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La carta de renuncia de Izkia Siches a la presidencia del COLMED para apoyar a Gabriel Boris en 2da. vuelta.

Jueves 25 de noviembre 2021

izkia

Carta a los médicos y médicas

A la comunidad médica,

 Me dirijo a ustedes para compartir el fruto de una reflexión personal y de mi deber como Presidenta del Colegio Médico.

Nací en Arica, me crié en Maipú y llegué a la Universidad de Chile luego de atravesar los obstáculos de una educación que nos separa. Como médica me formé en un Hospital Público, conozco las virtudes y desafíos de nuestro sistema de salud. Aprendí que la vida nos obliga a estar en constante tensión en la ruta hacia el desarrollo individual y colectivo. En lo personal, y al igual que muchos otros colegas, ha sido un reto muy difícil poder crecer en mi rol como médica, desenvolverme en mi rol como dirigente gremial y hacer florecer mi familia y mis seres queridos. Creo firmemente que tanto en estos como en otros ámbitos, el objetivo final no es otro que la construcción de una sociedad mejor, respetuosa de nuestras diversidades, atenta a las necesidades del otro, donde todos podamos colaborar con el fruto de nuestro trabajo. En suma, una sociedad más justa y así más saludable.

En este sentido, el proyecto que iniciamos hace años en el Colegio Médico buscaba mejorar las condiciones del trabajo médico, para poder entregar una mejor atención a quien lo requiera. Sabemos que la salud se determina en espacios mucho más alejados de la actividad asistencial: en los lugares de trabajo, en la interacción con el ambiente, en las condiciones materiales y sociales de existencia, en el respeto al otro. Ese ha sido nuestro norte, y en pos de este ideario hemos dedicado lo mejor de nosotros, y buena parte de nuestra vida profesional.

Tengo un gran respeto por nuestra institución, he crecido en ella y creo que en los años que hemos tenido el privilegio de conducir el Colegio Médico, hemos continuado el camino que ha sido trazado a través de varias generaciones de dirigentes de nuestro gremio. Asimismo, tengo un profundo cariño por la labor que hemos desempeñado y a la cual hemos dedicado lo mejor de nosotros. Hoy podemos decir que somos parte de una de las instituciones más confiables por la ciudadanía.

Nuestro país enfrenta un reto crucial hacia el futuro. En este momento histórico, creo que todos estamos llamados a dialogar y a contribuir a modelar el proyecto que soñamos para

nuestro país. En lo personal, estoy convencida que quiero colaborar en este camino hacia una sociedad mejor, un camino de derechos, en paz, en orden y entre todos.

Hoy creo necesario tomar una nueva avenida y contribuir para que el proyecto liderado por Gabriel Boric sea ciudadano, incorpore todas las miradas, avance en derechos y camine con la tranquilidad y seguridad que nuestros compatriotas piden.

Así como mi deber ético ha sido cuidar a nuestro Colegio Médico y colaborar en que sea una institución querida y respetada, siento que mi deber hoy es contribuir a que los desafíos que tenemos en salud comiencen por reconocer y defender lo logrado por décadas y alcanzar las mejoras que la población de forma transversal anhela.

Seguramente existirán colegas que no compartirán mi posición en relación a la elección presidencial en ciernes. Es especialmente por respeto a ellos que creo necesario delimitar claramente ambas avenidas. Por consideración a la historia y tradición de nuestro Colegio, he decidido dejar la presidencia del Colegio Médico, teniendo absoluta tranquilidad que el liderazgo y fortaleza de nuestros dirigentes continuará los desafíos de nuestro mandato.

Quisiera agradecer, a todas y todos, quienes han compartido este camino y nos han apoyado de manera incondicional. En especial a los dirigentes con los cuales me ha tocado construir y con los que hemos generado una relación de colaboración y trabajo fraterno.

Al dejar mi rol como Presidenta, dejo también una parte de mí, pero queda también intacto mi compromiso a colaborar en lo que se requiera ante los nuevos desafíos que se abrirán al interior del Colegio Médico. Convencida de que necesitamos aportar a mejorar nuestro país, me despido esperanzada en que en el futuro cercano todas las nuevas generaciones gocen, sin importar su condición social, de una salud que les permita desarrollar sus proyectos de vida, y de una medicina que los acompañe y trate en función de sus necesidades. Esto hemos soñado desde nuestra formación como médicos y ese sigue siendo hoy también mi sueño como médica, ciudadana y madre.

Izkia Siches Pastén

Ex-Presidenta Colegio Médico de Chile

La Defensa, las FF.AA. y la Constitución para un Chile que cambió – GADFA

milicos

Todos los Estados cuentan con una Política de Defensa Nacional como una responsabilidad más de sus relaciones con otros Estados. En lo que sigue, haremos una crítica a la concepción que prevalece en la actual Constitución chilena y desarrollaremos algunos conceptos generales respecto a qué concepción de defensa proponemos para nuestro país y qué rol deberían desempeñar las FF.AA. en ella. Para finalizar, nos referiremos a aquellos aspectos de la Defensa y las Fuerzas Armadas que debería contemplar nuestra nueva Constitución.

I.     La Defensa: algo más que lo militar

Siguiendo la Carta de las Naciones Unidas, la Defensa se refiere al conjunto de políticas que permiten al Estado responder a la amenaza o al uso de la fuerza contra su integridad territorial o su independencia política. En este marco, el aspecto militar (las FF.AA.) tiene un rol central, pero no es el único en intervenir. Hay otros factores necesarios de tener en cuenta, como, por ejemplo, la política exterior implementada por el Estado, el grado de gobernabilidad y desarrollo económico del país, su estabilidad institucional y cohesión social, entre otros. El conjunto de estos diversos aspectos determina lo que se conoce como la “estatura estratégica” del Estado. Mientras mayor sea esta estatura estratégica, estará en mejores condiciones de influir en su región para establecer relaciones pacíficas con sus vecinos y, por lo tanto, defenderse de posibles agresiones.

De esta manera, la Defensa es un tema político general, no solo un tema militar; es una función del Estado que involucra un abanico de políticas desplegadas a lo largo del tiempo. Las FF.AA. son tan solo uno de los instrumentos con que cuenta el Estado para su defensa militar; en estricto rigor, son un servicio público y, en tanto tal, no deben ser autónomas ni actuar sin una orden de sus órganos superiores. Es, por lo tanto, una inconsistencia democrática considerarlas un poder del Estado. Y en esa perspectiva, nos parece un grave error reducir la función estatal de la Defensa a solo su aspecto militar.

II.    Las FF.AA. en la actual Constitución: confusiones conceptuales y la tendencia a la militarización

Una de las principales medidas de la dictadura militar fue refundar las FF.AA. y de Orden, lo cual quedó encarnado principalmente en los capítulos XI y XII de la actual Constitución, que las conforma como un nuevo poder del Estado (el poder de Seguridad), otorgándoles una amplia autonomía institucional e incluyéndolas en organismos facultados para tomar decisiones en diversos ámbitos no militares del Estado.[1] Estas prerrogativas no las tiene ninguna institución vinculada a áreas tan importantes como la salud, la educación, el sistema de pensiones, la vivienda, ni ninguna otra necesidad social, que son componentes esenciales para el desarrollo y la cohesión social que sustentan la estatura estratégica del Estado. Analicemos con más detalle algunos ejemplos.

[1] En la actual Constitución aparecen como poderes del Estado: Cap. IV: Presidente de la República; Cap. V: Congreso Nacional; Cap. VI: Poder Judicial; Cap. VII: Ministerio Público; Cap. VIII: Tribunal Constitucional; Cap. IX: Justicia Electoral (Tribunal Calificador de Elecciones); Cap. X: Contraloría General de la República; Cap. XI: Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública; Cap. XII: Consejo de Seguridad Nacional; y Cap. XIII: Banco Central.

  1. En el primer párrafo de su Art. 101 del Cap. XI, la Constitución actualmente vigente plantea: “Las FF AA. dependientes del Ministerio encargado de la Defensa Nacional están constituidas única y exclusivamente por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Existen para la defensa de la patria y son esenciales para la seguridad nacional”. En este párrafo se condensan los principales problemas de que adolece el ordenamiento jurídico respecto a la Defensa en nuestro país. Estos son:
  2. La defensa es una política de carácter general, que abarca diferentes dimensiones. Al Ministerio de Defensa le corresponde conducir las FF.AA., es decir, la dimensión militar de la defensa.
  3. El uso de los conceptos “patria” y “seguridad nacional” para definir el rol de las FFAA.,[1] con su vaguedad y múltiples significados posibles, contribuye a crear la idea de que las FF.AA. defienden una suerte de esencia de la sociedad, por lo que su ámbito de acción no puede ser delimitado claramente.
  4. Otro aspecto confuso y no menos intencionado se refiere al concepto de “seguridad”, que aparece en el mismo Art. 101 citado anteriormente, y que trata sobre los objetivos de las FFAA., porque en él se agrega: “Las Fuerzas Armadas y Carabineros, como cuerpos armados, son esencialmente obedientes y no deliberantes. Las fuerzas dependientes de los Ministerios encargados de la Defensa Nacional y de la Seguridad Pública son, además, profesionales, jerarquizadas disciplinadas”.
  5. Se puede apreciar que se incluyen, en un mismo artículo, temas y objetivos de las Fuerzas de Orden y Seguridad y temas de las FFAA., solo por la similitud en uno de sus aspectos, el ser “cuerpos armados”. Vale decir, se toma un factor externo, un conjunto de instrumentos, como identificación y esencia de una categoría conceptual. Se pretende, además, asentar aún más esta identificación, aplicando el término de “seguridad” a ambas realidades, sin considerar la fundamental diferencia de objetivos, doctrinas y medios con que se cuenta en cada ámbito. Esto lleva a diluir la gran diferencia que hay entre la Defensa (que por su esencia se refiere a la seguridad exterior) y el Orden Público (o referido al interior). Amparándose en el concepto general de “seguridad”, se intenta identificar el campo externo con el interno y construir la idea de que una inseguridad general acecha al Estado, abriendo una nueva puerta para la intervención de las FF.AA. en la política interior. Por ello es preferible utilizar el concepto de Orden Interno en lugar de Seguridad Pública, ya definido por la Corte Suprema como la protección del pleno ejercicio de las libertades y derechos civiles.
  6. Por lo dicho, los objetivos y especificaciones de los roles de ambas instituciones, por una parte, y el ser obedientes, no deliberantes, jerarquizadas, profesionales y disciplinadas, por otra, deben ser definidos tanto para las policías como para las FFAA., de manera independiente, en sus leyes específicas, y no fundidos en un artículo único de la Constitución. También en esta idea, a nivel de leyes y no de la Constitución, debería definirse un Ministerio de Defensa del cual dependerían las FF.AA., y otro Ministerio de Orden Público, del cual dependerían las policías, con objetivos y funciones muy claras y con una política con proyección estratégica, distanciándola de la política coyuntural que tiene el Ministerio del Interior.

Cabe acotar que esta ambigüedad conceptual no solo está presente en la Constitución, sino también en las leyes referidas a las FF.AA. y en otros documentos emanados desde el Ministerio de Defensa; entre ellos, por ejemplo, el Libro de la Defensa Nacional de Chile 2010, donde se incluye una serie de conceptos, bajo el rubro de “Supuestos Constitucionales de la Defensa”, tales como “preservación de la nación”, “mantenimiento de la soberanía”, supuestos que permitirían “orientar y dar coherencia a la actividad global del Estado en materia de Defensa”. Por otra parte, en el Libro de la Defensa de Chile 2017 se reemplaza el concepto de “Supuestos Constitucionales” por el de “Bases Constitucionales de la Defensa”, entre las cuales aparecen conceptos como “seguridad nacional”,

[1] Así también, nuestra actual Constitución, en el Cap. III De los Derechos y Deberes Constitucionales, en su Art. 22 inc. 2º declara que “los chilenos tienen el deber de defender su soberanía y de contribuir a preservar la seguridad nacional…”.

  1. “protección a la población”, “defensa de la patria”, “defensa de la soberanía”, “resguardo de la soberanía física”, “preservación de la nación”, “seguridad interior”, “defensa de la Constitución”, entre otros. Analicemos brevemente alguno de estos términos.

Defensa de la soberanía: Se conocen tres tipos. La soberanía nacional (referida a la autodeterminación sin injerencia externa), la soberanía popular (referida a que todos los poderes deben emanar del pueblo) y la soberanía física (referida a la preservación de la integridad territorial). Al portar esta triple significación, el “defender la soberanía” en general da pie a que las FF.AA. intervengan en la soberanía popular; vale decir, en las decisiones que tome el soberano. Sin embargo, no deben ser las FF.AA. quienes deban defender el derecho que tienen los pueblos a generar sus organismos de poder; por el contrario, este soberano es el que tiene que ejercer su poder sobre las propias FF.AA.

Defensa de la patria: También es una idea demasiado vaga para adjudicarla como objetivo de las FF.AA., pues en la noción de patria pueden incluirse la cultura, las tradiciones, el sistema político, etcétera, como sus componentes y, por tanto, objetos de la defensa.

Preservación de la nación: El concepto de nación se ha utilizado para la preservación de un supuesto ethos inmaterial, trascendente e inmodificable y único, que definiría la esencia de un pueblo. En esta concepción no solo se desconoce la plurinacionalidad y la diversidad cultural, sino que de ella han derivado todos los chovinismos conocidos.

Seguridad interior: Se habla de seguridad interior, sin definir de modo preciso tal concepto. Esta vaguedad abre la puerta a la participación de las FF.AA. en la política interior.

Defensa de la Constitución: No es lo mismo respeto a la Constitución que defensa de la Constitución. Las FF.AA. no están para defender la Constitución, solo deben respetar la Constitución vigente y las modificaciones o cambios de esta que hagan los organismos democráticos del sistema político. En otras palabras, la defensa de la Constitución es una labor política y jurídica, no militar.

Seguridad nacional: Este concepto solo está definido —y de manera vaga— en el DS Nº 216/1960 del Ministerio de Defensa Nacional, según el cual “se entenderá por seguridad nacional toda acción encaminada a procurar la preservación del orden jurídico institucional del país…”. Tal enfoque está presente, además, en los códigos Orgánico de Tribunales, Procesal Penal, Aeronáutico, Minería, del Trabajo, Ley Orgánica Constitucional de los Estados de Excepción, Ley Sobre el Sistema de Inteligencia del Estado y la que creó la Agencia Nacional de Inteligencia. Ahora bien, es razonable procurar la preservación del orden jurídico institucional del país (si dicho orden responde al ejercicio de la soberanía popular), no obstante, tal noción de “preservación del orden jurídico institucional”, según los términos establecidos en el mismo Decreto 216, no tiene relación alguna con ningún peligro exterior. Y si las FF.AA. son llamadas a defender la seguridad nacional según ese significado, y no como la acción necesaria frente a un peligro exterior, ello les abre las puertas para su intervención en la política interior, en muchos ámbitos que la ley actualmente vigente relaciona con la llamada “seguridad nacional”. El listado es largo, pero podemos mencionar, como ejemplo, la libertad de enseñanza, el derecho a huelga, la identidad nacional, los estados de excepción, las penas judiciales, entre otros. Catalogar esos distintos ámbitos como posibles fuentes de inseguridad nacional debilita la soberanía popular y opera como un principio ideológico y de control.

Polivalencia: Otro conjunto de problemas o situaciones a los que las FF.AA. se ven llamadas a enfrentarse —tales como la lucha contra el narcotráfico, el control de fronteras, la inmigración ilegal, los incendios forestales, la salud pública, las labores de seguridad interior, y otros— se derivan de su definición equivocada como polivalentes fuera del ámbito militar, lo que implica que puedan participar, incluso como conductores, en ámbitos que no le competen.

Los aspectos señalados crean —o llevan a crear— una nebulosa conceptual en la materia, en cierta manera intencionada, pues está profundamente vinculada a una concepción de la Defensa y las FF.AA. basada en la Doctrina de Seguridad Nacional vigente en la actual Constitución, y que favorece que ellas intervengan en la política interior del Estado.

Dado el escenario brevemente descrito, se hace imprescindible fortalecer la sintonía de las FF.AA. con las permanentes transformaciones observadas en la sociedad. El histórico problema cultural de su encapsulamiento social se ve reflejado en ciertas tradiciones o costumbres, tales como el juramento “por Dios y esta Bandera” (y no lealtad a la Constitución, como es habitual en países democráticos), establecido en la Ley N° 10.544/1952 (que fija la fórmula para el juramento a la bandera que deben hacer las FF.AA.). Su distancia de la sociedad civil también se hace evidente en otras situaciones, tales como un diferenciado y ventajoso sistema previsional, en la educación de sus hijos en colegios administrados por fundaciones presididas por oficiales superiores, en la relación especial con grupos de poder y en el uso de sistemas especiales de bienestar, salud y villas militares, entre otras manifestaciones de aislamiento social. En particular será importante incentivar y reglar la participación de las FF.AA., en conjunto con el mundo civil, en temas atingentes a la defensa nacional y a su desarrollo institucional. Para ello es imprescindible impulsar, a través del Ministerio de Defensa, su integración real con la comunidad, acorde con un proyecto común de país y según lo dispuesto en la Ley N° 20.500/2011 (sobre asociaciones y participación ciudadana en la gestión pública) y otras leyes específicas.

III.  Criterios de la política de Defensa en la nueva Constitución

Como hemos venido analizando, la actual Constitución conforma una arquitectura de conceptos ambiguos que se prestan a interpretaciones que permiten ampliar el ámbito de acción de las FF.AA. más allá del propiamente militar de la defensa. En la nueva Constitución Política de la República es necesario establecer que la Política de Defensa Nacional debe:

  • Tener un carácter preventivo y de respeto al derecho internacional, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas.
  • Estar vinculada con una política exterior que debe poner el acento en la colaboración y búsqueda de paz, basada en el multilateralismo, destacando una inserción colaborativa en la región.
  • Contemplar “resguardos democráticos” respecto a las FFAA., esto es, definiciones mínimas que expliciten sus objetivos generales y aspectos de su mando, para asegurar su dependencia estricta a los poderes democráticos.
  • Remarcar que la Defensa Nacional es distinta del Orden Interior.
  • No incluir a las FF.AA. como un poder del Estado.
  • Establecer que las FF.AA. serán reguladas a nivel legal.

Hemos planteado que el resto de las definiciones sobre las FF.AA. deben ir en leyes específicas:[1] lo referente a sus objetivos particulares, composición, estructuración, dependencia, presupuestos y otras materias pertinentes, deben ser materia de ley, al igual que lo son las políticas económicas, las de educación, de salud, y otras. Tales leyes deben resolver variados problemas. En particular:

  • La carencia de una conducción efectiva de las FFAA. por parte de los organismos democráticos.
  • La ausencia de una conducción única, pues actualmente cada rama tiene un alto grado de autonomía. Tal conducción debe darse no solo por parte de los organismos democráticos, sino también por lo que debiera ser el órgano superior de las FF.AA., el Estado Mayor Conjunto (EMCO), para hacer posible que el Ministerio de Defensa pueda dirigirlas con una política común a todas las ramas.

IV.   Propuestas para la nueva Constitución

Asumimos como ideas fuerza para la elaboración de la nueva Constitución, los siguientes criterios:

  • Eliminar la Doctrina de Seguridad Nacional.
  • Separar la defensa exterior de la protección del orden público.
  • Fortalecer un efectivo liderazgo y conducción de la Defensa por las autoridades democráticas.
  • Fortalecer el rol del Poder Legislativo.
  • Suprimir la autonomía militar.
  • Proteger la profesionalización militar.
  • Terminar con los efectos de militarización interna que se derivan de la “polivalencia militar” y el uso indiscriminado de las Fuerzas Armadas en los estados de excepción.
  • En la Constitución debe ir lo relativo a la Defensa; y lo que corresponde a las Fuerzas Armadas, en las leyes.

La forma en que se concreticen las propuestas que exponemos a continuación dependerá del sistema de gobierno que finalmente surja en la nueva Constitución. Por ello, nos referiremos a “poderes” (Ejecutivo, Legislativo, Judicial) más que a cargos (Presidente) o instituciones (Congreso), por ser términos que permiten adaptarse a diversos tipos de gobierno.

  1. En capítulo Poder Ejecutivo, proponemos que se señale que a la Jefatura del Estado le corresponderán las siguientes atribuciones en relación con las FFAA.:
  • Ejercer la Jefatura Suprema de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz, crisis y estado de guerra; disponerlas, organizarlas y distribuirlas para su desarrollo y empleo conjunto.
  • Designar al Jefe del Estado Mayor Conjunto, a los Comandantes en Jefe de la Fuerzas Armadas y conferir el grado a los oficiales generales, con acuerdo del Poder Legislativo.
  • Proponer al Poder Legislativo la Política de Defensa Nacional, con la asesoría del Consejo de Política Exterior y Defensa Nacional, que será materia de ley.
  • Pedir la aprobación del Poder Legislativo para declarar el estado de guerra.
  • Remover al Jefe del Estado Mayor Conjunto, a los Comandantes en Jefe de la Fuerzas Armadas y a los oficiales generales, informando al Poder Legislativo.

[1] Cabe destacar que la Constitución de 1925 no contiene ningún capítulo, ni ningún artículo especial que se refiera a las FF.AA. Solo aparecen referencias al tema militar en relación con las atribuciones de la Cámara de Diputados (Art. 39), atribuciones del Presidente (Art. 72), en el capítulo sobre Garantías Constitucionales, en su Art. 22 (“La fuerza pública es esencialmente obediente. Ningún cuerpo armado puede deliberar”) y referencias laterales en algunos acápites de los Art. 23, 39, 44, 66 y 72.

  1. En el capítulo Gobierno, proponemos que se indique:
  • Las Fuerzas Armadas tendrán como única y exclusiva función contribuir a la legítima defensa para responder a una amenaza o uso de una fuerza exterior contra la integridad territorial o a la independencia política, según lo establecido en la Carta de Naciones Unidas.
  • Formarán parte del Ministerio de Defensa Nacional.
  • Su organización y mando será conjunto, de acuerdo con lo dispuesto en su Estatuto Orgánico.
  • Serán profesionales, jerarquizadas, disciplinadas, no deliberantes y obedientes a los poderes democráticamente generados por el ejercicio de la soberanía popular.
  1. En el capítulo referido al Poder Legislativo, proponemos que se establezca entre sus funciones:
  • Discutir y aprobar la Política de Defensa Nacional presentada por la Jefatura del Estado.
  • Fiscalizar el cumplimiento integral de la Política de Defensa Nacional.
  • Aprobar la declaración de estado de guerra.
  • Aprobar, a proposición del Poder Ejecutivo, las designaciones del Jefe del Estado Mayor Conjunto, los Comandantes en Jefe y los oficiales generales de las distintas ramas de las FFAA.
  1. Respecto de los Estados de Excepción Constitucional, proponemos:
  • La participación de las FFAA. en labores relacionadas a catástrofes naturales, atendiendo a ciertas capacidades de su personal e infraestructura, sin que eso debilite a los organismos civiles que tienen la responsabilidad en ese campo.
  • Subordinar la fuerza militar a la conducción civil establecida para encabezar el Estado de Excepción Constitucional.

Grupo de Análisis de Defensa y Fuerzas Armadas (GADFA)

TESTIMONIO: A 31 años de la Gran Fuga de la Cárcel Pública. Por Eduardo Asenjo.

 

gran fuga

A 31 AÑOS
Repito texto que debiera estar en los libros de historia

UN SALUDO A TODAS Y TODOS QUIENES SE ALEGRARON AL ESCUCHAR LA NOTICIA …
CON DECISIÓN, OSADÍA Y ORGANIZACIÓN

Fuimos 50 los Presos Políticos trasladados desde la «Peni» a la «Pública», lo hizo Gendarmería, por orden de las fiscalías militares en Julio de 1988, días antes que realizáramos una gran actividad política en la «Peni» por el evento cultural «Chile Crea».

La Cárcel Pública era completamente diferente a la que conocíamos, aquí sólo encontramos cemento, rejas, latas y un sistema represivo muy grande hacia los Presos Políticos.

Sin poder movernos por las diferentes galerías, sin ver a los otros P.P. cuando lo necesitábamos, con horas de encierro desde las 17 hrs.  hasta las 8 hrs. del día siguiente un grupo de P.P. empezó a imaginar, planificar y desarrollar la construcción de un túnel en la galería 5-6.

No fue fácil para ese pequeño grupo llegar a una idea operativa completa y que fuera posible de desarrollar. A pesar de que todos llevábamos varios años prisioneros de la dictadura y conocíamos las rutinas carcelarias, estábamos en un medio del que no conocíamos nada.
Una buena parte del plan de la fuga y su éxito pasó por una lucha en la cual logramos modificar completamente el medio. Con mucha dificultad, paciencia, disciplina y osadía logramos ese objetivo. Empezamos ganando una hora de desencierro y terminamos encerrándonos solos a las 2 ó 3 de la mañana; de la imposibilidad de trasladarnos de galerías logramos un tránsito expedito entre las 4 galerías de P.P. durante todas las horas de desencierro y con un tránsito «controlado» en las otras horas; prolongamos el horario de visita de 6 horas a la semana hasta 17 horas a la semana, pudimos realizar gimnasia en los patios sin que nos castigaran, nuestros hijos nos pudieron visitar en forma especial una vez al mes y construimos las carpas que los días de visita nos protegían del sol o la lluvia, las que no sólo entregaron cobertura para el amor sino que fueron de gran ayuda en nuestra fuga.

En Agosto del ‘88 se inició la construcción de un túnel en una celda del primer piso de la galería 5-6. A principio de Diciembre, cuando la primera parte ya estaba casi completa y en el mismo momento que gendarmería trasladó a la «Pública» a casi todos los P.P. que habían quedado en la «Peni», los oficiales a cargo del penal nos comunicaron a los habitantes de la galería 5-6 que debíamos cambiarnos a la galería 7-8 o a la galería 11-12. Entre peleas, discusiones y explicaciones pudimos prolongar la medida un par de días, tiempo suficiente para cubrir toda huella y prepararnos para empezar de nuevo.

El mes de Diciembre, en este nuevo lugar, fue de preparación y mucha actividad, especialmente en lo político y por las fiestas de fin de año.
De Enero a Marzo del ’89 se construyeron Manzana, Pepino y Pera, así llamábamos a cada una de las tapas que ocultaban la entrada al túnel, la comunicación entre las celdas del primer y segundo piso y la entrada al techo.

Entre los meses de Abril y Julio excavamos un foso de 6 metros bajo la celda 4 del primer piso.

Por dificultades originadas en la comunicación con el equipo externo responsable de ayudarnos y por la indecisión del desarrollo de la siguiente fase de la operación sólo en el mes de Setiembre comenzamos el avance horizontal del túnel. Desde Setiembre del ’89 al 29 de Enero del ’90 se cavaron los casi 70 metros longitudinales que completaron el túnel.

El ingenio popular lo pusimos a prueba en esta operación, creamos muchas cosas y situaciones, desarrollamos un lenguaje codificado y nos preocupábamos de nuestra actitud para que no nos delate la felicidad de saber que pronto saldríamos en libertad. Todo el día nos pasábamos pensando en nuestro túnel y el qué hacer para que no lo pillaran.

Vivíamos bajo normas impartidas por el fiscal Torre (hoy preso en Punta Peuco) y la CNI, en una «cárcel de alta seguridad» con gendarmes cuidando las galerías las 24 horas del día, con allanamientos frecuentes y sorpresivos por lo que escondrijos y embutidos -que nunca detectaron- debieron construirse.

Todas las cosas que realizamos habrían sido insuficiente para proteger nuestra operación si nos hubiéramos dedicado sólo al túnel, una gran actividad en lo político, en torno a lucha por reivindicaciones, un permanente contacto con nuestro pueblo fueron entre otras muchas cosas lo que impidió que gendarmería obtuviera información desenmascarante de lo que realmente hacíamos un grupo de 19 P.P.

En esta resumida historia pareciera que fue simple todo el trabajo realizado para construir «LOLITA» -asi llamábamos al túnel-, fueron miles los detalles que tuvimos que cuidar, desarrollar un gran esfuerzo personal y colectivo, la creatividad en un medio totalmente adverso se puso a prueba con un resultado excelente por parte de quienes participamos en la fuga de la Carcel Publica de Santiago conocida hoy como «Operación Éxito».

Producto de la velocidad de avance y de nuestros deseos se pensó que estaríamos listos para Diciembre del ‘89, pero al pasar «Lolita» sobre el tren subterráneo nos retrazamos. Sí en cada jornada de trabajo avanzábamos hasta 70 cm, sobre el metro el avance no era mayor a 20 o 30 cm en 6 u 8 o 9 horas de trabajo diario. Aunque llegamos a trabajar 17 horas al día -en diferentes turnos de mañana, tarde y noche- no logramos salir el 31 de Diciembre de 1989.

Habiendo pasado el túnel sobre el tren subterráneo y según los planos entregados por el equipo externo, el día miércoles 10 de enero, en una reunión con ellos, se decidió el 21 de enero como fecha de salida.
Para el día de la fuga había un plan que implicaba activar todo lo que en torno a la salida había preparado el equipo externo: Recepción a la salida, preparación de las casas que nos acogerían y el traslado a ellas. Todo con enlaces, señales de normalidad y peligro para los contactos y una compartimentación bastante estricta. En todo esto eran muchos los compañeros involucrados por lo que determinar un día significaba un compromiso muy grande.

Se trabajó mucho pero el túnel no se pudo terminar para el domingo 21 de enero. Sólo ese mismo día, en la que debió ser la reunión final con el equipo externo, se les pudo avisar de la situación y se aplazó la salida en 7 días, para el Sábado 27.

Esa semana fue de gran expectación, todos los que trabajábamos en el túnel sabíamos que esa era la semana final, la excavación se había terminado, el día 24 se se realizaron algunas pruebas para verificar donde estábamos saliendo y nos dimos cuenta que nos faltaban como 3 metros de túnel.

Estábamos saliendo en la vereda, frente a un puesto de vigilancia de la guardia armada de gendarmería y no en medio de las palmeras que estaban al otro lado de la pandereta de la Estación Mapocho; por lo que nuevamente se aplazó la salida, esta vez sería la última, para el Lunes 29 de Enero.

Continuamos avanzando en la construcción del túnel para sacar los últimos metros de tierra, pero como ya habíamos cerrado la entrada al techo colocamos esa tierra en todos los espacios que no eran absolutamente necesarios dentro del túnel.

El Lunes 29, después de la visita de nuestros hijos, que de parte nuestra fue una despedida y después de la cuenta vespertina, se dio inicio a la última etapa.

A las 18 horas ingresaron 3 compañeros para cavar los centímetros finales de “Lolita”.

A las 20 horas los 21 restantes nos acuartelamos en las 3 celdas, dispuestas para ello en la galería 7-8. El número de P.P. fugados en forma planificada finalmente sería de 24, hablamos incorporados 5 compañeros en la última semana, ellos no conocían el interior del túnel ni sabían donde estaba, por lo que otra preocupación se nos agregaba.
Con un control muy estricto de nuestro teatro operativo y según las señales convenidas, a las 21 horas empezamos a trasladarnos de los lugares de acuartelamiento a la celda 4.

En la galería los demás P.P. hacían una vida normal ajena a lo que sucedía.
Al llegar a la celda donde estaba la entrada a “Lolita” recibíamos dos bolsas preparadas con nuestras ropas, una tenida para la calle y otra para protegernos en nuestro desplazamiento.

Debíamos ir completamente vestidos pues por lo estrecho el túnel no podíamos llevar nada en nuestras manos.

A las 21,30 hrs. habíamos ingresado 22 compañeros al túnel, en la celda 4 aún estaban dos compañeros para vigilancia. El calor era insoportable y aumentaba por lo reducido del espacio “Lolita” sólo tenia 60 cm. de diámetro, los cuerpos y las ampolletas que estaban todas prendidas y los ventiladores casi no daban abasto y faltaba aire para respirar. (Los 4 compañeros que esa noche conocieron el túnel no se imaginaban como habíamos podido construirlo).

Fueron 30 minutos de desesperante espera, por los intercomunicadores, que habíamos construido para hablar con la celda 4 sabíamos que no habían “problemas” en la galería 7-8 y que todo el penal estaba normal, y, por la radio que tenían quienes estaban en la punta del túnel sabíamos que ya habían llegado los que nos esperaban a la salida.

A las 22 horas se sacaron los últimos puñados de tierra y el túnel que con tanto sacrificio y esfuerzo habíamos construido estaba terminado.
A la salida nos recibió Hugo Nenculeo Montupil y los demás compañeros y compañeras, que corriendo tanto o más riesgo que nosotros, se habían preparado para ese momento. Los abrazos de alegría se debieron postergar, la operación aún no estaba completa.

En 15 minutos salimos los 24 que participamos de la preparación y ejecución de “Lolita”, nos sacamos las ropas protectoras y con mucha precaución, guiados por quienes nos habían esperado, abandonamos el lugar.

Nos separamos en pequeños grupos y fuimos trasladados esa misma noche, por diferentes medios, a distintos lugares de Chile y Santiago.
Una nueva vida comenzaba para nosotros.

Un par de horas después que salimos, 26 P.P. que se dieron cuenta de nuestra fuga y se atrevieron a correr el riesgo, también lograron fugarse de la Cárcel Pública, a 7 de ellos los recapturaron esa misma noche.
Hoy, a 26 años de la fuga, son muchos los P.P. que aun debemos mantenernos clandestinos, ya sea en nuestro país o en el extranjero, pero nada impide que mantengamos una inmensa alegría de vivir en esta libertad conquistada con nuestras manos.

Un abrazo y un saludo a quienes construimos “Lolita”, un homenaje a los que ya nos están con nosotros y un agradecimiento a quienes nos ayudaron y nos protegieron para que “Lolita” se transforme en una acción completamente exitosa de chilenos encarcelados por terminar con la dictadura militar.

Dedico estas palabras a quienes confiaron y se esforzaron con decisión, osadía y organización.

Eduardo Asenjo

Santiago, 28 de enero de 2016

El eslabón perdido de la escolta allendista. Por Claudio Rodríguez M.

Luis Marchant y José Adrián Reveco iniciaron su amistad en la infancia. Compartieron partidos de fútbol sobre calles polvorientas, aunque Reveco ante la pelota nunca fue un prodigio.

También hicieron suyos los códigos de honor de los pelusas, el caminar apatotados con el corazón inflado de orgullo surgido de la nada y las ganas de convertir el tiempo en juerga. Para qué decir las revistas de gimnasia organizadas por la preparatoria del Colegio Pío Décimo de Talca, cuando los sesenta se dejaban crecer la patilla y, más adelante, el bigote y la barba. Ambos sintieron el olor a canela desprendido de las adolescentes paseando con la nariz levantada por la Alameda, mientras ellos se reventaban las primeras, contundentes y dolorosas espinillas.

Pero llegaron años de decisiones trascendentales. Más aún si se tienen intensiones de cambiar el mundo. Había que comenzar por el terruño, romper el cerco de púas que mantenía la burguesía talquina alrededor de sus dominios y así contribuir al triunfo de la clase trabajadora. Marchant optó por el rigor científico, disciplinado y moscovita de las Juventudes Comunistas, mientras Rebeco por la vanguardia y la revolución del socialismo criollo. 

A partir de ese momento, sintieron cómo sus opciones políticas los comenzaban a separar. Poco podían hacer al respecto: la metodología para alcanzar los objetivos lo definía todo. Sin embargo, la llegada al gobierno de Salvador Allende y su revolución de empanadas y vino tinto los volvió a juntar. Al menos alrededor de una bandera común, la de la Unidad Popular, que más tarde sucumbiría acribillada por la milicia. 
Sin embargo, durante esos mil días, Marchant nunca pudo seguir de cerca la pista a Reveco, quien se mostraba cada vez más reservado respecto a su pensamiento y acciones. Además, Marchant tenía sus propias preocupaciones: una esposa e hijos que mantener con un pequeño sueldo como jefe de mantenimiento del Hospital de Talca.
Ignoraba que su amigo había sido reclutado por el Dispositivo de Seguridad del Presidente Salvador Allende, conocido también como GAP, sigla correspondiente a Grupo de Amigos Personales, como lo bautizara, muy a su pesar, una revista de la oposición al Gobierno. Reveco reunía todos los requisitos para formar parte del clan: alta preparación intelectual (contaba con estudios de ingeniería en la Universidad Técnica Federico Santa María en Valparaíso y de arquitectura en la Universidad de Chile), además de una contextura física adecuada para romper una cadena de bien alimentados jovencitos de Patria y Libertad. Como guinda de la torta, recibió instrucción especializada en la tierra prometida de todo revolucionario: la isla de Cuba.

Allí lo adoctrinaron repitiéndole que toda su lucha era un camino sin retorno, que los proletarios se tomarían el planeta, tal como lo anunciara Carlos Marx en su Manifiesto Comunista.
El sueño mutado en pesadilla. Para Reveco llegó la hora de actuar, de defender al compañero Presidente de las fuerzas fascistas aliadas con el imperialismo que pretendían derrocarlo. Aunque se trató de un enfrentamiento que no pudo proyectar más allá de su cabeza. 

RETAZOS

De todo eso, Marchant no tenía la más absoluta idea. Tampoco que Reveco fue capturado por Carabineros de la Cuarta Comisaría el 16 de septiembre de 1973. La casa de su amigo colindaba con el recinto policial y no fue necesario ningún operativo que alarmara a los vecinos. Ni siquiera se debió recurrir al aliento del soplonaje, que ahora comenzaba a volverse una práctica nacional, cuando la mitad más uno de Chile se sentía antimarxistas (y solo algunos a la fuerza). De la Comisaría al Regimiento y del Regimiento a Santiago. Después el adiós. 

Tampoco supo Marchant de la orden de la Fiscalía Militar para detener a su amigo ni de los tres impactos de bala que le perforaron la espalda, con el Cerro Chena como testigo mudo o cómplice ciego de semejante carnicería. Menos que su cadáver fue desenterrado, junto con otros, en el patio 29 de Cementerio General.De todo eso, Marchant no tenía la más remota idea. Él, por su lado, padeció su propio calvario. Con torturas, interrogaciones, una detención en el enclave alemán de Colonia Dignidad. Y después otros campos de concentración del norte de Chile.
Conoció la exoneración en el Hospital de Talca y una decena de oficios de emergencia para sobrevivir con mínima dignidad.

Hasta que reconoció en su vecino a Luis Hernán Reveco, padre de José Adrián. El mismo le contó de la muerte de su hijo en esos días de represión castrense. Marchant recordó a su amigo de infancia con quien había participado, con el pecho inflado de orgullo adolescente, en las gloriosas revistas de gimnasia del cuarto de preparatoria del Colegio Pío X.

-Don Luis nunca quiso saber de plata ni de reparaciones. Este caso ni siquiera aparece en los informes oficiales –repite Marchant de memoria-. Solo quiere que se sepa lo que pasó con su hijo y, en una de esas, que se haga justicia. Tal vez por su avanzada edad, no quiere hablar del tema. Lo guardó durante muchos años como algo muy suyo. Por eso me pidió que yo me hiciera cargo de todo. 

ESPERANZA 
Un aviso en un diario le devolvió a Marchant la esperanza. Integrantes del dispositivo de Seguridad del Ex Presidente Salvador Allende realizarían una charla el 9 de agosto, en la sede de Talca del Partido Socialista de Chile.

Marchant escuchó con atención a las presentaciones de los ex escoltas presidenciales, Manuel Cortés y Hernán Medina.

Decenas de manos alzadas. La mayoría, antiguos militantes del partido del hacha americanista. Más que plantear una pregunta, sólo deseaban saldar cuentas con aquel enemigo todo poderoso, ahora enfermo, cansado, casi invisible, pero todavía vigente, sobre todo cuando la televisión lo muestra con gafas negras exigiendo “rendición incondicional”. 

Marchant esperó con paciencia su turno mesándose su espesa barba blanca y mirando hacia el busto de Salvador Allende. Dijo su nombre y se presentó como militante del Partido Comunista. 

-Yo quisiera hablarles de un miembro del Dispositivo de Seguridad del Presidente Allende cuya historia no es conocida, porque no figura en ningún registro. Sólo sabemos de esto su padre, su madre (ya fallecida) y yo. 

El escolta Cortés de inmediato se interesó por las palabras de Marchant:
-Pero esta persona está es de Talca –preguntó desde el podio-. ¿Está viva o muerta?

Marchant guardó reserva. El integrante del GAP le sugirió conversar con más tranquilidad una vez terminado el encuentro. Podía tratarse del “eslabón perdido” que el grupo buscaba hacía años.

Los días siguientes han sido intensos para Marchant. Se reunió en Santiago con el abogado (y futuro abogado comunista) Hugo Gutiérrez, quien sigue la causa por la muerte de su amigo. También con el resto de los integrantes del Comité “Allende vive”, los mismos que intentan bautizar con el nombre del ex mandatario suicida alguna avenida de Talca. 

Nos encontramos de nuevo con Marchant. Trae bajo el brazo una carpeta llena de documentos con los cuales pretende mantener vigente el recuerdo de su compadre Reveco. Se muestra, a diferencia de otras veces, optimista. Dice que tarde o temprano las cosas se van a saber y que habrá justicia. 

-Un canal de televisión me pidió una entrevista exclusiva, pero a mí eso no me interesa –mientras guarda los papeles dentro de la carpeta. 
Lo veo salir del diario con la frente en alto.

DOCUMENTOS

De acuerdo a la documentación facilitada por Luis Marchant, existe un certificado emitido por Gendarmería de Chile con el número 340 y que indica lo siguiente:“En el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Talca, a 17 días del mes de junio del año 2003, el alcaide que suscribe certifica: Que don José Adrián Rebeco Ortega, cédula de identidad número 06.505.827 – 8, ingresó a esta Unidad Penal con fecha 23 de septiembre del año 1973, en calidad de detenido por orden de la Fiscalía Militar de Talca, por el delito de Infracción Ley 12.927, para posteriormente egresar con fecha 1 de Octubre del mismo año por orden de dicha institución militar, todo esto conforme indica en el libro de Detenidos, folio número 23, correlativo número 722, del año 1973, existente en los archivos de la unidad penal.Se extiende el presente certificado a petición de Luis Reveco Zurita, para fines particulares”.El documento se encuentra firmado por el alcaide, Marcelo Sepúlveda Torres. Asimismo, Luis Marchant tiene en su poder un certificado de defunción perteneciente a la circunscripción Independencia con el número de inscripción 3 mil 359, a nombre de José Adrián Reveco Ortega.Su fecha de nacimiento corresponde al 14 de enero de 1951 y el momento de su muerte el 11 de octubre de 1974, a las cuatro de la madrugada.La causa del deceso establece una herida de bala en la caja torácica. La fecha de emisión del documento corresponde al 17 de junio de 2003, a las 9:34 y se encuentra estampada la firma de la funcionaria del Registro Civil, Marisol Troncoso. 

FUENTE https://plumaslatinoamericanas.blogspot.com/2013/09/el-eslabon-perdido-de-la-escolta.html?spref=fb&fbclid=IwAR2ttqVCI1_cHZHmtSkff7R1vsgrVPufNKtppBnG2m7tE4cPb0rRaKW7iKw

Medios alternativos, independientes y populares llaman a la defensa de la libertad de expresión

libertad de expresion

Los medios de comunicación populares e independientes abajo firmantes hacemos un fuerte llamado a la defensa del derecho a la libre expresión, rechazando enérgicamente la represión de que han sido víctima muchos de los comunicadores populares que denuncian, día a día, las injusticias a las que son sometidos los pueblos que habitan nuestro país.

Desde antes del 18 de octubre de 2019, pero con mayor intensidad después de iniciada la revuelta popular, los trabajadores y las trabajadoras de los medios independientes han sido detenidos, gaseados, golpeados y maltratados por la policía militarizada del Estado de Chile.

Casos como los de Damián Trujillo de Prensa Latina-AhoraTV, Víctor Torres de la Señal 3, Milko Caracciolo de Radio de Acción (San Antonio), Samuel Muñoz de Diario El Itihue (Región de Ñuble), Carlos Escobar de Radio Plaza de la Dignidad y Gianco Raglianti de Prensa OPAL, que han sido apresados en las últimas semanas, esposados y maltratados, para que posteriormente el fiscal declare como ilegal su detención, se han repetido con muchos comunicadores, aún cuando se han identificado con sus credenciales.

Un caso cercano de atentado a la libertad de expresión, es también el de Mauricio Hernández Norambuena, “Ramiro”, quien por dar una entrevista a medios populares fue nuevamente castigado por Gendarmería, acentuando la situación de aislamiento y otras formas de tortura que se han ejercido en su contra desde que llegó a nuestro país.

Denunciamos que el actuar de Carabineros de Chile evidencia una estrategia de persecución y represión dirigida contra los comunicadores populares y corresponsales extranjeros que no se conforman con el discurso oficial, violando los derechos a la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la información, todos garantizados en los tratados internacionales que el Estado de Chile ha firmado y ratificado.

Estamos conscientes que no vivimos en una democracia real, lo que fue una de las razones del estallido popular, pero exigimos a aquellos que dicen respetar los derechos humanos una posición clara frente a estas agresiones, las que además intentan ocultar la continuidad de los graves delitos contra la Humanidad en que han incurrido las fuerzas policiales y militares usadas por el gobierno para atentar contra la organización del pueblo.

En el escenario que se avecina, donde poco a poco se han ido articulando, reorganizando y levantando nuevos espacios de poder territorial, será esencial la solidaridad y el trabajo conjunto de los medios y comunicadores populares para enfrentar la represión y poder difundir lo que, desde los medios oficiales y la institucionalidad, quiere ser silenciado.

Por ello, nos auto convocamos a crear redes de información y denuncia que aseguren la mayor difusión de las demandas, instancias de organización y movilizaciones que surgen desde el pueblo organizado y en lucha.

Septiembre 21 de 2020

Medios que adhieren:

OPAL Prensa

Radio Plaza del la Dignidad

Primera Línea Prensa

El Regionalista (Antofagasta)

Antofagasta – Norte informando

Nuestra Dignidad

Prensa Latina – AhoraTV

Banderas Rojas Banderas Negras

La Trinchera de Barrancas

Señal 3 La Victoria

Radio La Revuelta (Quinta Normal)

Radio Tamara Frecuencia Liberada

Radio Primero de Mayo

Radio de acción (San Antonio)

El Rodriguista

Nueva Radio Punto Cero (Calama)

Radio Newen

Programa Cuba Va de la Coordinadora de solidaridad con Cuba

La Agenda del Diablo

Radio Villa Olímpica

Comisión de DDHH Colegio de Periodistas

Periódico El irreverente

Periódico El Siglo

Radio 19 de Abril y programa A Río Revuelta

Revista De Frente

Aukin

Diario El Itihue

Periódico El Pueblo

Agencia Medio a Medio

Prensa digital de Laguna Verde

Radio Comunitaria El Bloque

Radio Comunitaria Diego Portales señal online

Kiwicha Comunicaciones (Antofagasta)

Prensa Capucha (Calama)

Radio La Revuelta

Mesa Coordinadora por los DDHH (Valparaíso)

No al Mall en BARÓN (Valparaíso)

Que no nos roben Valparaíso

Foro Valparaíso Posible

Memoria y Solidaridad

Acción Anónima

Revista ChileLibre

Radio Kawinche (Cabildo)

Megáfono Popular

Prensa Libre Chile

Revista Popular El Consciente

Radio Popular Rancagua

Radio Werken Kurruf

NVR Chile (V Región)

Radio Trapananda (Patagonia)

SICNoticias

Director de SICNoticias envía carta a Fiscal Nacional Jorge Abbott solicitando libertad de Santiago Montenegro

santiago
SEÑOR
JORGE ABBOTT
FISCAL NACIONAL
PRESENTE
Mi nombre es Edgar Guíñez Matamala, domiciliado en la ciudad de Valparaíso, le escribo para solicitarle interponga sus buenos oficios para cambiar la medida cautelar del abogado Santiago Montenegro, recluido en prisión preventiva en el cárcel de Talca, estoy  convencido que Santiago Montenegro reúne con largueza todos los requisitos, tiene arraigo familiar, social y laboral, irreprochable conducta anterior y le favorece el principio de presunción de inocencia, definitivamente no es un peligro para sociedad, y por lo tanto decretar su libertad o una medida cautelar menos gravosa es urgente, mientras se ventila la causa en que ha sido involucrado además de considerar su situación de salud en riesgo por padecer una enfermedad respiratoria crónica en estos tiempos de pandemia por COVID19.
A Santiago Montenegro lo conozco desde más de 35 años y no tengo ninguna duda de su honestidad y respeto a la legislación vigente, en su calidad de abogado y académico universitario ha dado prueba de esto por lo que confío que la justicia repondrá el imperio del derecho y cesará la persecución judicial en contra de Santiago.
Santiago Montenegro ha señalado que es inocente de los cargos que se le imputan y que espera con ansias el juicio oral para probar esto y demostrar que ha sido equivocadamente privado de su libertad desde mayo de 2019.
La afectación familiar y propia que ha sufrido Santiago en este más de un año en prisión y los antecedentes de la causa acreditan su inocencia, apelo a su humanidad y sentido de la proporcionalidad en este caso y espero se acoja esta petición.
Sin otro particular, le saluda
Edgar Daniel Guíñez Matamala
Director SICNoticias
NOTA: Quienes deseen escribir al Fiscal Nacional abogando por la libertad de Santiago Montenegro, pueden hacerlo al siguiente correo jabbott@minpublico.cl; con copia a:jcontardo@minpublico.cl (fiscal regional); hdelafuente@minpublico.cl (fiscal de la causa); toptalca@pjud.cl; ngutierrez@indh.cl; y santiagomontenegro.inocente@gmail.com

Carta a Piñera: «Ninguna escuela, ninguna calle llevará tu nombre». Por *Ricardo Candia

Jungla

Señor
Sebastián Piñera Echeñique
Presidente de la República
Calle Moneda S/N
Santiago

De mi consideración:

No me importa si alguna vez lees esta carta. Me importa haberla escrito.

Me interesa decirte que las heridas del pueblo se restañarán, como ha sido siempre. Y esta nueva matanza adjudicada por la historia a tu soberana y exclusiva torpeza, quedará para baldón eterno asociada a tu nombre. Las que cayeron han sido víctimas de tu soberbia y magnánimo narcicismo, propio de tu naturaleza miserable que ha consagrado una vida a juntar más y más dinero, como si eso alguna vez haya hecho mejor persona a alguien.

Eres una poca cosa sentado en una fortuna que ofende por su grosera magnitud en un mundo en que sujetos como tú hacen cada vez más incierta la vida.Eres el símbolo perfecto de una democracia armada con retazos, en la que los triunfadores son los que como tú, se afirmaron en el ejemplo tirano y su reguero sangriento para hacer la fortuna que ostentan.

¡En qué ha quedado el estadista que hasta ayer se miraba en el espejo de las mentiras y veía en el otro lado al líder mundial que trascendería en la historia, para honor y gloria de su estirpe!

En nada. Es decir, en un mugroso aprendiz de tirano que tiene las horas contadas antes de abordar la sentina grasienta de la historia, ese lugar reservado para asesinos y traidores.

Ninguna escuela, ninguna calle llevará tu nombre. Y tu recuerdo será el de un pobre millonario que alguna vez quiso trascender, pero cayó al pozo profundo de los criminales cuya memoria solo avergüenza e invita al odio más perfecto.

*Ricardo Candia Cares
Escritor. Chileno.

II Guerra Mundial: La victoria soviética sobre el nazismo y la ciencia militar. Por Carlos Gutiérrez.

sovieticos

Hoy 22 de junio, se conmemora otro año más del inicio de la invasión a la Unión Soviética por parte del ejército alemán, en el marco de la Segunda Guerra Mundial y como parte de los ambiciosos planes del nazismo por ampliar su “espacio vital” a costa de un definido enemigo sustancial y principal caracterizado como judeo-comunista, un estado centralizado sovietizado, con una nación eslava considerada como sub-humana y que generó las condiciones materiales, ideológicas y subjetivas para la existencia de una guerra cruenta, pero sobre todo a una ocupación del territorio soviético y un despliegue de la fuerza militar que sembró el horror y la violación de la dignidad humana a escala nunca vista en la historia de la guerra.

Esta conflagración militar, conocida como Gran Guerra Patria en la Unión Soviética, implicó dimensiones nunca vistas en la historia (y seguramente irrepetibles), con un ejército invasor de tres millones de soldados alemanes, 326.000 rumanos y 500.000 finlandeses, encuadrados en 152 divisiones alemanas, 14 divisiones rumanas y 14 divisiones finlandesas, desplegados en un frente de alrededor de 2.000 kilómetros que abarcaba desde el Mar Báltico al Mar Negro, con batallas que en sí mismas ocuparon a millones de soldados y equipos por miles, que dejaron más de 20 millones de víctimas en el pueblo soviético y que en definitiva significó en los hechos concretos la derrota del proyecto nazi, relegando a un plano muy secundario la confrontación en el frente occidental.

Pero más allá que el discurrir histórico y la fuerte hegemonía estadounidense en el mundo occidental post guerra haya opacado el verdadero desarrollo de esta en el frente oriental, hoy día es imposible una análisis serio de la victoria de los aliados si no se pone en valor el decisivo aporte soviético, así como también la desconstrucción del mito de que la derrota alemana se basó en factores externos como la inclemencia del clima ruso en conjunto con la variable masa, a propósito de la gran cantidad de recursos humanos movilizados con que contó la unión de repúblicas soviéticas.

Es indudable que esas condiciones pesan en una guerra y son siempre consideradas en cualquier planificación estratégica militar, pero de la misma forma la propia historia demuestra que no son en sí mismo factores de la victoria final. Durante el desarrollo del conflicto, la Unión Soviética demostró una capacidad inédita y titánica de organización, liderazgo, aprendizaje, voluntad, capacidad ideológica y teórica que siguen siendo estudiadas, analizadas e impactan por sus dimensiones, envergadura y capacidad humana de haberlas implementado.

Uno de esos factores claves, que el mundo capitalista occidental ha silenciado convenientemente, tiene que ver con el desarrollo teórico del arte militar soviético y que fue el soporte fundamental de la victoria sobre uno de los ejércitos mejor calificados de la historia, como lo reconocieron todos los beligerantes de la época y los propios estudios de post guerra.

Durante la década de los años 20 e inicios de los 30, se registró el momento de mayor reflexión sobre la teoría militar al interior del Ejército Rojo, con destacados expositores como Isserson, Kolenkovsky, Shaposhnikov, Shikovsky, Svechin, Triandafilov, Uborevich, Varfolomeyev, Yegorov y el más conocido en occidente el mariscal Tukhachevsky, que dejaron muchos escritos relevantes y sobre todo una fuerte influencia que se fue transmitiendo al calor del mismo proceso de creación y fortalecimiento del Ejército soviético, a través de sus academias militares y cuerpos de armas.

Todos ellos, y otros muchos oficiales que aportaron, tuvieron una larga experiencia concreta en guerras; la Primera Guerra Mundial, la guerra civil en contra del Ejército Blanco zarista y la invasión de tropas de los principales países capitalistas occidentales (en una coalición con los grandes Inglaterra, Francia y Estados Unidos y otra cantidad de países menores), así como la guerra contra Polonia y el apoyo solidario a la república española en su guerra civil.

Esta larga experiencia concreta se sumó a la realidad de otros factores que fueron incorporados en la reflexión teórica, como la magnitud de los espacios físicos y temporales en la era de los ejércitos masivos, la concepción que la guerra entre grandes potencias industriales ya no se ganaba en algunas batallas, ni siquiera campañas y que tampoco era decisiva la sumatoria de victorias tácticas para conseguir éxitos estratégicos, sino que la victoria final era el resultado de “la consecución de éxitos a través de la conducción de una serie de operaciones ofensivas estratégicas interrelacionadas, cada una de las cuales representaba un paso adelante hacia el objetivo estratégico último. La ejecución de las mismas descansaría en el campo del arte operacional”, que en los hechos era el nacimiento de un nuevo concepto teórico militar, que consistía en el eslabón clave entre la estrategia y la táctica.

La suma agregada de los éxitos tácticos lleva al éxito operacional de los ejércitos, y a su vez la suma agregada de estos lleva, simultáneas y sucesivas, ejecutadas en el marco de una operación ofensiva estratégica a nivel de frente a la destrucción de agrupaciones enemigas mayores, y como consecuencia obtener el control de áreas claves desde el punto de vista económico y político.

Estas primeras reflexiones ya se manifestaron en el año 1927 con la definición de Svechin de “La táctica conforma los escalones desde los que se organizan los saltos operacionales, la estrategia marca el camino”. Para el año 1929 perfeccionaron el concepto táctico de “batalla en profundidad”, con la utilización de nuevas tecnologías en armas, especialmente carros de combate y aviones, para romper las defensas en la ruptura y penetrar los sistemas defensivos. Se menciona este concepto por primera vez en el Manual de Campaña de ese año.

En el año 1935 se perfecciona este concepto en el documento “Instrucciones para la batalla en Profundidad”. Toda esta concepción y elaboración teórica se sintetiza en el año 1936 a través del Manual de Campaña Provisional del Ejército Rojo de Trabajadores y Campesino (PU-36). La experiencia de los ataques militares a la naciente Unión Soviética inmediatamente después de la revolución bolchevique llevó a la conclusión de la necesidad que la economía y la sociedad debían industrializarse y militarizarse para hacer frente a los desafíos de cómo se entendía la guerra moderna.

Los avances tecnológicos llevaron el concepto de batalla en profundidad a un nuevo escalón, imaginando el empleo de armas modernas en un golpe demoledor en el sistema defensivo a la máxima profundidad posible, para luego explotar la penetración en forma acelerada que impidiese cualquier nueva organización defensiva del enemigo. El Mariscal Yegorov afirmaba “La tarea básica y principal del arte militar es evitar la formación de un frente firme por parte del defensor, confiriendo a las operaciones una destructiva fuerza de choque y un rápido ritmo”.

El objetivo principal de la maniobra operacional era la destrucción de la fuerza enemiga, más que la conquista de territorio. Los principios básicos fundamentales eran: concentración en el punto de máximo esfuerzo; economía de fuerzas en sectores secundarios (estas nociones eran tributarias del concepto marxista de correlación de fuerzas); cooperación entre todas las armas y acciones sinérgicas en diferentes sectores; importancia de la moral y la responsabilidad del comandante; la necesidad de la flexibilidad basada en la capacidad de iniciativa; una base sólida logística para cumplir los planes; la importancia de la sorpresa y el enmascaramiento de las operaciones (este fue uno de las mayores éxitos soviéticos a través de las acciones conocidas como Maskirovka, diversionismo, y que según el manual consiste en que “la sorpresa paraliza. Por tanto, todas las acciones de combate deben ser llevadas a cabo con el máximo secreto y la máxima velocidad”).

Pero el aspecto más novedoso del Manual, y del cual los alemanes fueron los primeros en adoptarla, es el de la batalla en profundidad a nivel táctico y más aun las operaciones profundas, en que las “nuevas” fuerzas mecanizadas jugarían un papel decisivo. Según el Manual “Las formaciones mecanizadas, compuestas por carros de combate, artillería autopropulsada, e infantería montada en transportes de personal pueden llevar a cabo misiones independientes separadas de otras armas o en cooperación con ellas. Sus maniobras y ataques deben contar con apoyo aéreo. Las unidades de asalto paracaidista son medios efectivos para perturbar el ejercicio del mando y control y los servicios de retaguardia del enemigo (la logística). En cooperación con las fuerzas atacantes en la línea de contacto, pueden jugar un papel decisivo en su derrota total en un eje determinado”.

Este Manual codificaba la doctrina oficial del Ejército Rojo para un modelo de defensivo-contra ofensivo y llegó a ser mucho más avanzado de lo que elaboraron los alemanes de la época, y más aún de lo que reflexionaron británicos y estadounidenses.

Una conclusión obvia de esta apreciación soviética sobre la maniobra era el fin de la guerra de posiciones, con el domino de un escenario fluido, de cambios rápidos e inesperados, que exigen de los mandos mucha creatividad y capacidad de abstraerse y encontrar soluciones originales a los problemas. Otras innovaciones muy relevantes era el papel que se lea asignaba al poder aéreo en esta modalidad, como un apéndice de las fuerzas terrestres en el marco de armas combinadas, para ser usadas en masa y concentradas en las misiones más importantes.

Estas definiciones doctrinales empujan a una nueva reorganización del Ejército Rojo y por lo tanto nuevas concepciones de la fuerza, como por ejemplo fue la creación de los “Ejércitos de Choque”, destinados a la ruptura de las posiciones defensivas enemigas o la explotación en profundidad. Eran unidades compuestas por cuerpos de fusileros, carros de combate de apoyo, artillería y morteros, ingenieros y reconocimiento, y divisiones aéreas. Ya en 1936 se disponían de varios cuerpos de estas características.

Otra novedad organizacional y combativa fue la creación de unidades aerotransportadas, las primeras en la historia, que fueron rápidamente copiadas por los observadores alemanes en las maniobra de Kiev de 1935, como parte de las visitas permanentes que hacían en el marco de los acuerdos de cooperación entre ambos ejércitos.

Todos estos avances teóricos y prácticos, incluidos el Manual PU-36 sufrieron rigores alejados de la ciencia militar misma. Cayeron en desuso e incluso de desmanteló parte de los procesos de reorganización, como producto de los avatares políticos al interior del régimen soviético, particularmente con la gran purga de los años 1937-38 en el seno de las fuerzas armadas. La gran mayoría de esta generación brillante de militares que originó esta teoría entró en el oscuro proceso de acusaciones de conspiración contra el régimen, lo que les costó su vida a la mayoría de ellos.

Una vez desacreditados y frente al empuje de la represión y las luchas intestinas por el poder y la sobrevivencia, desapareció la adopción del Manual PU-36 y se volvió a viejas doctrinas basadas en la defensa estática y en línea y se disolvieron los grupos mecanizados, aunque se mantuvo el interés por los cuerpos blindados.

Fue esta realidad, desaparición de miles de cuadros militares y especialmente su brillante cúpula, el abandono de su doctrina, la rigidez del nuevo mando y el proceso de reacomodo orgánico, la causante del deterioro y mala preparación con que se encontraba el Ejército Rojo para la primavera del año 1941. Y por lo tanto la gran responsable de la caótica primera etapa de la Gran Guerra Patria.

Su aprendizaje fue tan duro como rápido, y ya para el año 1942, y específicamente con la victoria en Stalingrado recupera la iniciativa estratégica y empieza a cambiar el rumbo de la guerra dirigiéndose al triunfo inevitable del ejército soviético, justamente a través de la recuperación de sus ideas militares post revolucionarias. La experiencia concreta, la ubicación en los puestos de mando más relevante de una nueva generación de brillantes militares, los avances tecnológicos y potenciación de nuevas armas llevaron a recoger los pasos de una doctrina original y brillante que les estaba dando resultados frente a un poderoso enemigo.

Toda esta nueva experiencia se codifica ahora en el Manual de Campaña de 1944 (PU-44), que recoge los conceptos básicos del Manual de 1936 e innova en cuanto a composición de fuerzas y sus modos de empleo. Las tropas que iniciaban el ataque principal fueron reforzadas por tropas de artillería, ingenieros y tanques en todos los niveles, así como también se formalizaron los procedimientos de las ofensivas de artillería y aérea que proporcionaban apoyo constante a las fuerzas de ataque terrestre.

El nuevo Manual destacaba tres principios básicos: la maniobra, la sorpresa y la iniciativa, y decía “la maniobra es una de las condiciones más importantes para alcanzar el éxito. La maniobra consiste en un movimiento de tropas organizado con el propósito de crear la agrupación más efectiva y en situar esta agrupación en la posición más favorable para atacar al enemigo mediante un golpe decisivo para ganar tiempo y espacio. La maniobra debe ser simple en su concepción y debe llevarse a cabo en forma secreta, rápida y de tal manera que se consiga la sorpresa del enemigo. Estar preparados para asumir la responsabilidad de una decisión arriesgada y llevarla a cabo hasta el final de forma persistente es la base de la acción de todo comandante en la batalla. Una audacia y una inteligencia osadas deberían caracterizar siempre al comandante y a sus subordinados. No se merece el reproche aquel que en su celo por destruir al enemigo no consigue su objetivo, sino aquel que, temiendo a la responsabilidad, permanece inactivo y no emplea todas sus fuerzas y medios en el momento apropiado para conseguir la victoria”.

Afortunadamente para el pueblo soviético y el progresismo mundial, estas enseñanzas y aplicaciones en el seno del Ejército Rojo permitieron una victoria brillante  frente a la amenaza civilizatoria del nazismo. El mundo post guerra debe esta eterna gratitud.

Carlos Gutiérrez (22/junio/2020)

La matanza de Corpus Christi minuto a minuto. Recopilación de textos y testimonio de Santiago Montenegro, sobreviviente.

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Hace 33 años, martes 16, 00:12 horas

No solo en Varas Mena los agentes del mal se regocijan en muerte y dolor a esta hora.

En otro sector de Santiago, en Villa Olímpica, las garras de unas sesenta bestias se aprestaban a segar la vida de Julio Guerra Olivares, uno de los fundadores del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Valparaíso y que tres años después sería uno de los combatientes llamados a ajusticiar al tirano en el Cajón del Maipo.

Oscar Aguilera, en su libro “Operación Albania… Sangre de Corpus Cristi”, pág. 85, recoge las palabras del comandante Ramiro, Mauricio Hernández Norambuena, en recuerdo de Julio:

“…Flaco, ‘Guido’, ‘Arturo’, se decía que tú eras de esos militantes que por circunstancias de la lucha siempre estabas ahí presente en los principales “hitos” que realizaba el Frente.

Aparecías como algo mágico con tu caminar lento y tu experiencia a cuestas, ya fuese en el cálido Norte recepcionando fierros o en aquel 7 de septiembre heroico, o más al sur saboteando un enorme puente.

También se decía que conocías nuestras patria producto de tus responsabilidades como militante. Me parece que en todas las regiones habías trabajado en cada rincón y eras uno de los que más conocías a nuestros hermanos, los rodriguistas de cada provincia con sus particularidades.

Naciste de familia comunista, allá en un cerro de Viña, en los “altos” donde viven los humildes. Ya antes del nacimiento del nacimiento del Frente participabas en las primeras acciones audaces, esas para foguear el cuerpo y la mente, esas con «Salomón» y con «Joaquín».

Hermano de diversos oficios, trabajador de la construcción. Llevabas con dignidad tu sentimiento de clase, militante sistemático y meticuloso en las tareas que emprendías. Tenías una gran pasión, la fotografía, oficio y hobby, «leyenda» también.

Asumías con responsabilidad la separación de tu hija y de tu compañera, esa que comprende tu partida con dolor y amor. Como hombre de pueblo y oficios, recuerdo tu ingenio para cada detalle y tu esfuerzo en el estudio. Cuántas veces nos dijiste lo necesario que era, eras un lector infatigable. Ese día martillaron tu vida y tus treinta tantos. No cediste en tus convicciones, gritaste tu odio con plomo a los «perros, hasta el último aliento. Tus ojos no los pudieron cerrar.»

 

Testimonio sobre el ataque a Varas Mena 417

Conocí a Juan Waldemar. Lo conocí cuando ingresé al Frente. El fue mi primer jefe directo y, la verdad es que estuvimos trabajando juntos mucho tiempo. Aunque no conocía su historia personal, Juan Waldemar era muy cercano para mí…

Un mes antes de la Operación Albania coincidimos en la casa de un compañero del Frente que había sido papá unas semanas antes. Llegamos a la vivienda de una familia del partido y la dueña de casa, que todos conocíamos como “la abuela”, quedó mirando a Juan Waldemar y le dijo “tú eres nieto de Bernardo Araya”. Quedó pálido y nosotros mirando sin entender de qué estaba hablando. Ella insistió: “sí, tú eres nieto de Bernardo Araya” y él le respondía “no, eso es imposible. Yo no sé de quién me habla”.

Después que falleció y se publicó su historia supimos que, efectivamente, Juan Waldemar era nieto de Bernardo Araya, militante del partido, detenido desaparecido hasta el día de hoy.

Después de trabajar con Juan Waldemar, a raíz de unas operaciones en Santiago, hubo unos problemas de seguridad y se disolvió el grupo. Yo me integré al grupo de otro rodriguista, hijastro de Volodia Teitelboim, Roberto Nordenflycht…combatiente internacionalista, querido y respetado jefe del FPMR muerto en un enfrentamiento en el Aeródromo de Tobalaba el 20 de agosto de 1989

…todos esos nombres los supe después, porque Roberto lamentablemente falleció poco más de un año después en una operación del Frente.

Excepto el encuentro en la casa del compañero que había sido papá, fue un largo tiempo el que estuvimos sin vernos hasta que nos encontramos en la casa de Varas Mena 417. Pese a que estaba con pasamontañas me di cuenta que era él, y él me conoció a mi por supuesto, y conversábamos continuamente en la casa.

¿Qué es lo que era Varas Mena? Era una casa de seguridad del Frente.

¿Qué se hacía ahí en esos días? bueno, el Frente estaba sufriendo una reestructuración interna. Ahora entiendo que era para la separación definitiva del partido y yo formaba parte de los cuadros medios de ese tiempo del Frente. Y en esa reunión iba a salir una reestructuración completa y todos los que estábamos ahí íbamos a salir con nuevos cargos y nuevas destinaciones. Ese era el motivo por el que nos encontramos en la casa de Varas Mena.

Transcurrieron varios días normales en la casa hasta el día martes 15 cuando nos enteramos por Juan Waldemar que había ocurrido un hecho muy grave, que había caído un compañero del Frente. Lo grave era que, junto a la parte humana, se trataba de un miembro de la dirección nacional. Se refería a Ignacio Valenzuela Pohorecky. Era primera vez que la CNI llegaba a un cargo tan importante del FPMR.

A raíz de eso, en la tarde pusimos la radio Cooperativa para que todo el grupo pudiera escuchar más detalles e interiorizarnos de la situación. Al rato después informan que acababan de matar a otro compañero nuestro, Patricio Acosta.

No sabía que esto había ocurrido a dos cuadras de donde estábamos. No sabíamos dónde estábamos. Era una casa de seguridad: Los que llegamos ahí, llegamos al interior de un vehículo, cerramos los ojos voluntariamente a petición del jefe para que -por razones de seguridad- no supiéramos dónde nos encontrábamos.

Lo único que sabíamos es que acababan de matar a otro compañero.

Como a las 10 de la noche, se paseaban vehículos en forma muy rara, muy sospechosa.

Ahí, Juan se reunió con nosotros y nos contó que el compañero muerto cuatro horas antes había sido asesinado a dos cuadras de donde estábamos.

No sabíamos si esa gente que andaba por afuera era por la muerte de Patricio Acosta y las acciones posteriores que siempre ocurren con la prensa, el Servicio Médico Legal, la Policía de Investigaciones, Carabineros, o si era porque habían detectado la casa donde nos encontrábamos.

Como no sabíamos, Juan nos pidió que estuviéramos alerta y me llamó aparte. Dado que me conocía y éramos de confianza, me preguntó qué opinaba yo, qué creía yo sobre lo que pasaba. Él no sabía si lo mejor era irnos o quedarnos. Le dije que creía -y él estuvo de acuerdo- que lo más cuerdo era que nos quedáramos porque no sabíamos si nos andaban buscando. Si eso era, si nos andaban buscando y salíamos, podía ser más riesgoso. Tal vez, solamente, podían ser operativos relacionados con la muerte de Patricio Acosta. Lo acordamos en conjunto, por el grado de confianza que nos teníamos.

Decidimos quedarnos. Vestidos. Y se armó el plan que ya estaba estructurado, pero se recordó, en caso que llegara la CNI a la casa. Juan Waldemar, como jefe de la casa de seguridad -y por el cargo que tenía él al interior del Frente-, estaba obligado a defender la casa y quedó con un fusil FAL (fusil automático ligero), encargado de cubrir el frente de la casa, el costado que quedaba hacia Varas Mena. Y la persona que estaba de guardia esa noche, Wilson Daniel Henríquez, quedó con un fusil M-16.

Por eso esas dos personas quedaron cubriendo la retirada del grupo. Digo retirada y no digo estampida ni huida -como se dice negativamente-, porque la huida es a la desbandada, sálvese quién pueda y la retirada, en cambio, es planificada. Y aquí se hizo, absolutamente, lo planificado.

Juan Waldemar me pidió que, en caso de abandono de la casa, de la retirada, yo tenía que subir a una mesa y romper un techo de una pieza determinada en el cual una de las láminas era plástica, por lo tanto entraba luz natural, se veía el cuadro. Porque, obviamente, en caso que llegara la CNI a la casa se iban a apagar las luces.

Quedamos en eso. Todo el mundo durmió vestido, con zapatos. Todas las personas que estaban ahí, incluyéndome, portaban armas cortas. En caso de ataque, Juan Waldemar empezaba a defender con quien estaba de guardia esa noche que, reitero, era Wilson Daniel Henríquez. Y el resto salía por el techo. Yo tenía que salir de los primeros y cubrir la retirada de los compañeros.

En un momento sentí un fuerte ruido en el portón. En ese momento no supimos la hora, pero después nos informamos que fue como a las doce de la noche que chocaron el portón con un vehículo. Y comenzó el tiroteo… este tiroteo duró unos 10, 15 minutos.
Hicieron pedazos la casa. La verdad es que si nosotros nos tirábamos al suelo, nos habrían matado a todos porque caían los muebles, caían trozos de madera, caían los cuadros que había en las paredes… la casa quedó destruida.

Y una vez que empezó la defensa desde la casa y el aviso que teníamos que retirarnos, hice lo que me correspondía. Subí a la mesa y rompí esta calamina, este zinc de plástico, y con las luces apagadas se veía el cuadrado de la luz natural. La rompí y subí hacia el techo. Apenas salgo al techo, me empiezan a disparar y caigo herido con un tiro en la cabeza -todavía tengo el proyectil-.

Caí al suelo. Estuve un buen rato atontado por el golpe. Al recibir el impacto es como que te peguen un palo en la cabeza. Cubierto de sangre. Salí. Aún así trataba de mantener la mente fría. Salimos de ahí. La verdad es que todo el mundo disparaba ayudando a salir a Cecilia con una guagüita que andaba trayendo en los brazos. Tenía un niñito que tenía como un año -no recuerdo bien-, y salimos por los techos todos disparando…
…había un montón de compañeros heridos, muchos heridos, disparando… disparos de todas partes, desde todas las casas. Éramos unas doce personas las que estábamos en la casa… No sabíamos qué pasaba, no sabíamos que estábamos rodeados.

Hay un reportaje que hizo el periodista Marcelo Araya -Informe Especial, de TVN- en que los vecinos cuentan cómo la CNI copó todas las casas. Por eso nos costó tanto salir. Nos costó como media hora salir de la casa porque, cada vez que asomábamos al techo por donde queríamos salir, nos disparaban… quedaron muchos compañeros heridos, no solamente yo, varios heridos que se quejaban e iban arrancando por las calles con heridas en las piernas y en los brazos.
Afortunadamente se defendieron y los CNI, que eran tipos para nada valientes, se asustaron y se retiraron del lugar permitiendo que muchos compañeros se libraran… que libraran y que no cayeran detenidos.

A mi me pasó que salí herido y en la calle recibí un disparo en el hombro, o un roce, y aún tengo la herida. Me metí a un callejón sin salida: Salí desorientado, no sabía dónde estaba y me metí a una calle y lamentablemente era un callejón sin salida. Me metí a una casa para liberarme de la persecución de la CNI y ahí fui detenido por carabineros.

Lo que pasé fue complejo porque la CNI les pedía el cuerpo, me quería a mi; Carabineros como no sabía quién era yo hasta ese momento -yo no quise dar mi información, nada-, me llevaron a la tenencia de La Castrina, -ubicada en la actual comuna de Lo Espejo- y ahí me ingresaron… El error -o error entre comillas- de Carabineros fue registrarme en el libro. Cuando llegaron los CNI a buscarme a la comisaría, yo ya estaba ingresado… de ahí me llevaron al Barros Luco, a la Posta.

De todo lo que estaba ocurriendo esos fatídicos días me fui enterando después y de a poco, tal como ocurrió a gran parte de los chilenos ante las versiones truculentas de enfrentamientos, a las mentiras viles y cobardes de criminales que aún gozan de impunidad y privilegios.

Santiago Montenegro M.
Ex preso político
Frente Patriótico Manuel Rodríguez

 

Hace 33 años, martes 16, 00:10 horas

Juan Waldemar Henríquez Araya tenía 30 años al momento de brindar la vida protegiendo la retirada del grupo que encabezaba en la casa de Seguridad. Aunque chispeante y amistoso, tenía un gran sentido de responsabilidad y entrega.

En su libro Operación Albania… Sangre de Corpus Cristi”, Oscar Aguilera reconstruye, gracias a testimonios de amigos y familiares, la historia de este compañero excepcional:
“…Los días del golpe militar cursaba tercer año medio en la Escuela Industrial de Quinta Normal. Luego que el alumnado se reincorporara a clases, se negó a cantar la nueva Canción Nacional, lo que le significó graves dificultades.

Sabía de todos los problemas que sufriría su familia a partir de ese momento. La casa de los abuelos fue allanada de inmediato y le tocó enfrentar a una patrulla militar con absoluta entereza.

En el último año de su enseñanza media estaba en dificultades con dos asignaturas: educación física e inglés. A ese idioma le tenía una rabia visceral (…).

Cuando secuestraron a sus abuelos en 1976, enfrentó la búsqueda angustiosamente. Lo podríamos ver con la foto de Bernardo y Olga, en alto, mostrándola a quienes van saliendo del campo de concentración de “Cuatro Álamos”, en días cercanos a la navidad, cuando el régimen militar dejó en libertad a algunos prisioneros.

Luego se transforma en la silueta de un muchacho llorando junto a un árbol, frente a las puertas de ese terrible lugar.

Siempre trató de reconstruir la ruta y las huellas del secuestro. Todo fue inútil. Los abuelos Olga Flores y Bernardo Araya son detenidos-desaparecidos.

Se fue a la República Democrática Alemana con su padre y sus hermanos. Allí, en 1977 conoció a Victoria Ormeño, Vicky, quien después sería la madre de su hijo (…)
En 1979 marchó a Cuba.

A los tres meses de su partida, a Victoria le llegaba una carta de La Habana. Luego hubo intercambio de fotografías y llamadas por teléfono. Una vez al mes, Juan Waldemar la llamaba y casi gastaba íntegro su sueldo.

Juan tenía derecho a una visa y ella la ocupó. Victoria pasó tres meses en La Habana. El encuentro fue muy feliz. A pesar de todo, Juan no descuidaba su trabajo.

Medía 1 metro 72, pelo castaño, ojos café claro, cuerpo ancho, de tez muy blanca. Tenía definitivamente un aspecto muy atractivo.

Vicky quedó embarazada en Cuba. El pequeño hijo, llamado Juan Bernardo, nació en Alemania el 23 de noviembre de 1982. Es impresionante el parecido de Juan Bernardo con las fotos de infancia de su padre.

Juan lo conoció, en Alemania, cuando el niño tenía un año y medio. Llegó de sorpresa a la casa. Decía que lo había soñado muchas veces, igual como lo veía en ese momento. Pasaron la navidad juntos. El auto a pedales que le regaló a los dos años sobrevivió mucho tiempo.
En 1981, en La Habana, había concluido su preparación, con el nombre de “El Gallego”, tomado del apellido que usaba: Gallegos. En ese período le recuerdan jovial, muy alegre, muy maduro y serio cuando había que serlo. Siempre había una sonrisa en sus labios.
(…)
Con responsabilidades políticas en la organización de los chilenos en La Habana, tuvo un rol importante para mantener la cohesión dentro de la diversidad de opiniones que se vivía al analizar el momento chileno y latinoamericano.

Desde allí el año 83, cuando arrecia la lucha contrarrevolucionaria somocista y norteamericana, forma parte del contingente chileno que parte a Nicaragua desde Cuba.
En ese grupo destaca en la formación y entrenamiento de las milicias sandinistas en la región de Rivas, zona limítrofe con Costa Rica. Aún les recuerdan con mucho cariño en esa zona nicaragüense.

(…)
Al ingresar clandestinamente a Chile, en el año 1984, venía destinado a responsabilidades de dirección en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, sin embargo se sentía más preparado para tareas operativas, como las que había enfrentado en Nicaragua.

Al plantear que se encontraba más adecuado para otras tareas, con humildad y severidad acogió otras labores, que sin embargo siempre tuvieron gran carga de obligaciones y riesgos.

Según la publicación “El Rodriguista”, N° 65 de junio de 1994, en un recuadro informativo que señala nombres y cargos de los caídos en la Operación Albania, Juan Waldemar Henríquez Araya aparece como “Jefe de Escuela”.

Las informaciones proporcionadas a la prensa por la CNI en junio de 1987 lo señalan como “Jefe de destacamentos dependiente del coordinador de jefes de la zona sur del FPMR e instructor en tácticas…en la escuela del FPMR en Varas Mena 417 en San Miguel.”
Juan Waldemar encontró la muerte, junto a Wilson Henríquez, protegiendo la retirada y asumiendo la defensa de sus compañeros, contra un adversario despiadadamente superior en número y armamento.

Cumplió con lo que tantas veces se había planteado en sus luchas anteriores: el jefe responde por la vida de sus combatientes.

Y los sitiadores de la casa de Varas Mena 417 fueron infinitamente crueles en sus métodos esa medianoche. En la declaración formulada al diario “Fortín Mapocho” del 20 de junio de 1987, su madre, Mónica Araya, señala en los últimos párrafos de la entrevista: “…mi marido sacó su cadáver de la morgue, tenía huellas de haber sido torturado, su rostro estaba lleno de hematomas…”. La entrevista se titula “A mi hijo lo torturaron antes de asesinarlo”.

Y Juan Waldemar Henríquez Araya, recordado por tantos como Arturo, nos sonríe. Traduce esta línea al alemán: “Como la sombra de la memoria viva, vuelve al combate frontal Manuel Rodríguez. Alto y duro como un rayo interminable”. La pronuncia con acento cubano y en chileno. Vuelve a sonreír. Y nos regala para siempre con su vida. Húsar azul, caído en la profundidad del tiempo. Soldado en cuyas banderas recién bordadas amanece. (págs.. 76 – 79)

 

Hace 33 años, martes 16, 00:10 horas

A esta hora, la Casa de Seguridad de Varas Mena 417 es solo ruinas. De la docena de rodriguistas que la hemos ocupado durante los últimos días, dos entregarán la vida defendiendo la retirada del resto del grupo, otros 3 resultaremos detenidos tras intensos tiroteos, pero -gracias a la entrega de Juan Waldemar y de Wilson Daniel-, unos 7 compañeros, aunque heridos, lograrán huir.

Wilson Daniel Henríquez Gallegos tiene apenas 24 años al momento de su muerte. Esa fría noche, en el turno de guardia protegiendo el repliegue de sus compañeros y al ver que, por fin en medio de la intensa balacera parecían encontrar una vía de escape, intenta seguirles a través de techos y patios, pero cae herido en una vivienda vecina… Los agentes de la muerte lo encontraron con vida, lo golpearon brutalmente y le dispararon.

En su libro “Operación Albania… Sangre de Corpus Cristi”, Oscar Aguilera lo describe así:

“…Los primeros trabajos de aprendiz de carpintería, sincronizados con los estudios de contabilidad que quedan inconclusos, le forjan una sólida identidad de clase, que va traduciéndose en los primeros balbuceos políticos contra la dictadura.

Hace un curso de trazador. Ya maestro trazador, a pesar de sus pocos más de 20 años es otro “viejo” más de la “constru”.

Wilson buscaba el amor por todos lados. Interminablemente, se asombraba de las pestañas de su compañera de curso. De las manos de su amiga. De su polola, luego la madre de sus hijos. Lo traducía cantando.

Y también descubre definitivamente la dimensión del gigantesco amor a todos, el amor militante.

Con poco tiempo en las Juventudes Comunistas, pasa directamente al Partido, en la clandestinidad. Hablamos de 1983.

Posteriormente va adquiriendo un alto grado de compromiso, que lo lleva a ingresar al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, desempeñando labores político-militares y propias de su especialización en construcción.

Es un Trazador. Es un Carpintero de la Construcción. Es quien defiende la casa de Varas Mena.

Wilson construye solitario, enseña en silencio sobre túneles y vigas. Sabe de soportes y de excavaciones, de bases, de pilares… Wilson entiende de hormigones, cadenetas, fundaciones, cimientos. Sabe cómo construir una bodega bajo tierra. Lo sabe como su padre. Desde siempre.

Inventa maneras de hacer depósitos subterráneos, salidas de entretechos. Las construcciones no tienen secretos para él. Y la carpintería tampoco, como en un juego de ingenios y adversidades. Secretamente. Compartimentadamente.

Generoso, compartía sin límites. Su vida deja un recuerdo tibio y ancho como el horizonte.

También había previsto su muerte. Pero quería dejar su testimonio de vida, lleno de conciencia de clase. Porque en su casa como en tantas otras de Chile, a veces solo había una taza de té y un pan.

En los años de las tinieblas, Wilson caminaba a veces largas extensiones de Quilicura, calculando las dimensiones del tendido de las torres eléctricas. Un apagón devolvía la fe a las gentes. Un solo apagón encendía la primera Protesta y daba el grito de rebeldía. Muchos apagones encendían el clamor silenciado por tantos años…” (pág. 66 – 68)

Hace 33 años, lunes 15 de junio, preparando la infamia del martes 16

“…Paralelamente, en el transcurso de ese mismo lunes, varios grupos operativos habían detenido a siete integrantes del FPMR. Uno de ellos era “Rapa Nui”, José Joaquín Valenzuela Levi, el líder de la emboscada a Pinochet. La codiciada presa había sido capturada por el agente Sergio Mateluna y el capitán Krantz Bauer a la salida de una reunión en una casa cerca del paradero 21 de Vicuña Mackenna. Fue trasladado hasta los calabozos del cuartel Borgoño.

En operativos similares fueron apresados los rodriguistas Ricardo Hernán Rivera Silva, jefe regional de Concepción; Elizabeth Escobar Mondaca, quien realizaba tareas de seguridad e infraestructura; Patricia Quiroz Nilo, Ricardo Silva Soto y Manuel Valencia Calderón, miembros los tres de las fuerzas especiales del Frente; y Esther Cabrera Hinojosa, quien cumplía labores de aseguramiento. Los seis llegaron también al cuartel Borgoño.

Esa misma noche Bauer ordenó que le trajeran a Valenzuela Levi a su presencia. El oficial de la CNI relata que lo vio venir “erguido, con dignidad, seguro de sí mismo”. Contó que ambos hablaron “de oficial a oficial; de ejércitos, de operaciones de gran escala, de tanques. Fue una conversación de oficiales de distintos ejércitos que la Guerra Fría ponía frente a frente”.

Según el testimonio que años después Bauer entregaría ante el ministro Hugo Dolmestch, poco después el mayor Álvaro Corbalán le dio la orden de asesinarlo junto a los otros seis detenidos. Bauer aseguró que se había negado. Consideraba imprescindible interrogar a los miembros del FPMR, para obtener la máxima información posible. En conversación con el autor, Bauer sostuvo que Corbalán acabó liberándolo de esa responsabilidad, y que también aceptó que sacara de esa misión a todos sus hombres de la Brigada Azul.
En sus propias declaraciones ante Dolmestch, Corbalán y su segundo al mando, el capitán Iván Quiroz, reafirmaron esta versión, la que demostraría que un oficial podía negarse a cumplir una orden que significara cometer un delito (…).

Por orden de Corbalán, la Brigada Especial del “Gurka” Zúñiga quedó a cargo de ejecutar la última etapa de la operación…”

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Págs. 274 – 275
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

 

Hace 33 años, lunes 15 de junio, 23:45 horas

A esta hora «…un grupo operativo de la CNI llegó a comer algo al restaurant El Pollo Caballo de Vivaceta. Por la agitación del día no habían tenido respiro para su hora de colación. En eso estaban cuando recibieron una llamada de auxilio desde la Villa Olímpica, en Ñuñoa. Los que pedían ayuda eran de otra unidad de la CNI que había llegado hasta el departamento donde residía el rodriguista Julio Guerra Olivares, a quien la CNI apodaba “Pericles”, por el nombre de su calle.

A los veintinueve años, Guerra era uno de los más fogueados combatientes del Frente. Había participado en numerosas acciones, la más importante, era la emboscada contra Pinochet.

Según fuentes del FPMR, cuando los agentes intentaron detenerlo resistió con un arma. Los atacantes gasearon el departamento y esperaron refuerzos, ya que temían ser repelidos. Cuando llegó el apoyo, el agente Fernando Remigio Burgos Díaz, apodado “El Costilla”, se puso una máscara antigases y subió al departamento.

Encontró a Julio Guerra agazapado cerca de la taza del baño, semiasfixiado. Le disparó.

Atrás venía el oficial de Ejército Arturo Sanhueza Ross, quien lo baleó en el pecho, pese a que la víctima ya estaba inmóvil. El cuerpo fue sacado hacia las escaleras, donde recibió una andanada de disparos en varias partes, entre ellas los ojos. Las heridas en los globos oculares fueron confirmadas por el entonces funcionario de la Policía de Investigaciones Mario Francisco Darrigrandi, quien por estar de turno debió concurrir al procedimiento.


Era el tercer frentista asesinado en quince horas.

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Págs. 272 -273
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

 

Hace 33 años, lunes 15 de junio, 21 horas

A esta hora “…tres unidades de la CNI enfilaron hacia Las Condes, para allanar la casa N° 7793 del pasaje La Quena. Su objetivo es detener a un frentista al que denominaban “El Queno”, quien había sido localizado en Valparaíso y seguido hasta Santiago. Por su nivel de contactos en la estructura, la CNI estaba segura de que se trataba de un importante miembro del FPMR.

Cuando los vehículos llegaban al pasaje, el perseguido advirtió el peligro y huyó con un fusil M-16. Entre la calle Boccacio y la avenida Padre Hurtado se enfrentó a balazos con agentes y carabineros de civil que llegaron a prestar apoyo. Logró escapar, pese a que un helicóptero policial con un potente reflector se unió a la cacería.

Su identidad sigue siendo un misterio. Un ex frentista señala que se trataría de Mauricio Hernández Norambuena, el comandante Ramiro, años después involucrado en el asesinato del senador de la UDI Jaime Guzmán…”

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Pág. 272
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

 

Hace 33 años, lunes 15 de junio, 18:22 horas

Aún con el corazón apretado por el dolor y la rabia por el cobarde asesinato del Comandante Benito la muerte vuelve a herir en lo más profundo del alma rodriguista. A esta hora es asesinado un oficial en extremo valioso y formador de cuadros del Frente, Patricio Acosta Castro.

Al momento de su muerte tiene 26 años. Para su familia y amigos era, simplemente, “Pacho”, de carácter tranquilo, amante de la poesía, muy inteligente y agudo con un especial sentido del humor. Tras separarse de su esposa, vivía en la casa familiar junto a su madre y a su hijo Sebastián. Aunque había estudiado ingeniería en calefacción en la Universidad de Santiago, trabajaba como obrero.

Del libro “Operación Albania… Sangre de Corpus Cristi”, de Oscar Aguilera rescatamos estos párrafos:

“Patricio Acosta Castro, en el atardecer, la Villa Austral te reconoce, de veinticinco años, te ve pasar como si fueras a llegar a casa de tu familia. Y tu familia es todo Chile. Recoges todos los silencios en tu mano derecha y nadie podrá acallar tu voz enfurecida que se levantará como un trueno a la hora de los juicios finales. En Varas Mena esquina Pasaje Moscú… (Pág. 8)”

…En la cuestión política era muy instruido. Pero proyectaba una imagen equívoca. En ese momento, 1981, 1982, todos lo consideraban “descomprometido”, porque aparentemente no se metía en nada. (…) Pero era sólo una imagen que buscaba proyectar….

…el silencio de Patricio Acosta se sigue manteniendo. Conocer testimonios de su actividad como rodriguista se hizo difícil. Su vida política se hizo eco de su hablar lento y mesurado.

De su norma de silencios irrestrictos. Muchos de sus amigos cercanos, simplemente no lo podían creer. Su carácter jamás lo indicó.

Sin embargo fue la segunda víctima de la Operación Albania. Y los hombres que lo atacaron sabían que mataban a un instructor del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, un hombre tranquilo, que jamás alardeaba de lo que sabía o tenía que saber.

Sus asesinos tenían clara conciencia de a quien ejecutaban. Por eso el ensañamiento en la forma y la necesidad de mentir con su cuerpo muerto, tratando de crear una imagen feroz.

Pero Patricio Acosta, Pacho, era eso, un hombre tranquilo, un hombre instructor. Discípulo de Manuel Rodríguez capaz de levantar una guitarra, un país, un niño, un poema.” (Pág. 63)

 

Hace 33 años, lunes 15 de junio, 18 horas

A esta hora “…desde su casa en calle Varas Mena N° 630, casi esquina con Moscú, en la comuna de San Miguel, salió un rodriguista al que Bauer y su gente identificaban como “Jirafales”. Era alto, corpulento y de bigotes, como el personaje de la serie mexicana El Chavo del Ocho. Se trataba de Patricio Acosta Castro, con estudios de ingeniería en la Universidad de Santiago y quien era instructor en una escuela clandestina de cuadros del FPMR. Dos vehículos de la CNI llevaban horas esperando que saliera de su domicilio, donde vivía con su madre.

En la calle comenzó a ser seguido por el suboficial y agente Juan Alejandro Jorquera Abarzúa, apodado “El Muerto”. A través de la radio, Bauer ordenó detenerlo, pero Jorquera Abarzúa se negó, alegando que el subversivo era demasiado alto y corpulento y no se sentía capaz de hacerlo solo.

A eso de las seis y media, “Jirafales” giró en 180 grados y sorpresivamente comenzó a devolverse, tal vez advertido de que estaba siendo vigilado. Quedó de frente al CNI Francisco Zúñiga, quien segundos antes caminaba tras él con un grupo de agentes de la Brigada Especial que comandaba. Cuando estaban a punto de cruzarse, sin ninguna advertencia de por medio, Zúñiga sacó su pistola y lo abatió de un disparo en la cabeza. Patricio Acosta Castro murió instantáneamente.

Tal como ocurrió en calle Alhué con el primer rodriguista abatido, Zúñiga y sus hombres pusieron junto al cuerpo un arma de puño. Los agentes dispararon al aire con sus metralletas, para escenificar un enfrentamiento. Una vecina sacó una sabana y cubrió el cuerpo sobre el pavimento. Era el segundo asesinado de la jornada…”

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Págs. 271 – 272
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

 

Hace 33 años, lunes 15 de junio, 12:10 horas

Un latigazo de dolor recorre al FPMR a lo largo del país: a esta hora cae nuestro comandante Benito, Recaredo Ignacio Valenzuela Pohorecky.

Caminaba a visitar a su madre en calle Alhué.

Casi al llegar, a escasos 30 metros del abrazo a esa amada mujer, recibió tres impactos de bala por la espalda: uno en el tórax, el que le causó la muerte; el segundo en el glúteo y el tercero en el pie. Testigo de la balacera a mansalva fue un árbol que también fue impactado por las municiones.

Al momento de su asesinato tenía 30 años, estaba casado con Cecilia y tenía un hijo de 7 años, Luciano. En su vida pública, era un destacado economista, profesor ayudante en la Escuela de Economía de la Universidad de Chile.

Lo recordamos porque era uno de nuestros más altos oficiales, por su arrojo, su entrega, su coraje y su sonrisa amplia, llena de vitalidad y generosa. Había participado en numerosas operaciones y se había enfrentado a agentes de seguridad en otras tantas.

Sobre su trayectoria política y rodriguista, rescatamos un extracto desde https://imagenesparamemoriar.com/…/recaredo-ignacio-valenz…/

“…La trayectoria política de Ignacio comenzó al incorporarse a la Juventudes Comunistas donde llegó a ser el encargado del Comité de Escuelas, responsable de dos bases; en 1979, miembro de la Dirección de Estudiantes Comunistas, que es en la práctica una Dirección Regional, luego miembro del Comité Central. Después militó en el Frente Cero, que salió a enfrentar a la dictadura, sin tener la mínima preparación física, psicológica ni técnica. Este movimiento fue liquidado, absolutamente destruido o infiltrado.

Los que sobrevivieron como Ignacio, enriquecidos con esa experiencia, participaron en la constitución del Frente Patriótico Manuel Rodríguez donde se lograría un nivel más elevado en la capacidad combativa. Allí se entregó por entero a la lucha contra la dictadura. Ignacio se inició en el FPMR siendo un cuadro de reconocida capacidad política. Su modestia, carencia de ambiciones personales, abnegación, mística, entrega, dedicación con sus subordinados y su carácter recio lo hicieron uno de los hombres más respetados de la organización llegando a ocupar diversas responsabilidades. Como instructor y encargado de escuelas tuvo a un gran número de combatientes bajo su mando. De él dependían recursos y vidas humanas que manejó siempre con exigencia y responsabilidad. Después de una breve pero intensa trayectoria llegó a ser jefe de zona en la capital y miembro de la dirección nacional de la organización.

Numerosas son las acciones que planificó y llevó a cabo. Dentro de ellas destacan acciones de hostigamiento a cuarteles de la siniestra y criminal CNI, asaltos a las armerías, el secuestro del militar del ejército Chileno Coronel Haverle que posteriormente fue entregado sano y salvo a sus familiares. Participó en el rescate de Fernando Larenas, combatiente recluido en una clínica por haber sido gravemente herido y capturado en una escaramuza. Ese fue el primer rescate de un combatiente del Frente. En todas ellas dejó un legado de respeto y admiración muy difíciles de olvidar. Ignacio era un hombre como cualquier otro, estudiaba, trabajaba, formó una familia. Tenía esperanza en un mundo mejor y eso lo impulsó a luchar…”

 

Hace 33 años, lunes 15 de junio, 9 am.

A esta hora «…desde su departamento en la remodelación San Borja, entre las céntricas calles Portugal y Marín, salió el frentista Ignacio Recaredo Valenzuela Pohorecky. “Chaqueta de Cuero” era economista, tenía 30 años y había sido jefe del Destacamento Especial del FPMR. Caminó sin advertir que era seguido por varios hombres de la CNI que ya conocían sus rutinas.

Así lo detallaría años después la declaración judicial ante el ministro Hugo Dolmestch del agente de la CNI René Valdovinos: “Ese día salió con ropa de calle como a las nueve, y después de un largo recorrido a pie tomó locomoción y llegó a un lugar por Macul, donde revisó una citroneta; después tomó locomoción hacia el sector de Colón Oriente, en donde se bajó”.

Valenzuela iba a la casa de su mamá. Casi al llegar, en la calle Alhué, varios agentes lo rodearon y sin que opusiera resistencia le dispararon hasta matarlo. Luego, pusieron cerca de su cuerpo una pistola y una granada de mano entre sus ropas. Según la declaración judicial de una vecina, Juanita Fuenzalida, un agente pidió el teléfono de su casa, marcó un número y dijo: “Hombre abatido: Alhué con Zaragoza”.

En un testimonio judicial ante el mismo ministro en visita, el entonces periodista policial de El Mercurio, Hernán Ávalos Narváez, asegura que llegó al lugar a reportear junto a otros medios de prensa. En un momento escuchó decir al mayor Corbalán:Hoy hay que dormir con las botas puestas”. ¿Adivinanza o premeditación? Sobre el piso yacía el primer rodriguista muerto de la “Operación Cúpula”. El baño de sangre había comenzado…”

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Págs. 270 – 271
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

Hace 33 años, lunes 15 de junio, 7 am.

Temperatura mínima en Pudahuel: 4.4 grados bajo cero

A esta hora y “…Para resarcirse del fracaso, a las siete de la mañana del lunes 15 se realizó una nueva reunión, en el salón de actos del cuartel Borgoño. Estaban todos los agentes. Según la declaración judicial del chofer de la CNI Manuel Ramírez Montoya, el segundo jefe de la División Antisubversiva, capitán Iván Quiróz Ruíz, arengó a su tropa de esta manera: «¡Hoy vamos a reventar! Siempre cuando muere algún colega nuestro todos reclaman pidiendo hacer justicia y ahora tienen la oportunidad, huevones.

¡Ahora todos los equipos a sus marcas!»

A continuación Quiroz entregó las órdenes a cada equipo operativo. En el cuartel, comandando la operación, Krantz Bauer se quedó pegado a la radio, en comunicación directa con los equipos que salieron a la calle.

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Pág. 270
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

 

Hace 33 años, domingo 14 de junio, 23 horas

A esta hora, “un grupo al mando del teniente Silva Reichart se dirigió en varios vehículos hasta una casa ubicada en las inmediaciones del cerro San Cristóbal, en lo que hoy es el barrio Bellavista.

Al llegar, el guía perdió la referencia de la vivienda. Gracias a eso los dos frentistas que iban a ser detenidos lograron escapar hacia el cerro.”

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Págs. 269 – 270
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

Hace 33 años, domingo 14 de junio, 21 horas

“Cuartel Borgoño, 21 horas del domingo 14 de junio de 1987. Los agentes de la División Antisubversiva Bernardo O’Higgins han llegado puntuales a la citación.

Están reunidos bajo la dirección del mayor Álvaro Corbalán.

Según consigna una declaración allegada al expediente del caso judicial, realizada ante el ministro en visita Hugo Dolmestch por el teniente Eric Antonio Silva Reichart, segundo jefe de la Unidad Anti Terrorista de la CNI (UAT), en la reunión también están el fiscal militar, Luis Acevedo (quien ha entregado la orden de investigar), otros agentes del cuartel Borgoño y efectivos de la Policía de Investigaciones.


La UAT estaba formada por comandos y su responsable era el capitán Rodrigo Pérez.

Según consta en el proceso, al llegar al cuartel esta unidad se mezcló con agentes de otras brigadas, por lo que perdió su identidad como tal. En esta reunión también estaban los miembros de la Brigada Especial, que dirigía el oficial de Carabineros Francisco “Gurka” Zúñiga.

Esta unidad dependía directamente de Álvaro Corbalán, el jefe del cuartel Borgoño.

La Brigada Especial iba a tener un protagonismo central en lo que vendría en las horas siguientes.


En la cita se analizaron los detalles de la Operación…”

Extracto del libro “Los Archivos del Cardenal 2”,
Págs. 269 – 270
Editores Andrea Insunza y Javier Ortega
Texto: Cristián Pérez

Feroz carta de la periodista Paola Dragnic a Mañalich: «Me hiciste sufrir maldito»

paola

Hace 12 años Mañalich, conocí tu maldad de cerca. De muy cerca.

Pasaban cosas en esa Clínica, que no se podían creer.

Las enfermeras me llevaban a un rincón, y me mostraban documentos, me advertían cosas.

Yo sentía estar viviendo algo así como una película, todo parecía mentira.

Pero era todo verdad. Mientras mi padre se iba muriendo, Sofía iba creciendo en mi vientre.

Ambos extremos de la vida, marcados por tus mentiras, por tus amenazas. Me hiciste sufrir maldito Mañalich, como nadie nunca lo ha hecho.

Y ahora, llevas un año haciendo sufrir a todo un país.

Hace 12 años comprobé que no tienes escrúpulos para mentir, para falsear cifras, datos.

Pero en ese entonces, pocos te conocíamos así.

Han pasado 12 años Mañalich, en los que guardé silencio. Calma, y paz. Porque como periodista, no importa lo que pasamos personalmente y cada mañana, te miraba en tus reportes, conociendo tus gestos, tus ojos, tus manos, todas mentirosas.

Y callé igual.

Después de alterar las listas de espera, de ser expulsado del Colegio Médico, volviste a dirigir la salud de todos y todas, y nos haz llevado al despeñadero con tu crueldad déspota, con tus estrategias de desprecio por los pobres, con tus ideas de contagio de rebaño para deshacerte de aquellos que son «un costo».

Ya no soy yo, no es mi padre. Son miles de chilenos y chilenas. Haz hecho sufrir a todo un país. Hoy eres la vergüenza de Chile en el exterior. Ya no es mi familia, o la de Rebecca Giogliotto, o de Daniela Campos.

Ahora son miles de familias las que están pagando el costo de tu soberbia. Yo por fin siento paz, porque a 12 años de la experiencia más triste y terrorífica que viví, la historia da la razón. Eres y serás siempre un psicópata.

Que bueno que nos hemos librado de ti. Que bueno por Chile.

A 12 años vuelvo a agradecer con mucho amor a todas las enfermeras y médicos que saben esta historia y que leen esto.

Las que estuvieron ahí, apoyando, con el miedo claro… de perder la pega con la que siempre amenazas a la gente.

Anda a tu Johns Hopkins, a ver si ahora te resulta.

Yo iré por un ron.

Paola Dragnic, periodista.