvitz Lennon

105         Daniela Marzi Muñoz

106         Daniela Ortega San Martín

107         Daniela Paz Zúñiga Sepúlveda

108         Daniela Rojas Moyano

109         Daniela Sanhueza Alzamora

110         Danitza Pérez Caceres

111         Dante Hernández Abarca

112         David Cornejo Lahaye

113         David Osorio Barrios

114         David Quintero Rivas

115         Davor Harasic Yaksic

116         Dayana Barrios Núñez

117         Deyanira Neira Bastías

118         Diego Lillo Goffreri

119         Diego Martínez Santibáñez

120         Diego Pardo Álvarez

121         Diego Zepeda Acevedo

122         Domingo Lovera Parmo

123         Dominique Hervé Espejo

124         Eder Cornejo Pino

125         Edgar Malebrán Guerra

126         Edgardo Lepe Acevedo

127         Edson Dettoni Andrade

128         Eduardo Bofill Chávez

129         Eduardo Caamaño Rojo

130         Eduardo Painevilo Maldonado

131         Eduardo Valencia

132         Eladio Cuadra Vacca

133         Elisa Muñoz Sepúlveda

134         Elsy Curihuinca Neira

135         Ema Salinas Fernández

136         Enrique Letelier Loyola

137         Erika Vargas López

138         Esteban Arévalo Díaz

139         Esteban Gonzalez Pérez

140         Evelyn Volta Sapiain

141         Ezio Costa Cordella

142         Fabián Salas García

143         Federico Guarachi Zuvic

144         Felipe Alemparte Croxatto

145         Felipe Fernando Cáceres Carreño

146         Felipe González Ampuero

147         Felipe Montoya Aguilera

148         Felipe Orlando Navarrete Rojas

149         Felipe Perillán Cavieres

150         Felipe Pino Zuñiga

151         Fernanda Skewes Urtubia

152         Fernando Bustamante Bustos

153         Fernando Carvallo Arrau

154         Fernando De Conde Durán

155         Fernando Escobar Aguirre

156         Fernando González Durán

157         Fernando Leal Aravena

158         Flavia Carbonell Bellolio

159         Flavio Quezada Rodríguez

160         Florencia Pinto Troncoso

161         Francia Morales Contreras

162         Francisca Amara Tapia Castillo

163         Francisca Millán Zapata

164         Francisco Alonso Astorga Cárcamo

165         Francisco Bustos Bustos

166         Francisco Cox Vial

167         Francisco Estrada Vásquez

168         Francisco Ferrer Madariaga

169         Francisco Neira Reyes

170         Francisco Rojo Olavarría

171         Francisco Soto Carrera

172         Francys Foix Fuentealba

173         Freddy Andrés Mendoza riquelme

174         Gabriel Miranda Schleyer

175         Gabriela Carmen Toro Rodríguez

176         Gabriela Carvajal Godoy

177         Gabriela Morin Carrasco Urquieta

178         Gerardo Inserrato Nardiello

179         Germán Lagos Vergara

180         Gissella López Rivera

181         ​​Gonzalo Berríos Díaz

182         Gonzalo Moya Suárez

183         Gonzalo Neira Campos

184         Gonzalo Pablo Tello Bilbao

185         Grace Schmidt Monje

186         Gregorio Haristoy

187         Guillermo Chahuán Chahuán

188         Guillermo Garrido Parra

189         Gustavo Antonio Mendoza Acevedo

190         Gustavo Fuentes Gajardo

191         Gustavo Poblete Espíndola

192         Hugo Cataldo Muñoz

193         Hugo Tórtora Aravena

194         Ignacio Flores Lara

195         Ignacio Pavón Verdugo

196         Ignacio Peña Caroca

197         Ingrid Bernarda Peña Marín

198         Irene Rojas Miño

199         Isabel Margarita Becerra Iglesias

200         Isabel Margarita Severin Fuster

201         Isabel Yáñez Morales

202         Isadora Azócar Nilson

203         Ítalo López Saavedra Moo

204         Iván Cristián Hernández Torres

205         Iván Fuenzalida Suárez.

206         Iván Hernández Torres

207         Iván Oyarzun Acuña

208         Izaskun Linazasoro Espinoza

209         Jaime Esponda Fernández

210         Jaime Labra Todorovich

211         Jaime Tapia Silva

212         Jaime Winter Etcheberry

213         Javier Contesse Singh

214         Javier Eduardo Valencia Pozo

215         Javier Gallegos Gambino

216         Javier Ignacio Inostroza Castillo

217         Javier Prat Román

218         Javier Sajuria Garcés

219         Javier Velásquez Valenzuela

220         Javiera Alvarez Ainzúa

221         Javiera Morales Castellan

222         Javiera Moreno Andrade

223         Javiera Prieto Ahumada

224         Javiera Verdugo Toro

225         Jerson Rocuant Vásquez

226         Joaquín Bascuñán Muñoz

227         Joaquín Rubio Schweizer

228         Johana Montivero Quintana

229         John Parada Montero

230         Jörg Alfred Stippel

231         Jorge Andreucic Martínez

232         Jorge Canals de la Puente

233         Jorge Contesse Singh

234         Jorge Díaz Elizondo

235         Jorge Ignacio Gárate Bais

236         Jorge Maturana Cisternas

237         Jorge Mayne Moller

238         Jorge Ortega Gutiérrez

239         Jorge Pacheco Martínez

240         Jorge Roa kruger

241         Jorge Sepúlveda Varela

242         José Francisco Castro Castro

243         José Francisco López Valdés

244         José Henriquez Muñiz

245         José Ignacio Muñoz Solís

246         José Ignacio Núñez Leiva

247         José Ignacio Vargas Cardemil

248         José Luís Pérez Bañares

249         José Luis Ugarte Cataldo

250         José Manuel Sánchez Piazza

251         José Pedro Álvarez

252         José Rafael Cortés Vergara

253         José Tomás Lisboa Gutiérrez

254         José-Tomás Lara Oteiza

255         Juan Carlos Valdivia Salgado

256         Juan Enrique Ripamonti Zañartu

257         Juan Francisco Zarricueta Baeza

258         Juan Gatica Lemaitre

259         Juan Pablo Cárdenas Castro

260         Juan Pablo Delgado Diaz

261         Juan Pablo Donoso Krauss

262         Juan Pablo Hermosilla Osorio

263         Juan Pablo Herrera Vergara

264         Juan Ulloa Clasing

265         Julio Muñoz Fuentes

266         Julio Muñoz Romo

267         Julio Peña Rodríguez

268         Karen Muñoz Villagra

269         Karla Varas Marchant

270         Katherine Cornejo Sherman

271         Katheryne Espinoza Reuss

272         Laura Albornoz Pollmann

273         Laura Sánchez Fredesqq

274         Leonardo Caris Fuentes

275         Leonardo Díaz Valencia

276         Leonardo Jofré Ríos

277         Leonardo Ponce Pineda

278         Leonardo Rissetti Morales

279         Leonardo Torres Mardones

280         Leyla Velásquez Molina

281         Libertad Triviño Alvarado

282         Lidia Casas Becerra

283         Lieta Vivaldi Macho

284         Lorena Barrientos Estay

285         Lorena Escobar Velasco

286         Lorena Lorca Muñoz

287         Lorenzo Etiel Guirriman Cordero

288         Loreto Andrea Urqueta Jacobs

289         Loreto Quiroz Rojas

290         Luis Acuña Tapia

291         Luis Cordero Vega

292         Luis Cortés Olivares

293         Luis Ernesto Toro Toro

294         Luis Muñoz Tapia

295         Luis Villavicencio Miranda

296         Luis Villazon León

297         Luz Alca Turra

298         Luz María Gutiérrez Z.

299         Macarena Díaz de Valdés Haase

300         Macarenna Godinez Pacheco

301         Magdalena Garcés Fuentes

302         Malena Andrade Maureira

303         Manuel Guerra Castillo

304         Manuel Mauricio Soto Moreno

305         Manuela Tironi Bravo

306         Marcela Chahuán Zedan

307         Marcelo Jara Rojas

308         Marcelo Tapia Valenzuela

309         Marcia Elisa Arancibia Pérez

310         Marco Antonio Vivar

311         Marcos Andrade Moreno

312         Marcos Contreras Enos

313         Marcos Emilfork Orthusteguy

314         María Belén Saavedra Prats

315         María Constanza Bravo Stöckle

316         María Eugenia Castillo Díaz

317         María Fernanda Canales Maldonado

318         María Fernanda Díaz Vidal

319         María Francisca Cisternas Ramos

320         María Francisca Montenegro Hunter

321         María Ignacia Lerdo De Tejada Loyola

322         María Inés Horvitz Lennon

323         Maria Jimena Orrego Pasten

324         María José Cariaga Fuentes

325         María José Padilla Salinas

326         María Josefina Correa Perez

327         María Loreto López Benavides

328         María Olga Beltrán Guzmán

329         María Paz Alvarado Cano

330         María Paz Gatica Rodríguez

331         María Paz Palacios Vásquez

332         María Paz Sangüesa Rebolledo

333         María Raquel Jorquera Pizarro

334         Maria Rosa Izquierdo Ilufi

335         Marianne González Le Saux

336         Marisol Otárola Rodríguez

337         Martín Andrés Vila Baltra

338         Martín Ricciulli Orloff

339         Matías Baeza Salas

340         Matías Guiloff Titiun

341         Matías Ponce Márquez

342         Matías Ramírez Nova

343         Matías Salazar Zegers

344         Matías Silva Alliende

345         Matías Villarroel Flores

346         Matilde Rivas Gómez

347         Mauricio Padilla Bañados

348         Mauricio Tapia Rodríguez

349         Melisa Rojas Moyano

350         Miguel Barros Soto

351         Miguel Schürmann Opazo

352         Millaray Andrea Ferro Ferro

353         Millaray Vicuña Salas

354         Miriam Henríquez Viñas

355         Montserrat Rodríguez Ferrer

356         Nadia Tobar Manosalva.

357         Natalia Morales Cerda

358         Natalia Niedmann Alvarez

359         Natalia Sandoval Unda

360         Nelson Caucoto Pereira

361         Nelson Gonzalez Ortega

362         Nicolas Flores Bustos

363         Nicolás Navarrete Fasching

364         Nicole Selamé Glena

365         Nicole Soto Madariaga

366         Nivia Palma Manríquez

367         Olga Espinoza Mavila

368         Óscar Balcarce Alfaro

369         Óscar Begazo Ahumada

370         Oscar Orozco Munizaga

371         Óscar Patricio Rojas Mesina

372         Óscar Sandoval Navarrete

373         Osvaldo Ramos Page

374         Pablo Bussenius Cornejo

375         Pablo Contreras Vásquez

376         Pablo Esteban Fierro Zapata

377         Pablo Lagos Puccio

378         Pablo Soto Delgado

379         Pablo Troncoso Duarte

380         Pamela Martínez Martínez

381         Pamela Nahuelcheo Queupucura

382         Paola Zapata Díaz

383         Patricia Araya Lucero

384         Patricia Rojas Valdebenito

385         Patricio Jiménez Trejo

386         Patricio Rossel Hiriart

387         Paula Cabrera Pichuante

388         Paula Callejas Rojas

389         Paula Lorena Arriagada Ortiz

390         Paula Margarita Silva Terreros

391         Paula Monsalves Manso

392         Paula Peña Muñoz

393         Paula Salvo del Canto

394         Paula Zuleta Rodríguez

395         Paula Zuleta Rodríguez

396         Paulette Jara Pérez

397         Paulina Alvarado Barrientos

398         Paulina González Quiroga

399         Paulina Soriano ContrerasJorge Altamirano Figueroa

400         Paulo Andres Saldivar Aguilera

401         Paulo Quezada Alese

402         Paz Irarrázabal González

403         Pedro Casanueva Werlinger

404         Pedro Cisterna Gaete

405         Pietro Sferrazza Taibi

406         Pilar Larraín Vives

407         Rafael Ferrada Henriquez

408         Rafael Pereira Lagos

409         Raimundo Soto Alvarado

410         Raúl Ignacio Valenzuela Rodríguez

411         Raúl Letelier Wartenberg

412         Raúl Palma Olivares

413         Rayen Daza Pilquinao

414         Reinaldo Flores Aguilera

415         Renato Pizarro Lobos

416         René Cerda Adasme

417         Ricard Bustos Becerra

418         Ricardo Andrés Loyola Loyola

419         Ricardo Frez Figueroa

420         Ricardo Venegas Martínez

421         Rita Díaz Torres

422         Roberto Espinal Muñoz

423         Roberto Padilla Parga

424         Roberto Rojas Valenzuela

425         Rocío Lorca Ferreccio

426         Rodolfo Figueroa García-Huidobro

427         Rodrigo Alonso Morales Ortega

428         Rodrigo Álvarez Quevedo

429         Rodrigo Bravo Castro

430         Rodrigo Bustos Bottai

431         Rodrigo Garay Rojas

432         Rodrigo Gil Ljubetic

433         Rodrigo Hernández Fernández

434         Rodrigo Kong Burgos

435         Rodrigo Lillo Vera

436         Rodrigo Mallea Cardemil

437         Rodrigo Manzo Rojas

438         Rodrigo Mayor Rivera

439         Rodrigo Moya Oyaneder

440         Rodrigo Rettig Vargas

441         Rodrigo Reveco Guerra

442         Rodrigo Silva Guzmán

443         Rodrigo Toledo Martel

444         Rodrigo Valladares

445         Rodrigo Vallejo Garreton

446         Rolando Lorca Silva

447         Romanina Morales Baltra

448         Rosario Figueroa Alvarez

449         Roxana Rubio Arévalo

450         Santiago Trincado Moreno

451         Sara Moreno Fernández

452         Scarlett Wojciechowski Levine

453         Sebastián Bravo

454         Sebastián Candia Barría

455         Sebastián Cano Rojas

456         Sebastián Cepeda Valdés

457         Sebastián Marcos Abarzúa

458         Sebastián Retamal Julio

459         Sebastian Saavedra Cea

460         Sebastián Salazar Pizarro

461         Sebastián Smart Larraín

462         Sebastián Soto Caviedes

463         Sergio Alburquenque Lillo

464         Sergio Gamonal Contreras

465         Sergio Neira Vera

466         Sergio Santibañez Catalán

467         Sergio Sepúlveda Soto

468         Silvana Del Valle Bustos

469         Simon Sobarzo Castillo

470         Sindy Salazar Pincheira

471         Sofía Lanyon Pereira

472         Solange Huerta Reyes

473         Susan Sepúlveda Chacama

474         Susana Gatica Simpson

475         Tamara Moya Silva

476         Tania Rojas Muñoz

477         Tomás Vial Solar

478         Trinidad Poblete Arancibia

479         Valeria Jelvez Gallegos

480         Vanessa Pérez Hidalgo

481         Vania Ricciulli Orloff

482         Verónica Del Pozo Saavedra

483         Verónica Dominguez Pacheco

484         Verónica Munilla Espinoza

485         Vianney Paola Sierralta Aracena

486         Víctor Moraga San Martín

487         Víctor Riffo Orellana

488         Victoria Demarchi Salinas

489         Viviana Moreno Herman

490         Viviana Ponce de León Solís

491         Viviane Lennon González

492         Wendoling Silva Reyes

493         ​​Ximena Chong Campusano

494         Ximena Insunza Corvalán

495         Ximena Isabel Castillo Parada

496         Ximena Peralta Fierro

497         Ximena Soledad Fischer López

498         Xiomara Troncoso Perez

499         Yerko Scheihing Sepúlveda

500         Ymay Ortiz Pulgar

 

Cecilia Toro: la líder sindical que busca liderar al Partido Socialista.

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Nace en Ecuador bajo el exilio de su padre y regresa a Chile en los años 90’. Mientras muchos de sus correligionarios veían a la tienda de Calle París como una agencia de empleos, Toro lideraba marchas y organizaba sindicatos.

Fue la primera demanda contra el Estado de Chile interpuesta por un grupo de trabajadores a honorarios, para que se reconociera la relación de subordinación y dependencia de quienes trabajan bajo esta modalidad de empleo precarizado y sin derechos en el país. Cecilia Toro, candidata a la presidencia del Partido Socialista en las elecciones del próximo 8 de mayo y dirigente sindical de larga data, encabezó esta acción lo que finalmente le costó su trabajo en la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que inició una brutal persecución en su contra.

“Los abogados de ANID se rieron y se burlaron de mí -yo trabajaba en la unidad jurídica-, pero nuestra causa llegó hasta el Tribunal Constitucional. Esta demanda aún está en curso, lleva muchos años y no solo ha sido seguida como ejemplo por otros sindicatos, también ha generado análisis y debate entre los juristas más importantes de Chile”, señala .

Hoy Cecilia Toro es una de las militantes que encabeza la lista “Socialistas socialistas de izquierda”, como parte de una candidatura surge en el seno de una militancia que ha manifestado públicamente su disconformidad con la elite dirigente que “ha traicionado los ideales del Partido”, invocando el nombre de Salvador Allende según su conveniencia, mientras se ve envuelta en oscuros acuerdos con la derecha y vergonzosos episodios de corrupción. Acompañan esta candidatura Isidro García, ex miembro del GAP, Enzo Varens abogado defensor de derechos humanos, junto a dirigentes poblacionales y sindicales.

Elecciones PS: ¿El fin de la elite?

La finalidad es derrotar a las otras dos listas que participan del proceso, que representan opciones de continuismo político condescendientes con el sistema neoliberal y sus privilegios. Una de ellas es la lista encabezada por el diputado Jaime Naranjo y militantes que, tras perder la primaria con la Democracia Cristiana y no respetando el acuerdo suscrito, no apoyaron a la candidata Yasna Provoste. Por último, se encuentra la lista oficialista liderada por Camilo Escalona y el ex jefe de gabinete de acusado y procesado ex alcalde de San Ramón, Eduardo Bermúdez.

“Durante las últimas décadas hemos sido objeto de una elitización interna, la que sumada al poder personal y las carreras individuales de algunos dirigentes, ha ido de la mano con la pérdida de legitimidad del mundo político frente a la sociedad chilena”, señala Toro. Militantes de todo el país han expresado su respaldo a esta candidatura, que busca recuperar el sitial histórico y popular del PS junto a las demandas de la clase trabajadora. “En años recientes hemos visto cómo el neoliberalismo ha sido incapaz de dar respuesta a problemas fundamentales de la humanidad como el cambio climático o las pandemias. En Chile, el estallido social también es un fenómeno que da cuenta de este desgaste”, enfatiza la candidata.

La candidatura “Socialistas Socialistas de Izquierda” se centra en tres ejes fundamentales, sobre los cuales Toro asegura que “no van a transar”. Estos incluyen la defensa irrestricta del trabajo de la Convención Constitucional, el apoyo incondicional al apruebo de salida, así como también el fortalecimiento de las organizaciones sindicales y la protección de las y los trabajadores de Chile.

Un aspecto central implica generar nuevas alianzas partidarias, favoreciendo coaliciones políticas que deben buscarse a la izquierda del PS y no a la derecha. “Esto implica la adhesión a medidas tan importantes como la renta básica universal, la regulación de los actores del mercado, la creación de políticas sustentables, el enfoque de género, un sistema de salud universal, el fin de las AFP, el fin del Senado, la protección a la Convención Constitucional, entre muchas otras”, asegura Toro.

Perseguida y sin “pitutos”

¿Pero quién es la militante que aspira a recuperar la senda de izquierda en el Partido Socialista? Cecilia Toro cuenta que la inquietud por la política la heredó de su padre, Eliseo Toro, perseguido político que tras el golpe militar tuvo que buscar asilo en diversos países, incluyendo Ecuador, país donde nació la dirigente. “Soy hija de exiliado y perseguido político, nací en el extranjero por la historia de mi padre, que fue acusado por la dictadura de participar en el Plan Z (que no existió) y llegué a Chile cuando tenía solo 12 años. A partir de los 14 años empecé a liderar como presidenta de la Juventud Socialista en el comunal de Independencia”, relata Toro.

Abogada y magíster en derecho laboral, actualmente cursando su segundo magíster en Derecho Público, relata que su mayor logro es haber sido presidenta sindical de los trabajadores a honorarios de ANID, cargo que cesó tras su brutal despido bajo el gobierno de Piñera, de manos de la ex Directora Ejecutiva Aisén Etcheverry, en plena crisis pandémica. “Soy parte de los militantes socialistas que, en vez de asegurarse con puesto en el gobierno por ser del Partido, los pierde o más bien, la despiden por sindicalista, pero es algo que me hace sentir orgullosa y tremendamente consecuente y sé que existen muchos militantes que, como yo, no hipotecarían jamás ni su moral, ética ni menos, los derechos de los trabajadores de Chile”, explica.

Toro se hizo conocida tras apoyar públicamente a Daniel Jadue y demandar al presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde por la persecución que sufrió por el tribunal supremo de la colectividad, que buscaba su expulsión tras desmarcarse de la poco consensuada candidata presidencial del PS, Paula Narváez. Cuenta que, tras su lucha como sindicalista y como abogada defensora de los derechos civiles, era impresentable sumarse al pacto nacional con un partido –La falange- que esquiva el debate sobre el matrimonio igualitario y se rehúsa a legislar respecto del aborto en sus más amplios sentidos, entre otras causas que expone.

Tras definirse la candidatura de Gabriel Boric, los disidentes socialistas manifestaron su apoyo inmediato, a diferencia de los líderes del Partido que se subieron tardíamente -y sin ninguna vergüenza- al “carro de la victoria”. Hoy la lista “Socialistas socialistas de izquierda” busca liderar la nueva Mesa Nacional del Partido Socialista y jugar un papel clave en temas como el plebiscito constitucional de salida, una apoyo que se ve amenazado por una acomodada elite partidaria que “sangra” con temas como el fin del senado o los retiros de fondos de las AFPs.

“El actual partido se ha transformado en un mero administrador del modelo neoliberal. Soy una mujer de izquierda, en un partido de izquierda, proponiendo que el partido se sitúe en la izquierda y que, de una vez por todas, con pulcritud y coherencia se alinee con el pueblo de Chile. Ante este desafío no tengo miedo y por mi consecuencia y rebeldía, me presento como la líder de la dignidad de Allende y de nuestras mujeres mártires de la lucha socialista en la dictadura”, concluye Cecilia Toro

Las izquierdas y el conflicto ruso-ucraniano. Por *Carlos Gutiérrez Palacios

rusia

A propósito del conflicto ruso-ucraniano he escuchado relatos y leído varios artículos de personas de izquierda realizando sendas críticas a otras personas de izquierda que no han compartido la visión de la OTAN sobre el conflicto y, por lo tanto, asumiendo mecánicamente que esas posturas tienen que ver con un apoyo político al presidente ruso, relatando incansablemente la figura demoníaca del líder eslavo y su régimen autoritario, así como a la guerra en cuanto mecanismo de resolución de conflictos.

Así como no creo que siempre se cumpla la máxima de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, tampoco creo en la otra máxima que nos quiere imponer esas izquierdas, de que, si no estás conmigo, es porque estás contra mí. En este caso, como ellos están contra la guerra, el resto estaríamos a favor de ella.

Estoy a favor de todos quienes creen “verdaderamente y a todo evento” estar contra la guerra como medio de resolución de conflictos (a esos temas me he dedicado décadas en su estudio), pero también estoy lejos de los chantajes emocionales y políticos de quienes se acordaron ahora del horror de la guerra, y que siguen los dictados facilistas de la OTAN sobre el maniqueo argumento de esta guerra como la encarnación misma de la libertad y democracia expresada por Ucrania y la OTAN, frente al autoritarismo y totalitarismo de los otros, Rusia en este caso.

No es convincente una izquierda que no alzó la voz ni la práctica para condenar el ataque militar de un gobierno contra su propio pueblo durante 8 años, que es lo que ha estado sucediendo por parte del gobierno de Ucrania contra las regiones de Jarkov, Lugansk y Donetsk. Que tampoco haya escuchado las más de 600 denuncias de violaciones a los derechos humanos que hicieron gobiernos y organismos de la sociedad civil de esas regiones. Que no registre con seriedad todos los datos del enquistamiento de grupos nazis en el aparato del Estado y de la fuerza militar que son los actores claves de este diseño de guerra contra una parte de su pueblo. Eso técnicamente se llama guerra civil, la más cruel de todas las guerras.

Esto solo por resaltar su ausencia notable en esta coyuntura, pero claramente el listado es mucho más largo.

Esta izquierda europea amante de la paz, de orientación social demócrata, tiene una traza histórica muchas veces dejada convenientemente en el olvido, puesto que allí no reina precisamente la consecuencia.

Repasemos algo de historia. Fue la izquierda socialdemócrata que, en la crisis de 1914, oponiéndose al llamado de la Internacional de la época, corrieron raudamente a abrazar las consignas nacionales por sobre el internacionalismo de los trabajadores que iban a ser seguramente las víctimas principales de un conflicto a escala colosal, aprobaron los presupuestos de guerra de sus líderes, en ese momento gobernantes de derecha y monarquías constitucionales, que les facilitaron todos sus planes guerreristas para disputarse el botín del mundo.

Las consecuencias las sabemos. La primera guerra de alcance mundial y catastrófica en pérdidas de vidas humanas.

En 1936, ante el golpe de estado de fuerzas monárquicas al gobierno republicano español, esas fuerzas de izquierda, algunas en el poder, se opusieron a enviar ayuda militar y humanitaria al pueblo español, que luchaba por su proyecto popular y libertario. No hicieron lo mismo las fuerzas fascistas de Italia y nazistas de Alemania, que aprovecharon de fortalecer sus vínculos, utilizar el campo de batalla para entrenar a sus tropas y probar nuevos sistemas de armas, y por supuesto derrotar el avance de un gobierno popular.

Recordemos que fue el gobierno del socialista Felipe González el que ratifica el ingreso de España en la OTAN, y en sus cuatro gobiernos encamino a su país a la plena participación orgánica, particularmente en su mando militar. En 1995, Javier Solana, Ministro de Relaciones Exteriores fue elegido Secretario General de la Alianza.

La llegada al poder del PSOE en octubre de 1982 marcó el punto de inflexión en la opinión pública. La postura atlantista consiguió más respaldo popular, gracias al giro de 180 grados que dio la cúpula del Partido Socialista. Felipe González justificó el cambio de postura, en parte, en que la entrada en la OTAN favorecería el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea (CEE), actualmente la UE, que finalmente se produjo en enero de 1986. Sin embargo, cinco meses antes del referéndum un sondeo de opinión pública indicaba que todavía un 46% de los ciudadanos estaban en contra de la OTAN.

En ese momento, esta izquierda se hizo eco de la consigna franquista sobre el miedo a la amenaza soviética, y sobre todo una forma de entablar una nueva relación con las fuerzas armadas, que salían muy desprestigiadas del régimen franquista, y sobre la cual se quiso construir una relación política-militar que asegurase una transición exitosa.

Tampoco jugó un papel muy destacado la izquierda socialdemócrata en la catástrofe de la guerra de los Balcanes (iniciada en 1991), que destrozó países, y convivencias culturales históricas. Recordemos que líderes claves en Europa eran Felipe González en España y Francois Mitterand en Francia, ambos socialistas.

Fue el líder más reconocido de la Tercera Vía o socialdemocracia europea en la década de los 2000, Tony Blair, el que no dudó en creer las falsedades estadounidenses con respecto a los argumentos para la invasión a Irak en 2003, a pesar de que estaba bien informado en relación a que las armas de destrucción masiva no existían (lo que fue denunciado posteriormente por su propia gente en el gobierno).

En esa guerra, según propios estudios de universidades estadounidenses, los costos en vidas humanas habrían bordado los 190.000 civiles, además de refugiados, desplazados, y la destrucción de infraestructura civil, sumiendo al país en una larga confrontación interna que no ha conseguido precisamente estabilidad y progreso.

En 2011, la intervención militar de la OTAN en Libia se basó en una particular interpretación de una resolución de la ONU realizada bajo la consigna de “intervención humanitaria”, la que costó la vida en los primeros cuatro meses a alrededor de 15.000 personas, según el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En octubre de 2011, el Consejo de Seguridad de la ONU, por unanimidad decidió anular la resolución. Una vez más el argumento de la socialdemocracia ponía el acento en el carácter dictatorial del líder libio.

Por otro lado, tampoco creo verosímil la interpretación que hace una izquierda radical de ver aquí un conflicto entre capitalismo y socialismo, suponiendo a un Rusia en el papel de la vieja Unión Soviética.

Hay imágenes simbólicas que han surgido en este conflicto que pueden conducir a este equívoco, como las banderas rojas con la hoz y el martillo que han sido izadas en algunas alcaldías de pueblos liberados en la zona del Donbass; las banderas rojas de la 150 división de fusileros que tomaron el Reichstag en la Gran Guerra Patria ahora enarboladas en varias unidades móviles rusas que se dirigían al combate o en el video de la babushka que se hizo viral y hoy se refleja en murales e insignias de combatientes, cuando desafía a militares ucranianos que le quitaron la bandera roja para pisotearla a cambio de comida y ella reacciona diciéndole “mis padres murieron por esa bandera que estás pisando, no quiero tu comida, tómala y dame mi bandera”.

Todos esos hechos reales no configuran un panorama político, sino reflejan la profundidad cultural del pueblo eslavo frente al nazismo que duramente sufrieron con la ocupación por 4 años. Hoy la resignifican ante un régimen que les declaró la guerra hace 8 años, con unidades militares declaradamente nazis, con persecución por la lengua y cultura rusa.

Este conflicto es un choque al interior del capitalismo (y particularmente con el imperialismo, que espero la izquierda socialdemócrata recuerde sus diferencias), aunque con síntomas particulares, y esencialmente en una coyuntura en que cruje el dominio hegemónico unilateral de Estados Unidos, y se abren los espacios para el recambio, o por lo menos para una nueva configuración del sistema internacional, en sus variables políticas, geopolíticas, económicas y de seguridad.

La rápida y acrítica aceptación del relato de la OTAN para este conflicto, por parte de una izquierda, va a significar un nuevo daño profundo a los pueblos, a los directamente involucrados por su sangría y los del resto del mundo que vivirán los efectos económicos, ya dañados por dos años de pandemia global.

Los actuales gobiernos de carácter progresista, particularmente el español y el alemán, solo han sumado más elementos negativos a la crisis, enviando armamento a uno de los beligerantes, sumando desprolijamente sanciones económicas que irresponsablemente golpearán fuertemente a sus pueblos, y cerrando los caminos a la diplomacia. Ninguno de estos gobiernos, ni partidos socialdemócratas de otros países, han levantado alternativas de negociación ni convicción plena para jugarse por la paz. Una vez más, así como lo hicieran en su momento González, Mitterand y Blair, asumen cínicamente discursos subalternos ante Estados Unidos, donde lo que importa no es el fin de la guerra, sino la destrucción de un competidor estratégico, a cualquier precio (que en lo inmediato lo pagarán pueblos europeos).

Se ha iniciado un camino cierto de mutación del actual sistema internacional. Si bien los parámetros seguirán moviéndose en torno al sistema capitalista, creo que un mundo con multicentros, con mayores competencias económicas y financieras al interior de ellas, con varios países líderes a escala global, atenúan los riesgos de confrontaciones a escala mundial, eliminando la figura de un solo hegemón agresivo y criminal como ha sido hasta ahora el papel que ha jugado Estados Unidos, especialmente desde el año 1990 en adelante, en los planos políticos, geopolíticos y económicos.

En otros momentos históricos, a esta configuración se le llamó “Balances de Poder”, que tiende a construir más homogeneidad, porque son varios los actores en el juego, con intereses compartidos, pero también diversos, y que tienen obligadamente que interactuar entre ellos, porque ninguno tiene un supra poder que logre imponerse por sí solo ante los otros actores en juego.

Espero sinceramente que las izquierdas puedan asumir un rol histórico algo más protagónico, como el que llevaron adelante en su mejor momento frente a la posibilidad del holocausto nuclear, levantando las banderas de la coexistencia pacífica y el No al poder nuclear. Se tienen que levantar con fuerza las exigencias sobre una nueva diplomacia; el rediseño de los organismos internacionales; un nuevo concepto de seguridad internacional (retomando el carácter de indivisible de 1990); la reestructuración de la arquitectura de defensa europea para que salga de la lógica de un teatro de operaciones subordinado a los intereses de Estados Unidos; una articulación virtuosa entre derechos universales y multiculturalismos que junto a los fenómenos migratorios, desplazados y refugiados por conflictos sean vividos bajo el prisma de la persona como ser genérico universal, y no en base al color de piel, como fue el reciente llamado de atención del Papa a los líderes europeos.

De no volver a transformar en significantes conceptos como capitalismo, imperialismo, lucha de clases en las actuales condiciones de la humanidad, las izquierdas corremos el riesgo de no solo seguir siendo irrelevantes (como lo demuestran varios ejemplos políticos en Europa) y desplazadas por derechas y ultra derechas, sino que responsables directos de una humanidad envueltas en crisis de guerras, medioambientales y alimentarias.

Por *Carlos Gutiérrez Palacios, experto en defensa, integrante de GADFA.

OPINIÓN: Los calzones de Izkia Siches. Por Jaime Huenún Villa

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La flamante ministra del interior ha tenido hoy una participación protagónica en el ya eterno y aburridor western de La Araucanía. Su literal bautizo de fuego, sin lugar a dudas. Cincuenta balazos al aire y dos vehículos en llamas en Quechereguas, a pocos kilómetros de Ercilla, detuvieron la caravana estatal que encabezaba, obligándola a dar presurosa marcha atrás.

La cara más visible del nuevo gobierno feminista, curada de espanto, pudo haber tomado el primer avión para retornar a su confortable oficina ministerial. Pudo también culpar del ataque al patotero patriarcado indigenista o ultraderechista, que aún campea en los pueblos y territorios sureños. Pero nada de eso ocurrió. A las pocas horas del infausto sucedido, la vimos conversando afablemente con el padre de Camilo Catrillanca y contestando, sin secuelas de estrés postraumático, las preguntas de la prensa. ¿Qué hubieran dicho sobre esta emboscada Chadwick, Burgos, Aleuy, Harboe y toda esa manga de sujetos atrabiliarios que manejaron a su pinta y amaño la seguridad nacional?

El hecho se tomó las pantallas y las RRSS y nos liberó, por unas horas, de los horrores rusos y ucranianos para dejarnos ante nuestra propia irresuelta guerra interna. El primer día hábil de la administración de Boric no fue, claro está, una beatífica taza de leche, sino más bien una quemante chupilca del diablo. Y la derecha barbárica y sus secuaces, era que no, aprovecharon de hacer gárgaras contra la violencia que ellos mismos han ayudado a instalar y mantener.

¿Se equivocó Siches al intentar ingresar al Lof Autónomo de Temucuicui? ¿Fue mal asesorada, dejándose llevar por un entusiasmo mesiánico y voluntarista? ¿Hizo caso omiso de los ancestrales protocolos mapuches para este tipo de reuniones? ¿Improvisó burdamente lo que debía ser una delicada operación diplomática en medio de un polvorín? Seguramente se regarán litros de tinta y de saliva para responder estas preguntas, aunque, a mi juicio, la ministra hizo lo que ningún alto representante del Estado – salvo Francisco Huenchumilla – quiso o pudo hacer.

Provista tal vez de un coraje o una ingenuidad temeraria, intentó ni más ni menos que dar la cara ante una comunidad y un territorio acorralados por la mala prensa, la represión, las forestales, la erosión, la falta de agua y la pobreza extrema. Sólo con ese gesto, esta doctora medio aimara, con ojos achinados, crecida en Maipú, educada en un colegio picante que nadie conoce, tuvo más calzones que las autoridades que se jactan -matiné, vermú y noche-, de llevar muy bien puestos sus varoniles bóxer y pantalones.

FUENTE : Redes Sociales

El rol de la OTAN-UE en el conflicto Ruso-Ucraniano. Por Carlos Gutiérrez P.*

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Entre todas las aristas propias de un conflicto, una de vital importancia tiene que ver con el relato que fundamenta el origen y las causas de este, y desde este punto de partida el comportamiento que se tiene en el desarrollo de la crisis. Es un terreno en disputa, principalmente en el campo publicitario, que tiende a explicitar o a esconder las explicaciones y los argumentos dependiendo del comportamiento de los actores, porque se asume que esta opera en el ámbito de la subjetividad y por lo tanto el de la legitimidad.

El Presidente Putin hizo explícita su apreciación del origen del conflicto y los objetivos políticos que esperaba alcanzar a través de una acción militar. En su discurso del 21 de febrero realiza un relato histórico de la relación entre Rusia y Ucrania, con fuertes críticas a las medidas tomadas durante la Revolución Rusa y continuadas por el régimen soviético, destacando los lazos étnicos, culturales y religiosos entre ambos pueblos. En su discurso del 24 de febrero donde toma la decisión de la Ofensiva Militar Especial, engarza la relación histórica con la coyuntura estratégica de la ofensiva de la OTAN hacia el este que compromete la seguridad nacional del estado Ruso, queriendo incorporar en esta alianza militar a Ucrania.

Por lo tanto, la ofensiva militar para Rusia tiene como objetivos detener el crecimiento de la OTAN hacia países limítrofes con la Federación, la no instalación de infraestructura militar estratégica cerca de sus fronteras, y en el caso concreto de Ucrania “desmilitarizar, desnazificar, juzgar a criminales de guerra en los ataques hacia las regiones autoproclamadas autónomas”, y por cierto asegurar la independencia de estas y reconocer la incorporación de Crimea a Rusia.

Por parte de la OTAN, en su relato sobre las causas del conflicto nunca se han referido explícitamente a estas demandas rusas y más bien han optado por explicaciones que van desde las características personales de Putin hasta las aspiraciones de reconstruir el Imperio Zarista para algunos o la Unión Soviética para otros.

Despejar esta demanda rusa por parte de la OTAN sería de gran ayuda para entender en su profundidad el conflicto, así también como una pieza clave para su resolución a través del diálogo y acuerdos.¿La OTAN está de acuerdo y trabaja para que Ucrania entre a su alianza militar? ¿La OTAN puede asegurarle a Rusia, en base al concepto de seguridad indivisible aprobada en la Carta de París de 1990, que no ampliará su alianza militar a sus fronteras?

Las anunciadas señales de alerta

Desde el punto de vista fáctico, la Federación Rusa había dado potentes señales de querer proteger su espacio geopolítico sustantivo, consistente en las fronteras de lo que fue la Unión Soviética, desmembrada después de 1990. Las dos guerras de Chechenia (1994 y 1999), la guerra de Georgia (2008) y todas las acciones antiterroristas y de inteligencia en la zona baja del Cáucaso. Su involucramiento en la crisis política interna de Ucrania en 2014, que tiene como consecuencias la separación de dos regiones en la frontera sur este con Rusia y que las reconoce como tal, más la anexión de Crimea que la incorpora al estado ruso. En el año 2015 tiene una activa participación rusa en la guerra de Siria, que permite detener el derrumbe del gobierno y el comienzo de una reconquista de su territorio que estaba en manos de fuerzas extranjeras y grupos terroristas. Ya en la Conferencia de Seguridad de Munich de 2007, el Presidente Putin manifestó que “Creo que es obvio que la expansión de la OTAN no tiene ninguna relación con la modernización de la propia alianza, ni con garantizar la seguridad de Europa. Por el contrario, representa una grave provocación que reduce el nivel de confianza mutua. Tenemos derecho a preguntar ¿contra quién va dirigida esta expansión?”.

Todas fueron señales progresivas de una clara determinación rusa por mantener un rol protagónico como actor regional, con aspiraciones a recuperar un papel global de mayor magnitud. Después del período de decadencia soviética y desmembración de esta, la realidad económica, política y militar de la Federación Rusa hablaba de un estado debilitado y con liderazgos fallidos que mantuvieron ese declive. Es innegable que los gobiernos de Putin comenzaron una recuperación en todos esos planos, particularmente el económico en base a la producción energética y el militar con un esfuerzo en la modernización y la innovación. Este proyecto estratégico se funda en dos conceptos básicos que Putin plantea claramente en su discurso del 21 de febrero, cuando dice “que la fuerza y la voluntad de lucha son la base de la independencia y la soberanía”.

 En el momento que Rusia recuperó su fuerza y tuvo la voluntad, pasaron a una política exterior ofensiva que garantizara su seguridad y su estatura estratégica.

Esta misma evaluación del peligro que encerraba este crecimiento de la OTAN hacia la frontera este de Europa, también fue señalada por actores occidentales, que no fueron escuchadas por las elites gobernantes.

Henry Kissinger en un artículo del Washington Post del año 2014 decía: “La UE debe reconocer que su morosidad burocrática y la subordinación del elemento estratégico a la política interna en la negociación de la relación de Ucrania con Europa contribuyeron a convertir una negociación en una crisis”. “Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hundiría durante décadas cualquier posibilidad de llevar a Rusia y Occidente, especialmente Rusia y Europa, a un sistema internacional cooperativo”. “Por su parte, Estados Unidos debe evitar tratar a Rusia como un aberrante al que pacientemente se le enseñan las reglas de conducta establecidas por Washington”. “Ucrania no debe unirse a la OTAN, una posición que asumí hace 7 años cuando se trató por última vez”. Todas estas declaraciones del gurú de las relaciones internacionales, fueron hechas en el momento de la crisis desatada en 2014, cuando un golpe de estado destituyó al gobierno constitucional ucraniano.

El coronel Douglas Macgregor, ex asesor del Secretario de Defensa de Estados Unidos, ha tenido una profusa aparición pública reconociendo que Rusia ha manifestado durante muchos años que no tolerará esa expansión ni armas nucleares cerca de sus fronteras.

Variados dirigentes políticos europeos también lo plantearon durante muchos años, especialmente a partir de la crisis del año 2014. Una nueva relación de seguridad entre Moscú y la UE tiene una larga data, ya desde los primeros años de la Guerra Fría; en 1987 Gorbachov habló de “un hogar común europeo”; en 1996 se planteó la construcción de un nuevo marco para la seguridad europea sobre la base de la OSCE; en 2008 se volvió a proponer la constitución de un nuevo tratado sobre seguridad europea que incorporaría a Rusia. Todas iniciativas que fracasaron, por la enorme presión estadounidense para no desacoplarse de Europa y evitar constituir en el viejo continente un protagonismo propio que terminara en una política internacional no subordinada.

A esto debe sumarse al fracaso de las negociaciones de los misiles Antibalísticos (AMB), y el de fuerzas nucleares de rango intermedio (INF); la salida del Tratado de Cielos Abiertos por parte de Estados Unidos y Rusia; y la consolidación de la expansión de la OTAN a los países que habían formado el bloque socialista.

Así, paulatinamente, Rusia fue transitando y mutando desde el “descontento pasivo al revisionismo activo” (Real Instituto Elcano, 25 enero 2022).

Las acciones concretas de la OTAN

La OTAN, aprovechando la debilidad estratégica de Rusia después del colapso de la URSS, ha impulsado una política agresiva hacia el este, pero también más allá de sus fronteras declaradas originalmente, lo que hace dudar de que su interés de cierra en el marco europeo. Hay que recordar que participó activamente en la guerra de Libia y Afganistán, que implica a los miembros europeos siguiendo los dictados de una política subalterna a los intereses de Estados Unidos.

La OTAN ha trabajado silenciosa y constantemente por ampliarse hacia las fronteras de la Federación Rusa, desde el año 1999. Y con los países del este que todavía no ingresan, justamente como Ucrania, ha sido muy activos en la asesoría militar y venta de equipamiento, que es un paso previo a la membresía oficial.

En esta crisis tiene una responsabilidad muy grande, que ha sido soslayada por el momento eufórico y retórico de la guerra, pero que tendrá que analizarse concienzudamente si se quieren recuperar los espacios para la diplomacia.

Francia y Alemania (en menor medida Naciones Unidas), no jugaron un rol destacado en los acuerdos de Minsk que recogía las inquietudes de las partes directamente involucradas originadas en la coyuntura de 2014, y durante 8 años no se lograron avances importantes que hubiesen logrado detener la escalada del conflicto.

Durante muchos años, y especialmente en los últimos meses, distintos líderes de la OTAN alentaron en forma irresponsable (y podríamos decir cínica) la mantención de una tensión entre Ucrania y Rusia, asegurándole a Zelensky algo imposible de cumplir: el apoyo de la OTAN.

Los más activos fueron los estadounidenses, que se dedicaron a enviar equipamiento militar de menor envergadura, pero sobre todo a través de un discurso muy sostenido que aseguraba el acompañamiento a la política ucraniana. Desde el año 2014 se le ha entregado más de 2.500 millones de dólares en equipamiento militar. El 1 de septiembre de 2021 en un encuentro entre Zelensky y Biden, este último declara «Estados Unidos sigue estando firmemente comprometido con la integridad territorial de Ucrania frente a la agresión rusa»; seguirá entregando armas “para que se defienda eficazmente de la agresión rusa” y “apoyamos las aspiraciones euroatlánticas de Ucrania”.

Una vez iniciado el conflicto (25 de febrero), volvió a aprobar otro paquete de ayuda militar por 350 millones de dólares, y comprometiéndose a fortalecer las sanciones, “asistencia de defensa concreta” y “una coalición contra la guerra”.

El desatino mayor lo sigue cometiendo el Secretario de Estado, Antony Blinken, que sigue prometiendo entrega de armas pesadas, imposibles de cumplir tanto por problemas logísticos, de oportunidad, como la implicancia directa de un país miembro de la OTAN. Ante la persistencia de solicitud ucraniana de aviones de combate, Estados Unidos presionó al gobierno polaco para que enviara sus aviones de origen soviético a cambio de la entrega de F-16 estadounidenses. Los polacos, con mayor noción de las limitaciones legales y sobre todo por el peligro de escalada del conflicto en su propio país, desmintió los informes noticiosos del envío de Mig-29 y SU-25, afirmando «Polonia no enviará sus aviones de combate a Ucrania, ni permitirá el uso de sus aeropuertos», declaró en Twitter, al detallar que el Gobierno polaco ayuda a Kiev «significativamente en muchas otras áreas» (6 de marzo).

Afirmaciones un día después que Putin expresara claramente que cualquier intento por declarar a Ucrania como una zona de exclusión aérea significaría un casus belli con aquel país que lo hiciese y contra el cual utilizaría todos los medios militares correspondientes.

Pero mientras estas encendidas peticiones del Secretario Blinken ocurrían en la frontera de Polonia con Ucrania, el 7 de marzo la vocería del Pentágono pedía a estadounidenses que no se incorporaran a la guerra en Ucrania como voluntarios y Biden le aseguraba a Zelensky que seguirían apoyándolos a través de la ayuda humanitaria y económica (6 de marzo).

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que una zona de exclusión aérea sobre Ucrania no es una opción que esté considerando la alianza. “Hemos acordado que no deberíamos tener aviones de la OTAN operando sobre el espacio aéreo ucraniano o tropas de la OTAN en territorio ucraniano” (4 de marzo).

Algo parecido a lo sucedido con Hungría, que a través de un decreto presidencial prohibió el tránsito de armas y equipos letales al territorio de Ucrania para proteger sus propios intereses de seguridad nacional (7 de marzo).

Entre 2014 y 2020 se produjo una venta importante de armas a Ucrania (según informe de SIPRI), destacándose los siguientes países en los envíos (todos miembros de la OTAN), aprovechando los fuertes intereses de sus respectivas industrias militares: República Checa (36 %), Estados Unidos (24 %), Polonia (16 %) y Francia (6 %).

En los días inmediatamente anteriores al inicio de la guerra, y especialmente en la primera semana de conflicto, varios países de la OTAN asumieron “un compromiso” con en el envío de armas no estratégicas ni pesadas. Ellos son España, Polonia, República Checa, Rumania, Eslovaquia, Letonia, Estonia, Finlandia, Alemania, Lituania, Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Grecia, Italia y Portugal.

Parte del armamento consiste en lanzacohetes, lanzagranadas, pero mayoritariamente fusiles, pistolas y munición. Es razonable la pregunta acerca de la eficacia de este armamento para el tipo de guerra que se lleva a cabo en territorio ucraniano.

Justamente en una entrevista al canal 24h de RTVE (1 de marzo), la televisión pública española, el general retirado José Enrique Ayala (ex Jefe del Estado Mayor del Euro-cuerpo entre 2001 y 2003) se hacía las siguientes preguntas: «¿con esas armas qué va a pasar? ¿Van a dar la vuelta los ucranianos a la guerra? ¿la van a detener dos semanas? ¿la van a retrasar tanto que las sanciones económicas, o el rechazo de la población, o los oligarcas, terminen por obligar a Putin a terminar con la agresión? ¿O solo la van a retrasar dos semanas y al final van a terminar igual que si no se hubieran dado armas? Porque si es así, los muertos de esas dos semanas no van a servir de nada».

En el portal de noticias France24, a propósito de un reportaje sobre la misma preocupación de la entrega y tipos de armas se planteaba: “Los que se hacen esas mismas preguntas son cada vez más, unas voces que destacan en medio del que parece un consenso amplio alrededor del apoyo militar a Ucrania, que bebe de la dura urgencia de hacer algo que pare esta guerra. ¿Bajo qué cálculos se han tomado esas decisiones? ¿Están los gobiernos dispuestos a que estas armas europeas terminen en manos de los civiles ucranianos?” (4 de marzo).

Este armamento claramente no favorecerá la victoria ucraniana en el terreno militar frente a Rusia, pero podría prolongar el enfrentamiento en una dimensión distinta, con civiles armados, grupos criminales y otros. Han sido los propios ucranianos que se han quejado que este armamento está en desuso (ametralladoras españolas); que los misiles alemanes no funcionan y los lituanos están caducados; que una mayoría son anticuados y eran parte de los excedentes de estos países y que las municiones no son estandarizadas.

Además, la Unión Europea ha informado que ha aprobado un paquete de 500 millones de dólares en armamento (27 de febrero), sacado de un fondo denominado Fondo Europeo para la Paz (¡!). Pero a su vez, el Presidente del Consejo Europeo Charles Michel ha declarado que la UE no planea financiar el suministro de aviones de combate a Ucrania (6 de marzo).

En la medida que el conflicto avanza, que no se ve verosímil una derrota de la invasión rusa, que Putin endurece su discurso hacia occidente, que los efectos económicos empiezan a sentirse también en Europa y que afloran voces de otros actores estatales fuera del círculo subordinado de la UE-OTAN, también empieza a tambalear el monolitismo y sobre todo “los compromisos a ultranza del apoyo a Ucrania”.

El día 6 de marzo, en un artículo del New York Times, el primer Ministro británico, Johnson afirmaba que ningún país de la OTAN ha enviado tropas de combate a Ucrania y que “la OTAN no se siente hostil a la población rusa y no tiene la intención de impugnar a una gran nación y potencia mundial”.

Solo después de una semana de conflicto, y de la euforia inicial y de estar en la posición más beligerante se han incrementado las declaraciones de líderes buscando retomar los diálogos y puentes de contacto, particularmente con Putin. Esa ha sido la actitud del presidente Macron de Francia, Erdogan de Turquía y de Naciones Unidas a través de la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

No es la misma actitud de Estados Unidos, que sigue presionando a fondo por escalar el conflicto, para aprovechar más que nunca de eliminar a uno de sus competidores, lamentablemente a costa de población civil, destrucción y nuevas crisis económicas.

Tarde se da cuenta el presidente Zelensky del papel que jugó en esta pugna estratégica. El 8 de marzo en un video mensaje dirigido a la nación y divulgado en su canal de telegram, manifestó «Han sido 13 días de promesas, 13 días en los que se nos ha dicho que pronto habrá ayuda en el cielo, de que habrá aviones que estarán sobrevolando para nosotros», acusando a los países occidentales de incumplir sus promesas de apoyar al país en la confrontación que mantiene con Rusia y que escaló a partir del 24 de febrero de 2022.

Tarde llega la UE-OTAN a plantear opciones diplomáticas de resolución del conflicto, aunque siguen siendo necesarias y urgentes. Pero la sociedad europea deberá tener una profunda reflexión acerca de sus liderazgos, de sus políticas internacionales y sobre todo en responder si Europa es una entidad propia frente a Estados Unidos y dispuesta a ser parte creativa en configurar un nuevo sistema mundial.

*Carlos Gutiérrez P., experto en defensa, mieMbro de GADFA.

ANÁLISIS: La variable política internacional en el conflicto Ruso-Ucraniano. Por Carlos Gutiérrez P*

putin

Para seguir con el análisis de las claves del conflicto entre Rusia y Ucrania, tanto en su origen, pero sobre todo en las consecuencias que este podría arrastrar en la perspectiva del cuestionamiento al status quo internacional y el camino hacia una nueva arquitectura y modelo del sistema internacional, voy a plantear la revisión de algunas situaciones y posiciones que se han generado al calor del conflicto, como siempre a modo de hipótesis.

Pero antes quiero poner en cuestión el abuso distorsionado que los principales líderes de la OTAN y por consiguiente la obsecuencia de los medios de comunicación han realizado del término “comunidad internacional”. La usan como soporte de apoyo a las opiniones y medidas que la OTAN ha estado tomando. Usándolo genéricamente construye la idea de que “serían todos los países del orbe”, que es la única forma posible de entenderlo, cuando en realidad, hasta ahora, no ha existido medida, sanción o declaración que sea compartida por la “comunidad internacional”, es decir, todos los países del orbe.

Lo transparente debiera dictar que, ante cada medida tomada por la OTAN, se hiciera un relato pormenorizado de quienes la apoyan o qué grupos de países la comparten. Como fue el detalle de la votación en la Asamblea de la ONU y de la OEA.

Pero, como lo señalé en un texto anterior, es parte de una de las claves usadas en los conflictos, la desinformación.

Sigo sosteniendo que el centro de gravedad de esta crisis radica en la lectura geopolítica y la entropía del actual sistema internacional, que está llegando a su eclosión en la forma de una hegemonía unilateral agresiva, y que es cuestionada por otro poder de escala global y por poderes de escala regional.

1.-.       La posición política de la Comunidad Internacional

La Asamblea extraordinaria de Naciones Unidas, pedida especialmente para abordar la crisis ruso-ucraniana y llevada a cabo el día miércoles 2 de marzo, tuvo un resultado obvio y razonable a través de una mayoría de países que condenan la operación militar rusa. Lo más probable que esta situación y su resultado estuviera en los cálculos de la Federación Rusa, pero como ya es una constante con estas resoluciones, su impacto real es irrelevante, lo que demuestra la burocratización de este organismo (planteamiento hecho por distintos países a lo largo ya de varias décadas) y por lo tanto es urgente su replanteamiento en la perspectiva de un nuevo orden mundial. Estas resoluciones no tienen carácter vinculante y no están asociadas a medidas concretas contra el país que ha sido condenado.

Pero lo más decidor de la reunión y su resolución no es la obviedad de la condena, sino la imagen que nos deja la votación en particular de cada país y las implicancias reales que eso tiene. La votación por la condena obtuvo 141 votos, la contraria un total de 5, y las abstenciones sumaron 35, más 12 que no asistieron y que en los códigos del organismo por lo general son países que no participan del carácter de la convocatoria, por lo tanto, deberían considerarse como votación en contra o abstención.

Si se piensa en los países que, por tamaño, economía, poder militar y vocación tienden a ser líderes regionales, notamos que, en Asia tanto China, India y Pakistán se abstuvieron de la condena. En Medio Oriente, Irán a Irak también se abstuvieron. En África, para la zona sahariana Argelia y Sudán se abstuvieron y Egipto apoyó la condena. En la zona subsahariana Sudáfrica, Etiopía, Angola y Tanzania se abstuvieron y Nigeria apoyó.

En América Latina, los tres grandes, Brasil, México y Argentina apoyaron el voto de condena de la ONU, a pesar que en la resolución de condena de la propia OEA del día 25 de febrero, Brasil y Argentina no la suscribieron. La situación de América Latina también es bien decidora de las contradicciones que genera este conflicto en el plano internacional, porque de 34 países miembros, 23 votaron a favor de una declaración de condena (en el documento se suma a Venezuela con el representante de Guaidó, pero si queremos ser serios con la propia crisis en Ucrania esta suma es parte del cinismo del hegemón) y 11 que no la apoyaron (Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Dominica, El Salvador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía y Uruguay). Siendo la zona más cercana geográficamente a Estados Unidos y con una influencia histórica en todos los planos, esta postura política tiene una profundidad a tener en cuenta.

Me parece que estas votaciones son muy ilustrativas del carácter de la crisis en el plano de la política internacional y del statu quo existente en el sistema internacional, con un hegemón agresivo que despliega su política y poder militar para controlar o reprimir el surgimiento de nuevos liderazgos regionales y subregionales, lo que permitiría una nueva estabilidad mundial acorde a una lógica de zonas sustantivas (que tengan más sintonías en términos económicos, lingüísticos, políticos, culturales, etc.).

Esto debiera leerse como un mensaje potente de los países que no están en la subordinación atlanticista, y que buscan y lo más probable es que se movilicen en la dirección de la configuración de sus espacios sustantivos.

2.-        Las fronteras de Rusia

Otro aspecto importante que denotan las definiciones de los países en torno a esta crisis, es que la frontera asiática de Rusia está relativamente bien cubierta a propósito de los esfuerzos diplomáticos de cooperación e integración, así como la continuidad vincular con países que fueron parte de la Unión Soviética o surgieron simultáneamente a la independencia en el marco de la revolución rusa.

En el Consejo de las Naciones Unidas, Mongolia, China y Kazajistan se abstuvieron; Azerbaiyán no asistió; Corea del Norte votó en contra. Aparece claro que el mundo asiático, a los cuales debiera sumarse India y Pakistán mantiene fuertes relaciones con Rusia y que no se aprecia la posibilidad de una ruptura en esa dinámica, sino que lo más probable es que se fortalezca, apelando justamente a la crítica expuesta a la expansión agresiva de Estados Unidos y sus países subalternos.

En la zona sur occidental Azerbaiyán no asistió al Consejo y Georgia votó a favor de la condena. La situación con Georgia es más compleja, teniendo en cuenta que con ella ya hubo una guerra en el año 2008, que tuvo como consecuencias la postergación de la incorporación a la OTAN, pero también la autonomía de dos regiones: Abjasia y Osetia del Sur con fuerte presencia rusa.

Es la frontera occidental el problema mayor para Rusia, donde cuenta con Bielorrusia como su aliado más fuerte (votó en contra de la resolución de la ONU); Ucrania con la que mantiene la crisis actual, originada en lo inmediato por la presión para su entrada en la OTAN y el conflicto desde 2014 contra las regiones autoproclamadas independientes de Lugansk y Donietsk. Las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) son miembros de la OTAN desde 2004, y que votaron a favor de la condena, pero creo que frente a ellos Rusia no tiene la misma percepción de peligro, tanto por su estatura estratégica, como porque entre ellas y Polonia (que también votó a favor de la condena y es parte de la OTAN desde 1999), existe una región incrustada del estado ruso, que es Kaliningrado que tiene una fuerte presencia militar.

En la zona norte la frontera más larga es con Finlandia, que votó a favor de la condena de Naciones Unidas, que no es miembro de la OTAN, pero que tiene una experiencia bien traumática de relaciones con su vecino y sabe de las respuestas rusas en el plano militar.

En la frontera oriental no tiene contigüidad terrestre con nadie, y lo separa el mar de Japón justamente con este país, pero los rusos allí también tienen posiciones en el propio espacio japonés a través de las islas Kuriles.

Esta realidad fronteriza le entrega a Rusia una comodidad estratégica en su profundidad, dejando su inquietud solo para la frontera occidental, que es donde está concentrando su esfuerzo político y militar.

3.-        Los bloques económicos y políticos

Es interesante también visualizar el panorama de la toma de posiciones de los países en sus respectivos bloques políticos y/o económicos.

En el año 2001 surge un espacio de articulación de enorme envergadura y considerado de mayor proyección, más allá de las crisis que ha vivido en el ámbito económico. Se trata de la coordinación BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Lo que surgió como instancia de diálogo, se formaliza en el 2008 y a partir del año 2009 empieza su política de cumbres en forma permanente.

Esta instancia de cooperación representa hoy día casi la mitad de la población mundial (3.200 millones de habitantes), el 40 % de la economía mundial y es la experiencia más contundente y exitosa de cooperación sur-sur. Si analizamos su postura frente a la actual crisis, fuera de Rusia que es el incumbente, todo el resto ha tenido posiciones de abstención en las condenas (aunque existe la doble postura de Brasil en la OEA y en la ONU), y ninguno se ha sumado a las medidas de sanciones.

Este bloque, para el año 2030, llegará a representar el 45 % de la economía mundial. Y entre los 10 países con mayor impacto en la economía global, estarán 4 de este bloque, más México e Indonesia. Estos últimos, que se han sumado al voto de condena de la ONU simultáneamente han declarado que no serán parte de sanciones, pero también piden un trato justo de las demandas de las partes y en apoyar la solución del conflicto.

Los otros 4 países que completan la lista de 10, son Estados Unidos, Japón, Alemania e Inglaterra. Esto también demuestra la tendencia a la pérdida de peso específico de la Unión Europea, que apenas significará alrededor del 14 % del PIB mundial.

La realidad y tendencia económica también apunta a la desincronización entre la arquitectura del sistema mundial actual, tanto política como económica, que sigue siendo heredera de la resolución post Segunda Guerra Mundial, y que no da cuenta de estas nuevas realidades, tanto globales como regionales.

El acuerdo de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), tercero en importancia económica como bloque económico, ha primado una mayoría de votos de condena en el marco de la declaración de la ONU. Del total de 10 países miembros, 8 aprobaron la resolución y dos se abstuvieron (Laos y Vietnam). Pero junto a eso, no estuvieron por apoyar sanciones económicas, excepto Singapur que se sumó a las medidas en el aspecto financiero.

El proyecto de escala global conocido como La Ruta de la Seda, que se posiciona como el espacio de intercambio de bienes más grande del mundo, tiene compromisos y trayectoria territorial originadas en los países de Asia continental. Comienza en China y pasa por Pakistán, Afganistán, Kazajistán, Turkmenistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán, Rusia y Turquía, que es la entrada a Europa.

De estos 10 países, ante la resolución de la Naciones Unidas de condena a Rusia, hubo dos votos a favor (Turquía y Afganistán); 5 abstenciones (China, Pakistán, kazajistán, Kirguistán y Tayikistán); uno en contra (Rusia); y dos que no asistieron (Turkmenistán y Uzbekistán).

Ninguno de estos países se sumará a las restricciones propuestas por la OTAN, y es importante que en esto se sumó la propia Turquía que, siendo miembro de la OTAN y esperando su ingreso a la UE, declaró el día 1 de marzo, a través de su cancillería, que “no participa de medidas punitivas”.

En el mundo africano, también nos encontramos con la misma lógica de otros espacios regionales, una división en la condena específica a Rusia por su operación militar en contra de Ucrania, pero un desmarque total de las sanciones económicas y financieras. Esta es una demostración también muy potente de la importante presencia e influencia de Rusia, pero también especialmente de China y la histórica distancia crítica frente al mundo europeo, todavía crudamente recordada en su expansión colonial.

De los 10 principales países africanos, desde la perspectiva económica y poblacional, su posicionamiento ante la condena de Naciones Unidas fue dispar. 5 de ellos se abstuvieron (Sudáfrica, Argelia, Angola, Sudán y Tanzania); 4 apoyaron la condena (Egipto, Nigeria, Botzwana y Kenia); y 2 no asistieron (Marruecos y Etiopía).

También es muy significativo, que en las distintas zonas político-estratégicas (Sahara y subsahariana), la presencia es liderada por países que están teniendo una posición distante de las medidas atlanticistas, como Argelia y Marruecos en la primera; Etiopía, Angola y República Centro Africana en la segunda. En la zona sur de África, es indudable el liderazgo sudafricano y sus pretensiones de influencia estratégica.

Seguramente son muchas más las hipótesis que pueden seguir elaborándose en este complejo, disperso y variado panorama internacional. Pero es cada vez más urgente la necesidad de abrir los debates sobre el mundo que queremos, que retome la diplomacia, la seguridad indivisible, un tejido socio-político de actores internacionales, un comercio justo, y una desconcentración del poder.

No me detuve en la Unión Europea y OTAN porque es lo más visible en las noticias y porque es la que encabeza las votaciones de condena y sanciones a Rusia, existiendo casi unanimidad al respecto.

Pero creo que allí está también parte del problema actual, que espero abordar en otro momento. Al menos podemos enumerar los siguientes: la subordinación total a la política internacional de Estados Unidos; la tendencia decadente en su influencia política y económica a nivel mundial; un conjunto de problemas internos, indebidamente abordados, que tensionan a sus sociedades y sus sistemas políticos; la falta de un proyecto coherente de alcance progresista que sustituya definitivamente su mirada pretensiosa de pensamiento único.

También es muy importante despejar la toma de posiciones de los países desde la perspectiva de sus intereses y temas pendientes. Ejemplos claros hay muchos, como lo que sucede en África, Asia continental y Sudeste Asiático, vinculados estrechamente a la economía rusa y china; en Europa Serbia que tiene un asunto pendiente con Kosovo; Turquía que busca posicionarse como bisagra entre Europa y Oriente; Israel que ha dicho que no se suma a las sanciones por sus relaciones estrechas con Rusia y el papel de contención que este juega en Medio Oriente.

Por lo tanto, la superficialidad de la retórica y del discurso grandilocuente homogéneo en los medios de comunicación esconden realidades y conflictos más profundos, que se escudan momentáneamente en una posición frágil y circunstancial, que no debe llevar a engaños. De lo contrario se siguen incubando conflictos a los cuales se volverá a llegar tarde con la diplomacia y la negociación.

*Carlos Gutiérrez P., experto en defensa, integrante de GADFA

Una aproximación a la crisis Ruso-Ucraniana . Por Carlos Gutiérrez*

ucrania-rusia

En toda crisis, y particularmente si esta conlleva el uso de la fuerza, nos podemos encontrar con tres componentes básicos iniciales: la desinformación, la retórica y el cinismo.

No quiero detenerme en ellos porque no me parece lo más relevante de la coyuntura, pero es indudable que juegan un rol muy importante en la opinión pública, en las perspectivas de los analistas (especialmente aquellos que son especialistas de última hora en todo), y sobre todo en ocultar los intereses vitales que condujeron a la crisis.

La desinformación (“se está haciendo una masacre de ciudadanos”, “se están bombardeando ciudades”, “esta es una operación limitada”, y un largo etc.), la retórica (“esto llevará a la tercera guerra mundial”, “ahora vendrá el ataque al resto de Europa”, “se aplicarán las sanciones más grandes de la historia”, y otro largo etc.), y el cinismo (“apoyaremos la lucha por la libertad y la democracia”, “es inaceptable el ataque a un país soberano”, “no se puede aceptar la independencia de regiones de un país soberano”, “siempre optaremos por la paz”, y un etc. más largo aun escondiendo guerras injustas y preventivas, masacres, desconocimiento de la ONU, golpes de estado), hacen de estas coyunturas espacios para el maniqueísmo de los líderes y medios de comunicación de todas las improntas y orientaciones ideológicas, quizás el más recurrente por su facilismo que es el de caracterizar a unos como buenos y a otros como malos, no auscultando los intereses que mueven a unos y a otros.

Por lo tanto, trataré de identificar algunas líneas interpretativas a modo de hipótesis y en forma sucinta (porque estamos ante hechos que transcurren con mucha velocidad) que cubran las explicaciones de por qué se ha llegado a la crisis, los elementos que son develados por esta, y los escenarios y conceptos que quedan abiertos.

1.- El origen profundo de la crisis.

Según la BBC (quizás uno de los medios considerados más serios en el mundo), el actual conflicto tiene sus inicios en la anexión de Crimea por parte de la Federación Rusa en el año 2014, lo que ya demuestra el sesgo interpretativo de una situación de mucho más larga data y de mayores complejidades.

En el discurso presidencial de Putin del 21 de febrero, hay una larga explicación de lo que significa Ucrania y el eslavismo para los rusos, arraigado en lo más profundo de su “fondo cultural” (de allí la crítica a lo que hizo la URSS con Ucrania), y que al parecer el occidente europeo y Estados Unidos nunca han logrado comprender. Incluso llegar a decir del “dolor inmenso que les provoca su alejamiento de Rusia”.

Se explaya al respecto con estas afirmaciones:

“El bienestar, la existencia misma de Estados y pueblos enteros, su éxito y vitalidad tienen origen en un poderoso sistema de raíces de su cultura y sus valores, la experiencia y las tradiciones de sus antepasados y, por supuesto, dependen directamente de la capacidad de adaptarse rápidamente a una vida en constante cambio, de la cohesión de la sociedad, de su voluntad de consolidarse, de reunir todas sus fuerzas para seguir adelante.

Pero ustedes y yo sabemos que la verdadera fuerza está en la justicia y la verdad, que están de nuestra parte. Y si esto es cierto, entonces es difícil no estar de acuerdo en que la fuerza y la voluntad de lucha son la base de la independencia y la soberanía, la base necesaria sobre la que se puede construir un futuro, un hogar, una familia, nuestra patria.”

En el fondo histórico de Rusia siempre se han encontrado dos paradigmas político-culturales: el europeísmo y el eslavismo, que han vivido las vicisitudes propias en cada época y dependiendo de la hegemonía de uno u otro, se entienden las políticas exteriores de Rusia. Durante la URSS esta tensión se vio morigerada por el conflicto mayor de corte ideológico, pero nunca despareció.

Se reactivó con la desaparición de la URSS. Gorbachov y Yelstin más europeístas esperaron de estos la buena voluntad de acogerlos en el seno europeo, pero la debilidad política y económica de Rusia alentó la tentación estadounidense del hegemón unilateral.

Como lo dice el propio Putin en su discurso del 24 de febrero:

“La respuesta es clara, comprensible y obvia. La Unión Soviética se debilitó a finales de la década de 1980 y luego se derrumbó. Todo el curso de los acontecimientos de entonces es una buena lección para nosotros y ahora se ha demostrado convincentemente que la parálisis del poder y la voluntad es el primer paso hacia la degradación y el olvido por completo. Una vez que habíamos perdido la confianza por un tiempo, el equilibrio de poder en el mundo se rompió.”

Hoy están en su cénit los eslavistas que, sin despreocuparse de Europa, sienten que su estatura histórica reside en la fortaleza y riqueza del eslavismo y para eso fortalecen su espacio étnico-cultural, así como consecuencia directa el cuidado de sus fronteras, que es lo que sintetiza su visión de Ucrania.

2.- El papel de los líderes.

Más allá de las caricaturas de cada uno de los líderes principales del conflicto (Putin, Zelensky y Biden) y sus respectivas orientaciones políticas e ideológicas en el plano interno de sus estados, lo cierto es que se puede apreciar un acercamiento muy distinto a la profundidad de la crisis y al modelo de liderazgo de cada uno de ellos.

Los liderazgos más recientes de Estados Unidos están en deuda: el disruptivo Trump que ninguneó a la política internacional y el debilitado Biden, que vive en una realidad paralela entre su visión conservadora del poder de Estados Unidos que ya no tiene y la realidad brutal que le demuestra su derrota en Siria y Afganistán. Su liderazgo se asocia también a ese cinismo calculador que abusa de sus socios, pero que no trepida en dejarlos: al gobierno afgano ante los talibanes, a los kurdos ante los turcos, a la agrupación democrática siria que formó ante el gobierno sirio y la respuesta militar de Rusia.

El liderazgo estadounidense quiere recuperarse, con un discurso fuerte e intransigente, pero lo más probable es que su frente interno esté tan descompuesto y su economía en deterioro, que tampoco se jugará a fondo ante esta crisis que no puede controlar del todo.

El presidente ucraniano Zelensky, que sigue un comportamiento autoritario y corrupto de todos los presidentes anteriores en Ucrania, ha demostrado su inmadurez en estas lides. Se jugó todo a la credibilidad de los discursos de Biden y la OTAN, sin sopesar los verdaderos intereses de ellos, su real poder y disposición a apoyar a Ucrania en la crisis y no dimensionar los intereses rusos. No aprendió de la crisis del año 2014 en Crimea, de la guerra de Chechenia en 1999, ni la del 2008 en Georgia, donde Putin demostró que sí tenía el poder y la voluntad de resolver crisis mediante la fuerza. Es lo más probable que sea el que más pierda en esta crisis.

El presidente Putin creo que ha sido caracterizado correctamente como un conservador nacionalista, con una larga experiencia política y militar, y una visión estratégica sobre el futuro y el papel de Rusia en la política internacional, que en esta materia ha logrado gozar de un alto consenso en la elite interna. Su prestigio y trascendencia se juega precisamente en su proyecto del refortalecimiento de Rusia y su proyección internacional, y así como ha salido victorioso de los conflictos anteriores (particularmente Chechenia y Georgia, y en el reciente apoyo en Siria), lo más probable que de este salga aún más fortalecido.

3.- Los objetivos políticos declarados por el Presidente Putin

Hay dos discursos de Putin que son muy claros en dilucidar sus objetivos políticos en la relación con Ucrania, el del 21 de febrero que acepta reconocer la independencia de las regiones ucranianas autoproclamadas autónomas de Donetsk y Lugansk y el del 24 de febrero que anuncia el inicio de la Operación Militar Especial contra Ucrania.

Ambos discursos son muy decisivos y claros en expresar la visión política de fondo del gobierno ruso, que claramente se podría catalogar como fuertemente nacionalista y realista en política internacional, asumiendo la lógica de defensa de los intereses nacionales y recogiendo la histórica tradición de la cultura y política rusa (que va bastante más allá de lo que muchos analistas han querido identificar como la reconstitución de la Unión Soviética) que la ubica como un actor relevante en un espacio mixto que es Europa y Oriente.

Los objetivos aducidos de alcance estratégico son: la NO expansión de la OTAN hacia el este europeo de países que colinden con la Federación Rusa, así como la NO instalación de infraestructura militar cerca de sus fronteras y que esta alianza regrese a sus fronteras que tenía al año 1997, es decir a la situación previa del ingreso de países que fueron parte del bloque del Pacto de Varsovia que se inició en el año 1999.

Los objetivos inmediatos fueron declarados en el discurso del 24 de febrero que da inicio a la Operación Militar Especial que busca “desmilitarizar, desnazificar y juzgar a criminales de guerra que operaron contra los ciudadanos de las regiones de Donetsk y Lugansk”. A esto, claramente habría que agregar que buscará asegurar la independencia de las dos repúblicas, así como el reconocimiento de una Crimea rusa.

El objetivo de la desnazificación pudiera parecer extraño, pero desde el golpe militar del año 2014, fuerzas políticas de extrema derecha y específicamente sectores neonazis han tenido una influencia muy decisiva en el devenir político de Ucrania, no solo con dirigentes y partidos políticos en puestos relevantes del gobierno y de las fuerzas militares, sino con medidas concretas como la prohibición del uso del idioma ruso, la glorificación de la colaboración nazi en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la concentración de fuerzas de extrema derecha mundial para su organización internacional, y la creación del Regimiento Azov, que es una milicia neonazi incorporada a la Guardia Nacional Ucraniana.

4.- El componente económico

Nunca va estar declarado explícitamente si hay intereses económicos en el conflicto, pero es evidente que por lo menos hay consecuencias.

Las acciones más visibles y retóricas por parte de la OTAN y Estados Unidos han estado centradas en las medidas económicas, particularmente financieras. Pero hay mucha discusión actual sobre los verdaderos efectos en Rusia, los impactos que estas tendrán en la propia Europa y los efectos de mediano y largo plazo que están en el fondo del conflicto.

Por lo menos, por ahora se pueden enunciar algunos temas relacionados:

  • Rusia viene viviendo sanciones hace varios años, y para esto se ha ido preparando a enfrentar estos escenarios como algunos más duros. Actualmente Rusia tiene reservas líquidas en dólares bastante alto, al igual que en otras monedas y sobre todo de reservas en oro, logrando en enero de 2022 una cifra récord e histórica.
  • Los ingresos a la economía rusa (por lo tanto dólares) son esencialmente en venta de comodities, energía y material bélico. Todas, difíciles de terminar en forma abrupta, particularmente la energía de la cual depende mucho Europa, al igual que determinados productos alimenticios.
  • Los precios de las energías han subido de precios, lo que afectará especialmente a los europeos.
  • Las medidas financieras europeas tendrán también efectos negativos en su propio territorio: inflación; aumento importante de las primas de riesgo que encarecerá los préstamos; faltará liquidez de dólares que tendrán que ser suplidos por la Reserva Federal de Estados Unidos a través de la emisión;
  • El impacto más profundo tendrá la economía financiera mundial, donde el dólar es que corre con el riesgo de ser moneda de reserva y la posibilidad cierta de acelerar la tendencia que exista una economía paralela a la estadounidense-europea con otra china-rusa-oriente, donde no prime el dólar y con un sistema interbancario propio, que ya funciona entre ambos desde el año 2014 (en este sentido el retiro de los bancos rusos del sistema Swift, acelera esta posibilidad).
  • Hay que recordar que la economía europea todavía está en cuidados intensivos producto de los efectos no totalmente superados de la pandemia.
  • El gran ganador económico será China, con la potenciación del yuan, el acopio de oro y nuevas posibilidades comerciales.

5.- La disputa por una nueva configuración mundial

El principal elemento develado por esta crisis es que la actual situación de poder a nivel mundial choca con la arquitectura de poder existente, y se aprecia una tensión dirigida al status quo que impuso Estados Unidos desde el momento en que rompe la dualidad bipolar propia de la Guerra Fría.

La hegemonía unilateral ejercida con toda fuerza por Estados Unidos desde el año 1991 está cuestionada por otro hegemón de magnitud creciente que es China (y que sin lugar a dudas en un futuro próximo superará a EEUU) y por otros poderes que, siendo menores, sí representan influencias determinantes en espacios geográficos más acotados, como pasa con la misma Federación Rusa en un espacio interméstico entre Europa y parte de Asia; India en la zona indo-pacífica; Irán en la zona medio oriente.

Por lo tanto, esta quebradiza estructura internacional, que se expresa en organismos internacionales y alianzas militares, ya no da plenamente cuenta de la realidad política y económica internacional y tiende a buscar su cauce abriendo las nuevas posibilidades de multicentros que tenderán a organizarse y ordenarse en torno a espacios sustanciales.

Este es el gran problema de Estados Unidos y su tendencia al agotamiento de su hegemonía unilateral, que no está dispuesto a este reconocimiento de la nueva realidad mundial y cierra los espacios a esta configuración a través de “cordones sanitarios” que adquieren expresión concreta por ejemplo en la expansión de la OTAN en referencia a la Federación Rusa.

En el discurso del 24 de febrero, Putin lo explica así:

“Una mayor expansión de la infraestructura de la Alianza del Atlántico Norte, la exploración militar de los territorios de Ucrania que ya ha comenzado es inaceptable para nosotros. El punto, por supuesto, no es la OTAN en sí misma, que es solo un instrumento de la política exterior de Estados Unidos. El problema es que en los territorios adyacentes a nosotros —quiero señalar, en nuestros propios territorios históricos— se está creando una anti-Rusia hostil a nosotros, que ha sido puesta bajo un control externo completo, se están acomodándose las fuerzas armadas de los países de la OTAN y están llenado estos territorios con las armas más modernas.

Para Estados Unidos y sus aliados se trata de la llamada política de contención de Rusia, un evidente dividendo geopolítico.”

En este análisis crítico está implícita la discusión sobre la relación entre diplomacia y poder hegemónico absoluto, donde pierde centralidad la opción política para dar paso a la amenaza del uso de la fuerza, lo que abre la necesidad del debate de un nuevo orden con discusión de los conceptos que deberían darle sentido. Según el propio Putin:

En un estado de euforia de superioridad absoluta, de una especie de absolutismo moderno e incluso en el contexto del bajo nivel de cultura general y la arrogancia de aquellos que prepararon, tomaron y cabildearon decisiones beneficiosas solo para ellos mismos, la situación comenzó a desarrollarse en un escenario diferente.

Como he dicho antes, Rusia ha aceptado las nuevas realidades geopolíticas tras el colapso de la URSS. Respetamos y seguiremos respetando a todos los países recién formados en el espacio postsoviético. Respetamos y seguiremos respetando su soberanía, y un ejemplo de ello es la ayuda que hemos prestado a Kazajistán, que se ha enfrentado a unos acontecimientos trágicos y a un desafío a su condición de Estado y a su integridad. Pero Rusia no puede sentirse segura, desarrollarse, ni existir con una amenaza constante procedente del territorio de la actual Ucrania.”

6.- El concepto de Autodeterminación de los pueblos y la Seguridad Indivisible

En esta crisis se han planteado conceptos claves existentes que también serán parte de su interpretación para escenarios futuros.

El principal de ellos es la relación entre la Autodeterminación de los pueblos y el de la Seguridad Indivisible, que han sacado a relucir en varias oportunidades los líderes involucrados en el conflicto.

Nadie ha puesto en interdicción el derecho a la autodeterminación de los pueblos (aunque pudiéramos tener dudas razonables del respeto que se ha tenido sobre este derecho), pero progresivamente la humanidad ha ido incorporando determinadas limitaciones a lo que pudiera ser un derecho absoluto, como por ejemplo el respeto universal de los derechos humanos, la existencia de cortes penales internacionales y otros. Pero, justamente en el año 1990 ante la firma de la Carta de París que da forma a la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE), se expresa que, en el campo de la seguridad, el concepto de Seguridad Indivisible, que apunta justamente a una limitación implícita para cada Estado.

Es una suerte de reverso conceptual al concepto de disuasión, donde prima el derecho de cada país a generar un poder de tal magnitud que convenza a un hipotético enemigo a no hacer uso de la fuerza; en cambio, el de Seguridad Indivisible se basa en el hecho de que un Estado no debe generar condiciones para que otro estado se sienta inseguro. En palabras de la Carta:

“Finalizada la división de Europa, nos esforzaremos por conferir una nueva calidad a nuestras relaciones de seguridad respetando plenamente la libertad de cada uno de elegir en esta materia. La seguridad es indivisible y la seguridad de cada Estado participante está inseparablemente vinculada a la de todos los demás. Por consiguiente, nos comprometemos a cooperar en el fortalecimiento de la confianza y la seguridad entre nosotros y a fomentar el control de las armas y el desarme”. (Carta de París para una nueva Europa, página 3).

¿Y no es, entonces, precisamente lo contrario a este acuerdo lo que sucede con la expansión de la OTAN a países contiguos geográficamente con la Federación Rusa?

Sería muy interesante, para ir delineando escenarios futuros, retomar este concepto de la Seguridad Indivisible como un paso sustancial en la creación de una nueva arquitectura internacional.

7.- El límite a la actual diplomacia

Para llegar a una situación de crisis que conlleva el uso de la fuerza militar, sea esta limitada o extensiva, hay que reconocer que ha habido un fracaso de la diplomacia.

Este es otro punto esencial que ha develado esta coyuntura, en cuanto a los límites que la actual diplomacia tiene en el marco de una configuración política internacional con un hegemón unilateral agresivo, en una fase de larga duración de decadencia que impide la constitución de otros poderes globales.

Como se puede demostrar a través de un largo recuento de espacios diplomáticos llevados a cabo por la Federación Rusa y Estados Unidos para encontrar un nuevo paradigma de relaciones en Europa que incluyera a Rusia, este caminó demostró sus limitaciones.

Efectivamente, con el ocaso de la Unión Soviética y el término del Pacto de Varsovia, no sucedió lo mismo con la OTAN (teniendo en cuenta que era una alianza defensiva contra la URSS), pero se aseguró que esta no crecería hacia el este. Esta política duró hasta el año 1999 cuando hicieron su ingreso Polonia, Hungría y República Checa. Y así siguieron 4 oleadas más: el 2004 con Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Rumania, Estonia, Letonia y Lituania. El año 2009 con Croacia y Albania. El año 2017 con Montenegro y el 2020 con Macedonia del Norte. Estaba en los planes Georgia, pero después de la guerra del año 2008 no continuó con el proceso. Y en el caso de Ucrania los planes comenzaron el año 2008.

Este continuo desprecio por los acuerdos (de palabra y escritos), ha mermado la capacidad de la diplomacia para frenar el uso de la fuerza, y eso conlleva una profunda reflexión sobre una nueva conceptualización y rol de la diplomacia, para que vuelva a ser el instrumento principal y creíble en la resolución de conflictos.

El líder ruso lo sintetiza de esta forma:

“Esto ha provocado que los tratados y acuerdos ya no sean válidos en la práctica. La persuasión y las propuestas no ayudan. Todo lo que no conviene a la hegemonía, al poder, se declara arcaico, obsoleto e innecesario. Y viceversa, todo lo que les parece conveniente se presenta como la verdad definitiva que impulsan a toda costa, groseramente por todos los medios. A quienes no están de acuerdo, los destruyen.

De lo que estoy hablando ahora se refiere no solo a Rusia, y no solo a nosotros nos preocupa. Esto se refiere a todo el sistema de relaciones internacionales y, a veces, incluso a los propios aliados de Estados Unidos. Después del colapso de la URSS, de hecho, comenzó la redistribución del mundo y las normas del derecho internacional que se habían establecido en ese momento —y las normas principales, básicas que fueron adoptadas después de la Segunda Guerra Mundial y consolidaron en gran medida sus resultados— comenzaron a obstaculizar a los que se autoproclamaron vencedores de la guerra fría.

Por supuesto, en la parte práctica de la vida, en las relaciones internacionales y en las reglas que la rigen, era necesario tener en cuenta los cambios de la situación mundial y del equilibrio de poder. Sin embargo, esto se debía hacer con profesionalismo, despacio, con paciencia, teniendo en cuenta y respetando los intereses de todos los países así como entendiendo su propia responsabilidad.”

           

8.- El eurocentrismo.

Si bien esta crisis está centrada geográficamente en Europa, el núcleo del conflicto es entre Rusia y Estados Unidos, pero también es indudable que sus alcances políticos, económicos y geopolíticos lo trascienden grandemente.

Las actuaciones más notorias corresponden a los países de Europa, particularmente los miembros de la OTAN, lo que también produce un sesgo importante en el análisis de la crisis, justamente por el carácter todavía atlanticista del enfoque (con este barbarismo quiero centrar el problema de la llamada lectura de la “comunidad internacional” en la OTAN).

Puede observarse con claridad que los alineamientos con uno u otro de los actores en el conflicto obedecen a sus alianzas o afinidades políticas; como ejemplo por el lado de Rusia e encuentra Siria, Irán, Cuba, Venezuela, etc., y por el lado de Estados Unidos fuera de la OTAN y la UE están sus aliados del Pacífico como Japón, Australia, etc.

Los dos más grandes estados, India y China, han mantenido una distancia prudente de la vociferencia atlantista, absteniéndose en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU, algo parecido a lo que pasó con Argentina y Brasil en la OEA. Toda la zona sur de Asia no se ha involucrado en el conflicto, incluso el Primer Ministro pakistaní viajó a Moscú por primera vez en 23 años.

Por lo tanto, muy lejos de existir una posición unánime de la llamada “comunidad internacional”, que también en la amplitud correcta del término están sacando sus propias conclusiones de este conflicto y las preguntas que quedan abiertas al respecto, tanto en lo geopolítico como en lo económico.

9.- Qué logra cada uno

Por supuesto que, con la crisis en curso, lo que se configure como escenarios futuros es todavía muy incierto. Pero, esbozo algunas ideas:

  1. La Federación Rusa podría alcanzar sus objetivos de neutralidad oficial de Ucrania, la independencia de las dos regiones del Donbás, y el reconocimiento de Crimea. Esos logros políticos deberían ser suficientes.
  2. La desmilitarización de Ucrania podría ser parte de su estatus de neutralidad, pero también probablemente como resultados de las operaciones militares propiamente tal, la infraestructura militar ucraniana quede muy debilitada.
  3. Ucrania debiera mantener su independencia y régimen político propio.
  4. Vendrá una situación económica compleja tanto para Rusia como en Europa, pero que también tenderá a nuevas reconfiguraciones, poniendo atención a lo que pase con el dólar como moneda de reserva, sistemas interbancarios, etc.
  5. Estados Unidos no obtendrá ganancias estructurales, excepto una administración publicitaria de la crisis.
  6. La UE y la OTAN entrarán en un nuevo momento de reflexión, una vez pasada la euforia tendrán que enfrentarse a las limitaciones actuales a su poder económico y político, y de su excesiva dependencia de la política estadounidense.
  7. Hay un riesgo general de las lecturas nacionalistas sobre esta crisis, que pondrá en tensión a los proyectos democráticos internos e internacionales.

*Carlos Gutiérrez es analista en defensa y miembro de GADFA.